Paseo marítimo de Sant Pol de Mar

Paseo marítimo de Sant Pol de Mar MARESME FILM COMMISSION

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El rincón costero de Cataluña perfecto para una escapada: patrimonio modernista del siglo XI, gastronomía y playas tranquilas

El municipio forma parte de la marca turística “Barris i Viles Marineres” desde 2019

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Las playas que bordean Cataluña han sido, durante décadas, uno de sus grandes reclamos turísticos. Sin embargo, reducir el atractivo del litoral únicamente a los meses de verano sería quedarse en la superficie.

A lo largo de la costa catalana se esconden pueblos que, lejos del bullicio estival, conservan su esencia más auténtica. Sant Pol de Mar es uno de esos lugares.

Este pequeño municipio del Maresme logra un equilibrio poco habitual. Por un lado, está al lado de Barcelona, con todo lo que eso conlleva. Por otro, mantiene el carácter tranquilo de los pueblos de pescadores y se abre al Mediterráneo.

Sus calles, por eso, no las conforman solo las casitas de aspecto marinero; también están salpicadas de construcciones de estilo modernista que invitan a ser descubiertas. Aunque no todo es arquitectura.

Comida y atardecer

Uno de los atractivos de Sant Pol, al margen de sus playas, es su amplia oferta gastronómica, profundamente vinculada al producto local y al mar. Lo recuerda siempre Carme Ruscalleda, que forjó aquí su carrera hasta convertirse en un referente.

A ello se suman unos atardeceres que acaban de redondear cualquier escapada de un día a este pequeño municipio. Una imagen de cierre idónea, con cielos de tonos cálidos que tiñen de naranja el horizonte.

Un reconocimiento especial

No es extraño que muchos barceloneses, en busca de una escapada breve, encuentren aquí ese contraste tan deseado para huir del ritmo acelerado de la ciudad.

El municipio forma parte de la marca turística “Barris i Viles Marineres”, un reconocimiento obtenido en 2019 por preservar su vínculo con el mar y sus tradiciones.

Playas y vistas de Sant Pol de Mar

Playas y vistas de Sant Pol de Mar

En Sant Pol, ese legado se percibe tanto en su fisonomía urbana como en sus celebraciones y en la memoria de los antiguos oficios ligados a la pesca. Aunque, en origen, el pueblo no estuvo siempre marcado por la actividad marinera.

En sus inicios, la vida del pueblo giraba en torno al monasterio de Sant Pau, un centro religioso que alcanzó gran relevancia entre los siglos XI y XIV.

Un monasterio con biblioteca

Durante este periodo, Sant Pol vivió una etapa de prosperidad económica y cultural poco habitual para una localidad de sus dimensiones.

El monasterio albergaba una biblioteca destacada, mientras que su prior desempeñaba una función clave en la adquisición de libros para la corte. Este hecho convirtió al municipio en un punto clave de una red de conocimiento más amplia de lo que cabría imaginar para la época.

Otras iglesias

Allí estaba y está la iglesia de Sant Jaume, de estilo gótico y levantada en el siglo XVI sobre una construcción anterior.

El templo domina el perfil del núcleo antiguo y, muy cerca, se encuentra la ermita de Sant Pau, datada en el siglo XI. Esta es, para muchos, el último vestigio del antiguo monasterio y un punto clave para comprender los orígenes del pueblo.

@yamildoval Sant Pol de Mar, un petit poble a la costa del Maresme a poc més d’una hora amb tren des de Barcelona. Un poble de carrers estrets i costeruts, amb cases blanques, joies modernistes i, és clar, l’aroma de la Mediterrània sempre present. No us podeu perdre anar a l’antiquíssima ermita de Sant Pau, des d’on tindreu increïbles vistes del poble, passejar pels carrers del nucli antic, amb joies com Can Planiol i la seva façana de mosaics blanc-i-blaus, així com per la seva bonica platja plena de barques. ————— Sant Pol de Mar, a small town on the Maresme coast, just over an hour by train from Barcelona. A town of narrow, steep streets, whitewashed houses, modernist gems, and, of course, the ever-present scent of the Mediterranean. Don’t miss a visit to the ancient Ermita de Sant Pau, from where you’ll have incredible views of the town, get lost through the streets of the old town, with gems like Can Planiol and its blue-and-white mosaic façade, and stroll along its beautiful beach lined with boats. #santpoldemar #maresme #elmaresme #barcelona #catalunya #slowtravel #slowliving ♬ original sound - Evan Jacobson

Aunque no se quedaron en el Medievo. Siglos más tarde, la llegada del tren marcó un nuevo punto de inflexión.

La conexión con Barcelona impulsó el desarrollo industrial, favoreció una agricultura más diversificada y consolidó la actividad pesquera como uno de los pilares económicos del municipio.

Tren, cambios y modernismo

Este crecimiento, que despegó cuando el ferrocarril atravesó el pueblo en 1859, dejó también su huella en el paisaje urbano. Para empezar, el frente marítimo de casitas de pescadores quedó casi borrado por las vías.

Más adelante, la llegada de gente de Barcelona que empezó a construirse sus segundas residencias allí trajo consigo las tendencias arquitectónicas del momento. El modernismo fue una de ellas.

Sant Pol de Mar

Sant Pol de Mar

Se puede ver en espacios como la calle Santa Clara, donde se encuentra Can Planiol, una de las casas diseñadas por el arquitecto Ignasi Mas Morell, que forma parte de un discreto pero interesante paseo modernista.

Aun así, hay experiencias que trascienden lo estrictamente patrimonial. Degustar algunos de los platos marineros que ofrecen sus restaurantes puede redondear la visita antes de contemplar el atardecer desde el paseo marítimo y volver a casa.

Cómo llegar

El acceso al municipio resulta sencillo tanto en vehículo privado como en transporte público. Desde Barcelona, el trayecto en coche apenas supera los 45 minutos siguiendo la autopista C-32 hasta la salida 117, desde donde el núcleo urbano queda a escasos minutos.

Para quienes prefieran el transporte público, la línea R1 de Rodalies conecta directamente la capital catalana con Sant Pol de Mar en algo más de una hora. Una escapada perfecta, si Renfe y el tráfico lo permiten.