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Puente d'en Pixota en la localidad de Malgrat de Mar, donde la crecida del río Tordera se ha llevado dos puentes interrumpiendo la circulación de trenes por la costa catalana y de vehículos por la carretera que comunica con Blanes / EFE

El tren entre Malgrat y Blanes estará más de medio año sin circular por los daños del temporal

La borrasca Gloria destroza un puente ferroviario y otro de carretera entre estas localidades debido a la crecida del río Tordera

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Nuevos efectos devastadores del temporal Gloria a su paso por Cataluña. Los trenes de la línea R1, que van desde Barcelona a Maçanet (Girona), no podrán circular en el tramo comprendido entre Malgrat y Blanes entre seis y nueve meses debido la caída de un puente por la fuerza del río Tordera, según ha confirmado el consejero de Territorio, Damià Calvet.

Calvet ha concretado ese plazo para el tráfico ferroviario en ese punto de conexión entre las provincias de Barcelona y Girona tras un "primer contacto con Adif".

El consejero, que se ha desplazado a Girona para abordar con la alcaldesa de dicha ciudad, Marta Madrenas, la gestión de las consecuencias del temporal, ha explicado que el puente se tendrá que rehacer. De manera que, de ahora en adelante, los trenes llegarán a Malgrat y, una vez allí, se dispondrá de un servicio alternativo por carretera mientras duren las obras de reconstrucción. Otro viaducto de vehículos también ha quedado destrozado.

6 millones por los daños en los puertos

Calvet, por otra parte, también se ha referido a la situación de los puertos, después de que el de Blanes haya sufrido una "afectación importante" que ha derivado en una entrada de agua del mar en la dársena.

El consejero considera que aún es "pronto" para determinar el coste exacto de esta reparación y de la del resto de instalaciones portuarias gestionadas por la Generalitat, aunque el director de Ports, Joan Pere Gómez, la ha cifrado en unos 6 millones.

Desembalse

Por lo que respecta a la situación de los ríos, Calvet ha explicado que se desembalsa el pantano de Susqueda por haber alcanzado el 93% de su capacidad, y que se están monitorizando los ríos que reciben ese agua: el Ter y el Onyar, para evitar su desbordamiento.

También se observa la evolución del Muga en el embalse de Boadella, aunque el foco está puesto en el sistema Ter-Onyar, "que es donde hay más concentración de personas".