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Una de las terrazas afectadas por la nueva normativa del ayuntamiento, en la plaza Revolución de Gràcia / CG

Terrazas de Barcelona: mucho ruido y pocas nueces

Los bares de los principales barrios afectados por las nuevas normativas aseguran que no hay grandes modificaciones

6 min

Sin novedades en el frente. Y, si las hay, son detalles nimios. El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado la distribución de las terrazas de varios distritos de la ciudad, centrándose sobre todo en las zonas donde se concentran más bares y restaurantes.

Algunos de estos puntos clave son: la plaza Masadas, en el distrito de Sant Andreu; las plazas de la Vila, el Diamant, la Revolució, el Sol, la Virreina, el Nord y Rovira i Trias, en el distrito de Gràcia, y la calle Marina, en el tramo comprendido entre las avenidas Diagonal y Meridiana.

El equipo de gobierno de Ada Colau informaba, mediante el envío de varias notas de prensa, de los cambios que afectarían a estas zonas. En Sant Andreu, se establece un máximo de nueve zonas para ocupar con seis mesas y 24 sillas para cada una de ellas. Todas, bajo los porches.

Poca novedad

Así, se libera el espacio central de la plaza y los accesos desde las calles que conducen a ella, sin elementos que interrumpan la circulación de los peatones ni las visuales que atraviesan los pórticos. “Si esa es la novedad, me río yo del ayuntamiento”, dice a Crónica Global Sara, la encargada del bar La Font de la Sagrera, el más antiguo de la plaza.

Lleva en el mismo sitio 21 años y critica el mareo al que han sido sometidos por parte de todos los gobernantes municipales. “En el 1996, ya teníamos las terrazas debajo de los porches. Luego nos mandaron unos metros hacia delante. Luego, al medio de la plaza. En el 2000, otra vez debajo de los porches. Y hasta hoy”.

Con cada explicación, muestra a este medio las señales de los agujeros que tuvo que hacer para los paraguas de las sombrillas. “Nos han hecho hacer el cuadrante de las mesas varias veces. No paran de tocarnos las narices. Son magníficos”. En la misma sintonía, los encargados del Bar Masadas y el DM también lo corroboran: no les afectan los cambios.

El propio ayuntamiento admite que las modificaciones son “muy mínimas, de detalle”, asegura a este medio una portavoz municipal: “No te sé decir cuáles son. Se trataba de poner sobre papel la norma que ya existía, pero no afecta al grueso de las mesas”.

Una mesa menos

En el distrito de Gràcia, los cambios también son mínimos y el balance final del consistorio se ha quedado en poco: propone la eliminación solo de 7 de las 233 mesas actuales. Eduardo, encargado de la Gelateria Caffetteria Italiana, situada en la plaza de la Revolución, asegura a Crónica Global que pretenden quitarles una mesa por bar y juntar todas las de los diferentes establecimientos. “No tiene sentido, porque eso haría que mis mesas estuvieran pegadas a las del Frankfurt La Cervecería y yo, desde el interior de mi negocio, no vería si alguien se sienta en alguna de ellas”.

También estudian la posibilidad de mover las mesas unos metros de forma que los bancos para que los ciudadanos se sienten queden por delante de la terraza, en el centro de la plaza. Actualmente están detrás y acaban inutilizados, al estar de cara a los consumidores de los bares.

Eduardo asegura que el consistorio quiere que la modificación sea ipso facto: “Pero nuestros abogados nos dicen que no, que con cada alegación se retrasa todo un tiempo”. Un trabajador del Frankfurt La Cervecería se encoge de hombros ante la pregunta sobre cómo les afectará la nueva normativa. “Pues cuando nos digan que hay que quitar una mesa, se quita y punto”.

Enfrente, otro camarero del local Pepa Tomate se sorprende ante la noticia. “A mí no me han dicho nada, de momento todo sigue igual”.

Cambio de distribución

Lo mismo ocurre en Marina. El ayuntamiento asegura que, tras un proceso participativo sin alegaciones, el ordenamiento está pensado de cara al futuro. Los objetivos son garantizar el flujo de peatones, el acceso a espacios públicos y la visión tanto de la perspectiva como de las fachadas, y procurar un ordenamiento global.

Se contempla que ese tramo de la calle, entre las avenidas Diagonal y Meridiana, cuente con un máximo de 202 mesas y 808 sillas, cuatro por mesa, distribuidas en grupos de cuatro, seis u ocho en dos hileras –una en los tramos más estrechos— en función de la anchura libre en cada tramo concreto.

Uno de los bares afectados es La Gran Peña, situado junto a la parada de metro Monumental. “Nos afecta no tanto en el número de mesas sino en la distribución, que será diferente”, asegura la encargada a este medio, sin querer añadir nada al respecto para evitar polémicas. Frente a este establecimiento, el jefe del Bar Bretón sostiene que “no hay cambio": "Nosotros tenemos ocho mesas, como el año pasado”.

Es uno de varios entrevistados a los que les sorprende no solo la pregunta, sino la supuesta modificación que no acaba siendo tal.