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Entrevista vampírica en el Pati dels Tarongers

El encierro de Sanchis con Puigdemont y Junqueras en la Generalitat. La iluminación de una película de terror. La corbata roja del vicepresident y llamamiento al somatén funcionarial

5 min

Vicent Sanchis no logró captar ninguna psicofonía en el espectral Pati dels Tarongers, donde entrevistó sin ayuda de la ouija al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y al vicepresidente, Oriol Junqueras. Sanchis es un renovador. Lo normal suele ser que dos o tres periodistas entrevisten a un presidente o, en su defecto, a un vicepresidente. Tal vez fue que Sanchis pensó que se bastaba para llenar la pantalla o que Puigdemont y Junqueras se marcan tan de cerca que es imposible hablar con uno sin que meta cucharada el otro.

Iluminación en ambiente nocturno muy lograda. Vampírica textura. Excelentes servicios técnicos de TV3, que trabajaron durante todo el día para convertir lo que en Madrid sería la corrala de los naranjos bordes en un plató adaptado a la extraordinaria singularidad del momento, convertido en símbolo pétreo (mucho cartón piedra es lo que hay ahí) de una continuidad histórica milenaria. El Pati dels Tarongers, oigan. En vivo, riguroso directo, "on air" y "on fire", en el santuario del proceso, donde en las noches de luna llena se aparece la sombra de Pujol y se escucha un chirrido de cadenas.

Prueba de la importancia de la entrevista fue el corbatón colorado que se endosó al pecho Oriol Junqueras. Tal era el deslumbrante efecto del ornamento que el vicepresidente podría haber dicho que la tierra es plana y no se habría inmutado nadie. ¿Soraya? ¿Qué le viste? ¿Qué te hizo suponer que era diferente? Ahora se ríe de ti en TV3, de lo confundida que estabas. Y Puigdemont añade que en Madrid no os enteráis de nada. ¿Será verdad?

Sanchis llevó la entrevista por aquí y por allí, por los escasos huecos que le permitieron los sudados monólogos del bicéfalo ente que gobierna la Generalitat. Dice TV3 que el espacio congregó en su momento de mayor apogeo a un millón de televidentes. Material de primera. La entrevista fue como si los Manolos hubieran pillado por banda a Cristiano Ronaldo alternada con algunos pellizcos de monja. Esa corrupción, Puigdemont... Un papelón.

Bregó Sanchis para saber qué puede pasar si el delegado Millo asume el mando de los Mossos o qué pasa ya con los funcionarios, pero todo intento periodístico fue en vano. Allí se estaba para decir que España no puede garantizar las pensiones, que tiene una democracia chatarra, que es un Estado opresor y un mondongo pinchado en un palo.

En cuanto a los trabajadores públicos, Puigdemont lanzó un aviso que parecía dirigido al propio Sanchis. Querido amigo, vino a decir dada la insistencia del entrevistador en el tema, ¿ante este Estado malayo que persigue a filántropos como Guardiola, que inhabilita a Mas, que investiga incluso al bienaventurado Nuet, qué importancia tiene lo que pase con los funcionarios? Y destiló esta profecía: "Estoy convencido de que la mayoría de los ciudadanos de Cataluña, sean trabajadores públicos o no, se alzarán". Sanchis no parecía muy convencido. Cuidado con la socarronería. Puigdemont ya no es aquel muchacho del Avui verdadero y hay candidatos a dirigir TV3 a patadas.

El titular seleccionado por TV3 es la manida frase de Puigdemont de que organizarán, convocarán, celebrarán y aplicarán el resultado del referéndum. ¿Y si gana el no?, preguntó Sanchis por decir algo. Junqueras se petaba de la risa. Si gana el "no", jajaja. El president en cambio, se puso serio. "Pues si gana el no, convocamos autonómicas el día después", replicó. De fondo, el carrillón del Palau. Las once de la noche, hora catalana.

Qué sinvivir. Puigdemont lo mismo se ve en la cárcel que convocando unas elecciones autonómicas como si aquí no hubiera pasado nada.