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Los activistas Andrea, Guillem, Sofia y Marc, y la responsable de la nueva campaña de 'Obertament' sobre salud mental dirigida a los jóvenes, Sígrid Pérez-Obiol / Laia Calaf (CG)

'No es mi culpa': la campaña para romper los estigmas de la salud mental entre los jóvenes

La asociación Obertament impulsa un programa que trata de concienciar sobre estos trastornos desde la infancia para poder pedir ayuda cuanto antes

5 min

La asociación Obertament ha puesto en marcha No es mi culpa, una campaña que busca romper los estigmas de la salud mental entre los jóvenes, uno de los colectivos más perjudicados por la pandemia del Covid-19. Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cuatro personas sufrirá algún trastorno de este tipo, el 75% de los cuales surgirán en la etapa de la adolescencia. Por ello, la iniciativa busca concienciar sobre estos problemas y apelar a la responsabilidad de toda la sociedad.

Así lo ha expresado la presidenta de la entidad, Àngels Bardají, en el acto de presentación de la campaña celebrado esta mañana en el CaixaForum Macaya, donde ha destacado que los jóvenes “necesitan más que nunca normalizar hablar de salud mental para poder pedir ayuda cuanto antes, ya que sino no podrán salir de ese círculo vicioso”. 

Ofrecer apoyo también a las familias

En el evento también ha participado la directora del Pacto Nacional de Salud Mental coordinado por la Generalitat, Magda Casamitjana, quien ha subrayado la importancia de formar también a las familias para que sepan cómo acompañar o ayudar a la persona afectada. “Todos los que rodean a alguien con un problema de salud mental es como si también llevasen dentro dicho trastorno, por lo que los afectados son muchos más”, ha puntualizado. Asimismo, defiende que desde las administraciones se debe ofrecer un “apoyo real”, por lo que solicitarán que el proyecto se difunda desde todos los ayuntamientos. 

En este sentido, Àlex Sastre, director general de Juventud del Departamento de Derechos Sociales del Govern, ha defendido que la salud mental se debe situar “no sólo como una prioridad sino más bien como una urgencia”, ya que es un problema que existe desde hace muchos años y que se ha visto agravado por la pandemia. “Los más afectados son los jóvenes y, si no se tratan a tiempo, podrían ver afectada toda su trayectoria vital”, señala.

Desculpabilizar a los jóvenes

Así pues, el primer paso para romper las barreras que rodean los problemas de salud mental sería buscar la mejor manera de verbalizarlos sin miedo. Es por ello que Obertament ha lanzado No es mi culpa, un proyecto que contará con un anuncio en televisión y radio, carteles en el transporte público y varias acciones en redes sociales, ha explicado Sígrid Pérez-Obiol, la responsable de la campaña. 

Una de ellas serán las SenseCulpa Talks, un conjunto de mesas redondas que contarán con la participación de varios influencers nacionales, en las que se debatirá sobre la salud mental en el ámbito educativo y laboral, así como de los estereotipos que la rodean. Durante la presentación se ha llevado a cabo una pequeña demostración con Andrea, Guillem, Sofía y Marc, activistas de la asociación que han relatado sus experiencias de superación, además de recordar la necesidad de dejar de sentirse culpables por los trastornos mentales que han sufrido.

Educar desde la infancia

“Hay que educar en salud mental desde la infancia para que se sepa que es algo que pasa y que son emociones que hay que afrontar. Si no comenzamos desde niños, cada vez estará más estigmatizado y los tabús serán mayores”, ha remarcado Sofía durante la charla. Por su parte, Andrea ha manifestado la necesidad de hacer saber que la tristeza también es una emoción válida: “Pensar que estar triste es malo hace que, cuando lo estamos, no lo expliquemos o nos cueste más contarlo”. 

La joven también ha mostrado su preocupación por los estereotipos de belleza que se ven en redes sociales, una opinión compartida por Guillem, mientras que Marc pide comenzar a mostrarnos vulnerables para que la sociedad pueda ser mejor. “Los sentimientos de una persona con una enfermedad mental son igual de válidos que los de aquellos que han vivido situaciones distintas”, ha recordado.