Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Pilar Rahola, en su canal de Youtube / YOUTUBE

Rahola declarará ante el juez en enero por el presunto plagio en su novela

El juez admite la querella del abogado y escritor Josep Maria Loperena por presunto delito contra la propiedad intelectual

3 min

Un asunto que ninguna de las partes quería judicializar, pero que ha acabado el juzgado número 26 de Barcelona. El juez ha admitido a trámite la querella del abogado y escritor Josep Maria Loperena contra la activista y escritora Pilar Rahola, al antender que se produjo un plagio “parcial” de su novela, L’espia del violí, en la obra L’Espia del Ritz.

Los querellados declararán el 13 de enero. Además de Rahola deberá explicar al juez su versión el periodista Jordi Finestres, autor de un artículo sobre el personaje central, el músico Bernald Hilda, publicado en la revista Sàpiens, que inspiró a Rahola. Y también declarará “como investigado” Emili Rosales, representante legal de Columna, la editorial en la que ha publicado su obra Rahola.

¿Polémica absurda?

Loperena insiste a Crónica Global en que su único interés era que Rahola rectificara y admitiera que se inspiró en su novela. El personaje de las dos obras es el mismo: se trata del músico judío Bernald Hilda, que huyó de los nazis, desde Francia, hasta Barcelona. Mientras que en la novela de Loperena es sólo un músico, que él transforma en un espía –como un elemento de ficción—para Rahola es un espía en toda regla que trabaja para los aliados.

El escritor y abogado Josep Maria Loperena, autor de 'L'Espia del violí' / WIKIPEDIA
El escritor y abogado Josep Maria Loperena, autor de 'L'Espia del violí' / WIKIPEDIAu

La cuestión ahora es que la querella sigue su curso y la parte acusada deberá probar que no se produjo ningún plagio, aunque fuera “parcial”, como se indica en la querella de Loperena.

En distintas intervenciones, la activista política y escritora ha señalado que le parecía una polémica absurda, pero ahora deberá explicarlo ante un juez el próximo 13 de enero en el juzgado número 26 de Barcelona, al entender que hay indicios de “presunto delito contra la propiedad intelectual”.