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Los Mossos d'Esquadra, en el momento del desalojo de la rave de Llinars

Los Mossos desalojan la ‘rave’ de Llinars del Vallès

Los agentes entran en la nave y tratan de que nadie se escape para poder ser controlados

3 min

Los Mossos d'Esquadra finalmente han entrado en la nave de Llinars para desalojar a los participantes en una ‘rave’ que dura desde la noche de fin de año. A pesar de haber pedido un protocolo al deparlamento de Salut, para controlar a los posibles afectados por Covid, los agenes han decidido abrir un operativo para identificar a los participantes, que, con los brazos en alto, no han entrado en un cuerpo a cuerpo.

 

La intención de los Mossos era, previamente, recibir un protocolo por parte del Salut, pero ha decidido intervenir, ante la reacción de vecinos y de entidades que no pueden entender que se mantenga una fiesta que dura desde la noche de fin año.

En la nave de Llinars se han agrupado más de 150 personas, pese a las restricciones por la pandemia del Covid. Las ‘raves’ se han repetido en los últimos años en distintos puntos de Cataluña, y también en otros países europeos, como Francia, donde la policía, en una concentración similar a la de Llinars, ha actuado este sábado con toda contundencia. 

Calma tensa

Los Mossos han aprovechado el momento en el que en la nave quedaba poca gente, porque habían salido para descansar dentro de las furgonetas o coches. Más de veinte furgones de la policía autonómica se han desplazado hasta el lugar, en Llinars del Vallès, y también han acudido efectivos de las emergencias médicas (SEM)

Los que han quedado fuera, han sido rodeados por los Mossos, aunque algunos han aprovechado los caminos rurales de la zona para escapar. A pesar de la tensión inicial, el clima se ha tranquilizado.

 

Sin improvisar

La fiesta en Llinars no se ha improvisado. El local es una nave abandonada y de grandes dimensiones conocida como la Bòbila, situada junto a la antigua carretera de Sant Celoni. Se trata de un espacio sin puertas, abierto, que con una temperatura gélida, ha albergado una fiesta con la música a todo volumen. La intención de los organizadores era continuar hasta el domingo.

El montaje de la fiesta da a entender que no se improvisó y que se conocía con detalle el lugar, para planificar el traslado de material y con espacio, en los alrededores, para aparcar los vehículos, que se han aprovechado para descansar, y en los que permanecen muchos de los participantes con la llegada de los Mossos d’Esquadra.