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Perros, petardos y maltrato animal en Ascot

El poderoso lobby de los dueños de mascotas, contra la industria del petardo verbenero. Ambiente de canódromo en Ascot. Las aceras también son carril bici para el verano en Barcelona

25.06.2017 13:35 h.
4 min

Ya pasó la verbena y Brutus ha vuelto a su ser. La pasiflora obra milagros en su comportamiento. Brutus es un PPP, pero más que un perro potencialmente peligroso de la clase pitbull terrier se trata, en óptimas condiciones, de un pedazo de pan al que los petardos causan pánico, cosa que experimenta la mayoría de sus congéneres. Así es que la Nit de Sant Joan es una apoteosis del maltrato animal a la que crueles niños e ignaros adultos se entregan con vehemente delectación y sin que les importen los perjuicios que los cohetes provocan en las mascotas. Si además el perro tiene un carácter nerviosito, la trazodona no está mal, pero no debe administrarse sin supervisión veterinaria, al igual que la clomipramina.

Movimiento prohibicionista

A la contaminación acústica en Barcelona se le llama ruido y no se le da la más mínima importancia, pero como lo de la verbena ya es pasarse se ha activado un influyente movimiento prohibicionista de los petardos en el lobby de los dueños de chuchos, que como todo el mundo sabe son mejores personas que los que no tienen ni un canario. Están en juego el bienestar y la salud de nuestros mejores amigos. Los derechos de los animales. Fuera coñas. El único pero animalista es que la prohibición de utilizar artefactos explosivos en el casco urbano beneficiaría la salud y cuidado de otros seres vivos, como los bebés, ancianos, convalecientes e incluso contaría con el apoyo de los taurinos, contrarios a toda fiesta que no consista en machetear cornúpetas.

La pérfida Albión

¿Montar a caballo es maltrato animal? En la pérfida Albion es legal y se celebran corridas hípicas. Ascot es el gran evento social en torno a los equinos y las pamelas. Ambiente de canódromo en el Día de las Damas. El relato gráfico en el Daily Mail es de una brutalidad descarnada. Las nítidas imágenes desvelan la furia del hombre en crisis de la mediana edad ante el corredor de apuestas, el salvajismo en estado puro y la razón por la que mucha gente sostiene que los animales son menos peligrosos que las personas, cosa que también se infiere de los inenarrables tocados, tacones y telas que lucen las concurrentes, reina Isabel incluida. Hay modelos tan canallas que serían inapropiados hasta en un garaje para peleas de perros.

En España, lo más parecido a la mejor versión de Ascot es A rapa das bestas, en Sabucedo de aquí en once días. Aforo limitado, ropa informal. Mayormente la fiesta se desarrolla en un campo de nabos y las mujeres que se dejan caer por el cercado no llevan sombrero.

Parece ser que como es verano la municipalidad condal ha decretado que las aceras son dominio pedaleable, una ampliación del carril bici a disposición de una nueva especialidad de los deportes urbanos extremos consistente en la ziga zaga entre peatones. No se les ocurra mirar a los ojos a sus practicantes. Van a tope de adrenalina y no dudan en increpar a los conos. A su lado, los odiados turistas no son una plaga de langostas sino una manada de pacíficos ñúes cruzando el río Mara del Serengueti de Aragón con Marina. Comida para cocodrilos.