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Imagen de la piscina que tendrá la vivienda social de L'Hospitalet / CG

La vivienda social de L’Hospitalet vale 248.000 euros y tiene piscina

Es una de las tres promociones que lanza el consistorio y ocupa la zona donde estaba el histórico Pi de la Remunta

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Es una de las promociones más recientes que ha presentado el Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) en materia de vivienda social. Aunque, a juzgar por su precio y sus características, se asemeja más bien a un bloque de pisos de una de las zonas acomodadas de la ciudad.

Se ofrece como uno de los inmuebles de obra nueva “perteneciente a la promoción Josep Tarradellas”, un pack de viviendas de 79 metros cuadrados, cuatro habitaciones, dos baños, trastero, terrazas, calefacción, aire acondicionado, aislamientos térmicos y acústicos, una generosa zona comunitaria y piscina.

Imagen de la terraza que tendrá cada piso de la finca / CG

Imagen de la terraza que tendrá cada piso de la finca / CG

Precios polémicos

El precio de estos pisos de protección oficial partirá de los 248.000 euros y, en la página de la inmobiliaria en la que se anuncia, se asegura que “estos pisos de protección oficial se podrán adquirir también aunque ya seas propietario de una vivienda”.

Se trata de una de las tres promociones de pisos que el Gobierno de Nuria Marín ha publicitado junto a otras dos de precios algo más bajos, aunque también rodeados de cierta polémica al tratarse de vivienda de protección oficial.

La primera oferta se refería a un bloque de pisos que ya están levantados y cuyo precio inicial era de 180.000 euros. La segunda, a un conjunto de torres actualmente en fase final de construcción. El precio inicial: 210.000 euros.

Histórico Pi de la Remunta

A la construcción de este nuevo bloque de pisos se le suma, además, la polémica de su localización: junto al histórico Pi de la Remunta, el árbol más antiguo de L’Hospitalet con cerca de dos siglos de edad.

El consistorio trasladó el pino para poder llevar a cabo el proyecto urbanístico pese a las protestas vecinales, el rechazo de los grupos de la oposición y los informes técnicos que alertaban de los daños que podía llegar a sufrir el árbol. Un año más tarde, el Pi de la Remunta murió.