El presidente ejecutivo de Bon Preu-Esclat, Joan Font, ha empezado a definir el futuro del grupo de distribución cuatro meses después de que se despejara la incógnita sobre el control familiar. Anna Font Tanya comparte ya de forma efectiva el liderazgo de la empresa junto a su padre.

Se ha convertido en la número dos de la holding en el último trimestre de un año en que se esperan superar los 1.300 millones de facturación del ejercicio precedente. Joan Font lo ha reconocido sobre el papel al compartir los máximos poderes de la sociedad de cabecera de Bon Preu-Esclat en una transacción mercantil que se firmó en las últimas semanas de octubre.

Se queda las responsabilidades de Abel Font

La operación también implica que Anna Font entre en la administración de la filial inmobiliaria, que tiene la sede en el barrio de Gràcia de Barcelona, y en la empresa que se dedica a la compra de todos los productos de alimentación que se comercializan en la red de supermercados e hipermercados. De hecho, ocupa la misma responsabilidad sobre el papel que desempeñaba su primo Abel Font, el exsubdirector general, hasta la fecha.

Cadena de supermercados Bonpreu Esclat / EUROPA PRESS

Fuentes internas de Bon Preu-Esclat señalan que todos los cargos intermedios del grupo esperaban un relevo en este sentido. No han confirmado de forma pública que este sea el papel que la ejecutiva desempeñe en el futuro inmediato, aunque en Bon Preu-Esclat ya se actúa como tal.

Encargada de la transformación digital

Licenciada en psicología, Anna Font entró en el grupo familiar en 2012 como encargada de comunicación y marketing. Tomó poco a poco más protagonismo dentro de la empresa hasta tomar las riendas de uno de los proyectos más complejos y que aún se debe acabar de desarrollar, la transformación digital de la compañía.

Igual que su padre, mantiene el perfil bajo. Evita las comparecencias públicas incluso en las organizaciones empresariales del ámbito de la comarca de Osona, donde los dueños de Bon Preu-Esclat intentan pasar desapercibidos.

Militancia independentista

Joan Font ha sido más activo en Cataluña por sus ideas políticas que por ejercer de lobista en su actividad empresarial. En esta clave, sólo se ha unido a la patronal nacionalista Femcat. Su defensa a ultranza del proceso independentista, algo que se nota incluso en la gestión de la red de establecimientos --puntos de venta habituales de merchandising de la ANC y que cierra en los llamados paros de país--, ha propiciado que se uniese a la Cámara de Comercio de Barcelona en el equipo de Eines de País liderado por Joan Canadell.

Eso sí, lo hizo con una doble candidatura en la que también apoyaba al candidato de la organización empresarial, Enric Crous.

Empresarias

La nueva número dos aún no ha llegado aún a este nivel de exposición mediática. Con todo, desde la órbita de Femcat ya se ha hecho un paralelismo con el relevo definido en el grupo de distribución con otra compañía liderada por un empresario de este ámbito. Se trata de la directora general de La Farga, Inka Guixà, coetánea por generación con Anna Font que ejerce de mano derecha de su padre, Oriol Guixà, en la metalúrgica.

Bon Preu-Esclat había sufrido por cómo incorporaba la tercera generación en la compañía. De hecho, se indica que este fue el origen de la pelea entre los hermanos Joan y Josep Font, que derivó en una batalla en los tribunales que se terminó en julio por un pacto tío-sobrino. El presidente del grupo de distribución tiene otro hijo que también trabaja en la compañía con sede en Les Masies de Voltregà. Con todo, no se espera que asuma más responsabilidades en el grupo.