Menú Buscar

La raza macho declina y el renacer de las maduras

De cincuentañeros a cincuentones. Ni Brad Pitt se libra del "empoderamiento" femenino. Ellas quieren salir, ligar y divertirse, no ver películas de Jason Statham los viernes por la noche

6 min

En la barbería de Fredo rulan las revistas del corazón porque no tienen el Muy Interesante y hace de mal efecto ojear Interviú, que reposa en una silla triste y sin sobar. A la portada asoma una tronista de "Mujeres y hombres y viceversa" que denuncia, tapándose los pezones con los codos, que la echaron del programa por "guasap" y por su pasado de actriz porno. Como si un plató de Telecinco fuera el patio de las Ursulinas. Claudia se llama la afectada, Claudia Asecas, porque los apellidos no salen o los luce bajo los antebrazos tatuados con una cruz y un corazón minúsculos.

Ni siquiera el abogado Trilladas, desenvuelto y desparpajado como es, se atreve a solazarse en público con la revista, que al igual que el Playboy y el Penthouse, cuenta con una nómina de escritores y columnistas de relumbrón. Es por los artículos, se decía antes, cuando aún había costumbre de frecuentar los quioscos y uno reclamaba esa clase de productos editoriales. Interviú es un clásico y la fórmula que recreara Antonio Asensio resiste en pie mientras casi todas las revistas de política se fueron a tomar por la retambufa una detrás de otra.

En cuanto a las del corazón, se han convertido en una secuela de tómbolas y "salsarrosas". Raúl del Pozo dice que los periódicos, de papel o digitales, son las escaletas de los informativos de radio y televisión. Pues lo mismo pasa con el papel couché, pero exactamente al revés. De modo que ahí tenemos a Kiko Matamoros y Makoke (María José Giaver), esa vigoréxica pareja televisiva, de vacaciones en Miami, cuyas paradisíacas playas alojan a la mayor biodiversidad de depredadores marinos, empezando por unas medusas del tamaño de un huevo frito, pero de oca. Claro que el personal de postín se chapuza en piscinas privadas y la "beach" no es más que un decorado para pringaos.

Tras la boda para hacer cash, la pareja está de luna de miel en Miami (pronúnciese Miami y no Mayami, que eso sí que es hortera) para hacer más cash. Posan abrazados y a bordo de una lancha medianeja para lo que es el glamúr. Kiko toma a su esposa por detrás, que luce un tipazo de escándalo. Idílicas imágenes que nada tienen que ver con la monumental bronca que protagonizaron en el embarque del aeropuerto de Barajas. "¡Ponte de rodillas y pídeme perdón!" exclamó ella sin que aún se sepa cuál fue la afrenta. Kiko le respondió que no montara el espectáculo en público. Vete haciendo el tonto, chaval.

Amigos cincuentañeros, estamos bien jodidos. Ellas, tengan la edad que tengan (Makoke, 47 y él, 59), mandan y tienen a disposición una legión de jovenzuelos dispuestos a concederles el más mínimo capricho. Barra libre y carne fresca. Como cantaban los Siniestro, mucho músculo y poco cerebro. Ideal para señoras hartas de barrigas cerveceras, hipotecas basura, rollos de trabajo y viernes por la noche de películas de Jason Statham y sandwiches mixtos. El tipo Homer Simpson ya no mola. Ni fofisanos ni leches.

En España, todo el mundo se casa, pero no pasa por la vicaría sino por el juzgado tras un amancebamiento de años, cual es el caso de Makoke y Kiko, Rocío Carrasco y Fidel Albiac y Kiko Rivera e Irene Rosales, cuya boda está prevista para el próximo viernes y ha sido adquirida por el Hola en un notorio descenso a los infiernos de la yet-caspa carpetovetónica. En el Reino Unido y en Estados Unidos, en cambio, están de moda las rupturas. Naomi Watts y Liev Schreiber siguen la estela de los brangelinos, cuyo preacuerdo sobre la custodia de sus hijos denota el declinar masculino. Jolie se queda con la custodia completa mientras que Brad podrá visitar a sus vástagos acompañado por un terapeuta y será sometido a pruebas aleatorias de alcohol y drogas. Tela.

En Inglaterra, la separación de la semana es una bizarrada de antología. Una presentadora, Zoe Ball (45), la María Patiño de Royaumi-Uni zero points, ha largado a mamarla a Parla al Dj Norman Cook (53). "Con gran tristeza anunciamos que nos hemos separado", notificaban al mundo y al "Mail Online". ¿Razón? Según los "amigos", ella le dijo: "Cariño, el arco iris de nuestro amor (18 años de casados) se ha terminado. Me aburres y yo quiero salir, beber y ligar". Dicho y hecho, Zoe Pelota ya ha confesado que tiene un lío con un sujeto de veintipocos años. Cook está destrozado. Ella también, pero de la juerga de anoche.