Empresarios por la independencia

Femcat niega que quiera desembarcar en la futura Cámara de Comercio de Cataluña, aunque reconoce que el Govern les ha escuchado a la hora de redactar la propuesta de ley que las renovará

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Puerta de entrada de la Cámara de Comercio de Barcelona, foto de família de los empresarios de Femcat en 2015 y el logo del lobby catalán / FOTOMONTAJE DE CG
Cristina Farrés @crisfarres
03.11.2016 00:00 h.

La Generalitat de Cataluña ha marcado un hito con su propuesta para actualizar las Cámaras de Comercio con el despliegue de la ley comunitaria: conseguir la oposición unánime de las 13 organizaciones de dinamización empresarial. Ha disparado los recelos por la extrema similitud del redactado del anteproyecto de ley y la propuesta que hizo en su día Femcat, un lobby independentista próximo al actual Gobierno autonómico. Con todo, sus miembros se rebelan contra lo que consideran que es una etiqueta que se les impuso hace años.

“El único objetivo de Femcat es que Cataluña sea uno de los mejores países del mundo, dentro o fuera de España”, reconocen fuentes de la organización. Aseguran que el objetivo de su propuesta de renovación de las cámaras catalanas y la creación de la Cámara General de Cataluña es también que la organización se dote de las mejores herramientas de futuro.

Los nombres propios

¿Por qué Femcat ha tenido tanto peso en la redacción del anteproyecto de ley? Varios de sus miembros destacan que la relación con el Gobierno de Carles Puigdemont ahora --y, anteriormente, con el de Artur Mas-- es fluida y que les consta que son considerados una organización que “suele ser objetiva con sus análisis”, por lo que sus iniciativas “se escuchan más”. La opinión que parte del lobby independentista contrasta con la de la mayoría de empresarios presentes en las cámaras, que ve en su actuación una maniobra que no tiene ningún aval y que sólo aspira a ocupar el poder en estas instituciones sin necesidad de someterse a procesos de elección democráticos.

Hay varios nombres propios que están detrás de esta propuesta de renovación de las organizaciones empresariales catalanas. Son dueños o ejecutivos de empresa con evidente perfil soberanista. Uno de los más críticos con la gestión actual ha sido Joan Planas, propietario del fabricante de piscinas Fluidra, que alzó la voz para cargar contra la administración de la Cámara de Comercio de Barcelona en su último pleno. "Si se conocieran sus tesis no vendería una piscina más allá de Lleida", relata un miembro del pleno de la entidad barcelonesa. También expresó públicamente en el seno de la organización sus discrepancias el director general del grupo SIFU, Cristian Rovira, que abandonó la institución en junio después de constantes desavenencias con sus actuales rectores.

Los principales empresarios de Femcat

Josep Morell, de JEM Industries Metalúrgiques, había sido un empresario próximo al actual presidente del Consejo General de Cámaras Catalanas, Miquel Valls, pero tras una trayectoria discreta en la institución se sumó a la corriente crítica y a Femcat.

También participan otros empresarios cuya relación con el lobby vienen de lejos: Josep Mateu, director general del RACC; Josep Santacreu, consejero delegado del gigante alemán DKV Seguros; Miquel Martí Escursell, presidente de la empresa de transportes Moventia; Pau Relat, consejero delegado de MAT Holding; la familia Sumarroca, propietarios minoritarios de Comsa-Emte; Ramon Carbonell, exvicepresidente de la constructora Copcisa; y Joaquim Boixareu, consejero delegado de Irestal que intentó alcanzar sin éxito la presidencia de Foment del Treball.

Presidencia fuera de Barcelona

Oriol Guixà, de La Farga, es otro de los empresarios de Femcat que impulsó la propuesta que ha acabado reflejada en el anteproyecto de ley. Su nombre suena para unas futuras elecciones a la Cámara de Comercio de Barcelona, aunque fuentes de su entorno señalan que es pronto para pensar en ello y que no está claro que esa sea la voluntad del empresario.

Femcat también niega que la propuesta de Antoni Abad, presidente de Cecot, para ocupar la presidencia de la próxima Cámara General de Cataluña parta de sus filas. La única recomendación que ha hecho llegar a la Generalitat es que, en pro de una descentralización de la institución, se debe apostar por alguien de fuera de Barcelona.

La cuestión territorial

¿Quieren los empresarios independentistas hacer más eficientes las cámaras? Esa es la pregunta que se hacen quienes no comparten sus tesis y que responden con un categórico: "Lo que desean es apropiarse de un tejido empresarial que siempre les ha dado la espalda en asociaciones empresariales, patronales y sectoriales de todo tipo, son los divinos del empresariado". Desde Femcat intentan darle coherencia a su intervención, sin embargo. Mantienen que el anteproyecto de ley apoya que los territorios tengan más poder y no exista tanta presencia de grandes empresas como ocurre en la Cámara de Comercio de España. En cuanto a la oposición unánime que se han granjeado, aseguran que es debido a que las organizaciones territoriales son cautivas de la entidad de Barcelona por cuestiones económicas.

Consideran que no ven con perspectiva qué ganarían con la institución que diseñaron y que ha recibido, en gran medida, el apoyo del Gobierno catalán.

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