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Un ratón de laboratorio

La reprogramación genética permite recuperar movilidad a ratones con párkinson

La manipulación celular abre la puerta a curar la enfermedad neuronal

10.04.2017 23:45 h.
5 min

La reprogramación genética ha permitido a ratones con párkinson recuperar movilidad.

El párkinson aparece cuando un tipo de neuronas llamadas dopaminérgicas mueren y no hay suficiente cantidad de dopamina en el cerebro. Ahora, un grupo de científicos ha logrado con técnicas de reprogramación genética crear y restituir esas neuronas en ratones, mejorando su movilidad, rigidez y temblores.

La descripción de esta técnica y sus conclusiones se publican en la revista Nature Biotechnology, en un artículo que lideran investigadores del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia).

150.000 afectados en España

El párkinson es un trastorno del movimiento caracterizado por la degeneración progresiva de las neuronas dopaminérgicas. Algunos de sus síntomas son temblor de manos, brazos o piernas, rigidez y lentitud en los movimientos, y se estima que en España la padecen unas 150.000 personas (en el mundo, unos 6,3 millones personas, según datos facilitados por la Sociedad Española de Neurología).

En la actualidad no hay tratamientos para curar esta enfermedad, aunque sí fármacos para paliar los síntomas o capaces de recargar las células con dopamina para suplir la falta de neuronas dopaminérgicas, que no obstante siguen muriendo, así que ninguno de los tratamientos cambia el curso de esta patología, explica a Efe Ernest Arenas, del Instituto Karolinska, quien lidera este trabajo.

Décadas de investigación

La comunidad científica lleva décadas investigando cómo generar en el laboratorio neuronas dopaminérgicas con el objetivo de ser luego trasplantadas, a partir por ejemplo de células madre.

El equipo de Arenas va ahora un paso más allá: manipular un tipo de células nerviosas con técnicas de reprogramación genética y convertirlas en neuronas capaces de secretar dopamina, y todo directamente en el cerebro del animal, sin necesidad de trasplantes.

En concreto, los investigadores han conseguido reprogramar astrocitos, un tipo de células cerebrales que, entre sus funciones, está la de proporcionar sostén a las neuronas y eliminar tóxicos.

Entre dos y cinco semanas

Los experimentos se han hecho primero en cultivos celulares de astrocitos y luego en modelos de ratón con enfermedad de Parkinson.

Para reprogramar los astrocitos, los científicos utilizaron un virus -lentivirus- que inyectaron en el cerebro de los ratones, a modo de lanzadera para poder introducir cuatro genes que combinados con ciertas moléculas pequeñas son capaces de reprogramar los astrocitos y convertirlos en neuronas dopaminérgicas.

Entre dos semanas y cinco semanas después de introducir en el cerebro de los ratones este lentivirus con su carga genética, estos animales con párkinson recuperaron su función motora, "no toda, pero en parte", subraya el investigador español, quien añade: "Recuperaron su asimetría postural, mejoraron su locomoción y su movilidad".

"Es la primera vez que con este tipo de reprogramación celular se consigue un cambio a nivel de comportamiento del animal", resume.

Trabajo por hacer

Arenas señala que es un paso importante, pero queda aún mucho trabajo por hacer antes de probar estas técnicas con humanos: "Lo primero era demostrar que la técnica era posible y lo hemos hecho".

Entre las cuestiones a solventar está por ejemplo la mejora de la calidad de las nuevas neuronas dopaminérgicas que se crean a partir de astrocitos: las células cambian de manera muy clara hacia neuronas capaces de secretar dopamina, pero "no cien por cien", explica el investigador del Karolinska.

Para Arenas, mejorar la calidad de las neuronas dopaminérgicas sería mejorar en definitiva el tratamiento contra el párkinson.

También, los científicos deben usar virus que proporcionen una mayor seguridad y asegurarse que los genes de reprogramación se expresen solamente en astrocitos y no otras células.

Además del Karolinska, firman este estudio científicos de la Universidad de Viena, Universidad de Stanford (California) e Instituto de Investigación Biomédica de Málaga.

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