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El caracol es el símbolo del movimiento slow food / PIXABAY

El arte del 'slow food' despunta en Tarragona

La capital tarraconense es una de las ciudades españolas más influyentes dentro de la práctica de este movimiento por la gastronomía 'lenta'

3 min

El concepto de slow food proveniente de Italia y responde a un movimiento internacional dedicado a la difusión de la gastronomía tradicional y al gusto de combinar placer y conocimiento durante la comida. Su símbolo es el del caracol, animal que representa la lentitud, y su objetivo principal es, tal y como versan sus artículos: "otorgar dignidad cultural a la comida, propiciar la salvaguarda de productos y modalidades de producción regional, lograr conciencia de la cultura alimentaria y promover una calidad óptima para el consumidor mediante productos ecológicos y naturales".

La difusión del slow food ha tenido una acogida internacional espectacular, con inciativas en más de 150 países y ferias culinarias de gran prestigio entre las que cabe destacar el Salón del Gusto, en el Lingotto de Turín, el Slowfish de Génova o la Feria de Santa Teca de Tarragona. Esta última ciudad es uno de los máximos exponentes de la gastronomía "tranquila" en nuestro país.

Taberna El Llagut

La taberna El Llagut situada en la parte alta del casco antiguo de Tarragona es uno de los establecimientos de slow food que más han ayudado a elevar el listón de la gastronomía local tarraconense. Su fundador, Ramón Martí, se formó durante gran parte de su juventud con estrellas Michelin de Francia y Alemania para, más tarde, volver a Cataluña y fundar este establecimiento junto a su pareja, Astrid. 

 

Arroz de calamar con chipirones en el restaurante El Llagut / INSTAGRAM

A día de hoy, El Llagut forma parte del movimiento “Slow Food Km-0” y se ha convertido en uno de los restaurantes más prestigiosos de la ciudad para comer arroz y todo tipo de platos de cocina tradicional, entre los que destacan los que tienen como producto principal el pescado de Tarragona.

En palabras del propio Ramón, el slow food no es solo una forma de comer, es toda una cultura general del arte de la alimentación: “nos ha ayudado a subir un escalón a nivel profesional y personal (...) Cuando nos sentamos a la mesa transmitimos valores, cruzamos emociones, ponemos en marcha proyectos… Encontrarnos cada día con la familia o celebrar algo con los amigos es un momento importante, y la comida debe estar a la altura”.