La CUP se hace más roja

Los antisistema arremeten contra los empresarios afines a CDC en un discurso anticapitalista que proporciona centralidad a ERC

4 min
La CUP acentúa su discurso anticapitalista / FOTOMONTAJE DE CG
María Jesús Cañizares @MJesusCanizares
12.10.2016 00:00 h.

Apuntalada --al menos en apariencia parlamentaria-- la celebración de un referéndum, la CUP recupera su esencia anticapitalista. Nunca la perdió, pero en los próximos meses se discutirá un asunto no menos fundamental para el Gobierno de Carles Puigdemont: los presupuestos de 2017. De ellos depende la continuidad de la legislatura y, como aseguró la diputada Anna Gabriel con motivo de la cuestión de confianza a la que se sometió el presidente catalán, la formación antisistema no piensa firmar un cheque en blanco. Ni hacer más concesiones a CDC. La cuenta atrás ha empezado.

Tal como publicó Crónica Global, los cupaires han vuelto a poner sobre la mesa el debate en torno a un impuesto para ricos, la eliminación del mínimo exento del tributo de patrimonio y la recuperación del gravamen de sucesiones y donaciones. En paralelo, radicalizan su discurso contra las familias pudientes afines a CDC.

Un discurso, tanto parlamentario como mediático, que compromete a los convergentes y que proporciona centralidad a ERC, cuya política económica está más cerca de la CUP que de sus socios de gobierno. Los republicanos son los que darán la cara, pues su líder, Oriol Junqueras, es el vicepresidente económico del Ejecutivo autonómico. Y tienen todas las de ganar: si hay presupuesto, se podrán poner las medallas. Si no lo hay, se producirá un adelanto electoral en el que ERC parte como ganadora. No obstante, la CUP sabe que es peligroso tensar la cuerda en este terreno, pues tras vetar las cuentas de 2016, vivió una de sus mayores crisis con la dimisión del 40% de su dirección. También en los antisistema existen dos almas, la radical y la nacionalista.

Roca, Carulla, Daurella, Godó...

Pero otra cosa es el agitprop. Hay un discurso independentista compartido con CDC y ERC, y la CUP necesita desmarcarse. Mientras los convergentes representan el capitalismo que Artur Mas denominó de business friendly, los republicanos son la izquierda secesionista en la que los antisistema también pueden pescar votos. De ahí que los actuales dirigentes de la CUP hayan radicalizado sus diatribas en contra del Ibex 35 en general y de las pudientes familias vinculadas a CDC, en particular. Sin olvidar aquellos políticos beneficiados por esas puertas giratorias que facilitan el regreso al sector privado, como es el caso de Miquel Roca. Curiosamente, el exdirigente de CDC defendió la “coherencia” de la CUP en un artículo de opinión que sublevó a Artur Mas y Francesc Homs. Pero ser padre de la Constitución, abogado de la Infanta y miembro de los consejos de administración de varias empresas del Ibex convierten a Roca en el paradigma del capitalismo que rechaza la CUP.

Los apellidos Roca, Carulla, Carceller, Daurella y Godó fueron los protagonistas del agrio discurso que el diputado de la CUP Benet Salellas dio la semana pasada con motivo del debate de política general. La visceralidad de la intervención causó sorpresa e indignación a partes iguales en la bancada de JxSí, pero muy especialmente entre los diputados de CDC más veteranos y críticos con quienes hicieron caer a Mas. “Con estos tendremos que negociar el resto de la legislatura”, denunciaba un parlamentario convergente. Demasiados peajes, añadió.

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Antoni Ferret 12/10/2016 - 09:28h
Això és una cosa fonamental: és la base de la "societat": el sistema produeix enormes diferències (i cada vegada més), i, per tant, el Govern ha de fer una FORTA acció social compensatòria. Si no té diners, els ha d'agafar d'aquells que en tenen en desmesura.
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