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Una mujer entrando al burdel de carrer d'En Roig en el Raval / CG

Así era el prostíbulo cutre del Raval

Tras casi un año de denuncias de los vecinos ha sido desalojado el meublé clandestino, en la misma calle del narcopiso tapiado

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Las condiciones en las que trabajaban las prostitutas del carrer d’en Roig no eran las mejores, ni mucho menos. Este lunes por la mañana el burdel ha sido desalojado tras reiteradas denuncias de los vecinos iniciadas hace ya 10 meses.

Aunque esta situación no es nueva para los vecinos. En particular Roig es una calle que viene sufriendo todos los males del barrio: desde junio que denuncian la okupación de un narcopiso que han conseguido hacer desalojar. Posteriormente --hace pocas semanas-- los vecinos han tapiado ese apartamento, para que los narcotraficantes no vuelvan a entrar. Y este lunes pretenden acabar con el mal ambiente que aseguran generaba el prostíbulo.

Una de las habitaciones del burdel de carrer d'En Roig

Una de las habitaciones del burdel de carrer d'En Roig

Malas condiciones

Miguel, vecino de calle Roig, relata algunos episodios que se han vivido en los últimos días. “Un día, un hombre joven estuvo dando patadas a la puerta durante dos días, y en otra ocasión tuvimos que llamar a los bomberos porque comenzamos a sentir humo en nuestra casa, y era del burdel que se habían dejado algo encendido, podría haber sido fatal”, lamenta Miguel.

Un colchón sin sábanas en otra de las habitaciones del burdel del Raval

Un colchón sin sábanas en otra de las habitaciones del burdel del Raval 

Si bien los vecinos vienen denunciando todo tipo de situaciones derivadas del funcionamiento del edificio desde fuera, por dentro las condiciones eran paupérrimas. Una vez abierta la puerta --sobre las 11 de la mañana de este lunes-- se ha visto que había unas siete u ocho camas distribuidas en cuatro habitaciones. Todos los espacios con falta de higiene, colchones pelados y algunas mantas.

Una cama con una manta rosa y una pequeña mesita de noche, otro de los espacios del meublé

Una cama con una manta rosa, paredes despintadas y con humedad en otra de las habitaciones 

Miguel asegura que son muchas las situaciones que se podían observar en su calle: “prostitutas paradas en las esquinas de calle San Rafael captaban clientes y los hacían pasar aquí, aunque en muchos casos se llenaba de hombres esperando en la puerta. Por aquí pasan muchos niños y adolescentes que van al cole y la verdad es que la situación muchas veces, no era nada agradable”.