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La entrada de la Ciutat de la Justicia de Barcelona / EFE

Piden cinco años de cárcel por una agresión racista en Barcelona

El fiscal también solicita que el agresor indemnice a las dos víctimas además de que deba respetar una orden de alejamiento de 1.000 metros respecto a ambas

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El fiscal de delitos de odio pide cinco años de prisión para un experto en artes marciales que en enero de 2020 agredió y lesionó a dos inmigrantes en Barcelona y les insultó al grito de "negro de mierda", llevado por su "aversión" hacia ambos, "a los que aborrece y no tolera por su origen".

El escrito de acusación le atribuye un presunto delito de lesiones con el agravante de discriminación racial, y además de la pena de prisión, reclama imponer al acusado una multa de 720 euros. De la misma forma, por las lesiones, secuelas y daños morales propone una indemnización de 32.500 euros para uno de los jóvenes y de 1.035 para el otro por lesiones y daño moral.

En busca de bronca

El 7 de enero de 2020 un joven de ascendencia senegalesa y otro de origen marroquí fueron interpelados por el agresor por medio de frases como “¿Qué miráis?". El fiscal considera que lo que buscaba el acusado en todo momento era "una respuesta que le sirviera de pretexto para atacarles por sus características identificativas y orígenes, que aborrece y no tolera", y después le dio dos puñetazos y un golpe en la cara con la rodilla a uno de ellos.

El otro joven intentó apartar al acusado, que le dio un puñetazo en la mejilla. Cuando consiguieron zafarse, y mientras huían, el agresor les perseguía y les gritaba: "Ahora la habéis cagado, estáis muertos".

Pérdida auditiva

Uno de ellos cayó al suelo mientras lanzaba una botella al hombre para intentar que no les siguiera, lo que "aprovechó para propinarle multitud de patadas en la cabeza y otras partes del cuerpo hasta que lo dejó inconsciente", y después se fue dejando al joven en el suelo.

Por estas heridas, estuvo cinco días ingresado en el hospital, tardó nueve en recuperarse y ha perdido un 23% de capacidad auditiva en un oído. Es por esta razón que el fiscal pide que se imponga al acusado una orden de alejamiento ​de 1.000 metros durante siete años respecto a él y de seis meses respecto al otro chico que sufrió menos heridas.