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Zenia nació niño, hace siete años empezó el tratamiento hormonal para ser mujer / CG

“Los hombres transexuales lo tienen más fácil para conseguir trabajo”

Zenia, de 42 años, apoya las movilizaciones y reivindica la igualdad salarial el Día Internacional de la Mujer

08.03.2018 00:00 h.
3 min

Las mujeres transexuales también reivindican sus derechos este 8M. Zenia nació niño, hace siete años empezó el tratamiento hormonal para ser mujer y dos que cambió el género en su DNI. Este jueves, irá a la manifestación con sus amigas y reivindicará una de las desigualdades de género que considera más importantes: la brecha salarial.

“Creo que los hombres ya han empezado a entender que en casa la responsabilidad es de los dos; a las empresas les costará más”, opina. Ve claro que existe discriminación en función del sexo y ve más difícil aún que la consigan las mujeres transgénero: “Primero tienen que conseguir la igualdad las mujeres cisgénero; después, nosotras empezaremos a avanzar”.

En el ámbito laboral

Zenia empezó a trabajar a los 15 años y a los 36 tuvo que dejar el empleo que tenía en el sector de la construcción por la dureza del trabajo y la exigencia física. Ahora, vive con 900 euros de pensión, es voluntaria y busca oportunidades en otros sectores. La crisis, su edad y el hecho de ser una mujer transexual se lo dificultan. Destaca la falta de discriminación positiva en el ámbito laboral.

“Es complicado encontrar algo; los hombres trans lo tienen más fácil, están más integrados porque no se les nota tanto la feminidad como a nosotras la masculinidad”, explica. La discriminación por sexo también está presente en el mundo transgénero. Explica que los trabajos de cara al público no son una opción.    

En el ámbito social

En cuanto a su vida social, no tiene quejas: “Nunca he sufrido ni acoso ni rechazo; al contrario, cuando la gente está a favor del movimiento te lo hacen ver”. Pero llegar hasta aquí no fue fácil. Cuando tenía cinco años empezó a vestirse de niña; lo hacía en secreto, una actividad que mantuvo a escondidas hasta los 35 años.

“Me tenía que conformar con eso; aunque crecí con la sensación de querer ser mujer, siendo hombre había conseguido varias cosas: tuve pareja durante 19 años, varios trabajos…”, relata. Después de vestirse y de sentirse liberada, su actitud cambiaba para volver a masculinizarse: “Me dejaba perilla, era violenta”.

Describe esos años como momentos de desconocimiento, confusión y desconcierto. Esto terminó a los 35, cuando conoció a su terapeuta y le ayudó a separar cada ámbito de su vida y entenderse mejor. Fue entonces cuando decidió iniciar el tratamiento hormonal.

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