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Armas, droga y dinero en efectivo, entre el material incautado en la operación policial contra el tráfico de metanfetamina en Barcelona.

La droga venía de Nigeria

La policía interviene ocho kilos de 'shabú', una metanfetamina de origen asiático y detiene a 28 personas

Núria Vázquez
4 min

Llevaban más de un año investigando y hoy dan por erradicada la banda criminal que perseguían. Mossos d’Esquadra y Guardia Urbana de Barcelona han desmantelado esta mañana, en una operación conjunta, un grupo criminal dedicado al tráfico de metanfetamina que actuaba a nivel nacional e internacional.

“Honestamente, al principio no teníamos mucha información de qué era lo que teníamos delante. Fuimos aprendiendo sobre la marcha de qué se trataba y realmente no sabíamos que iba a tener tanto alcance”, ha declarado en rueda de prensa el intendente Benito Granados, de la Guardia Urbana.

La principal dificultad de la operación radicaba en que ningún ciudadano español es distribuidor ni consumidor de shabú, como se conoce también a la sustancia intervenida, lo que limitaba a la policía al no tener informadores. “Iba de filipinos a filipinos, tenían que conocer al comprador para poder suministrársela, no era algo aleatorio”, añade Granados.

Una red internacional

Se trata de un grupo criminal con ramificaciones a nivel nacional e internacional. “Llegaba desde Sudáfrica vía Nigeria y se distribuía, sobre todo, a varios barrios de Barcelona, Madrid e Italia”, explicaba el intendente Toni Sánchez, de los Mossos d’Esquadra.

El shabú, una metanfetamina cristalina de origen asiático, es una droga de nivel adquisitivo alto. El precio de un gramo de esta sustancia es de 200 o 250 euros, cifra que hasta hace poco era de 400 euros. La cantidad intervenida en toda la operación es de ocho kilos, lo que eleva la cifra total a dos millones de euros de esta droga en el mercado negro.

Se utiliza como sustancia estimulante ya que, en pequeñas dosis, reanima, suprime el hambre y aporta al consumidor más capacidad de atención. La policía detectó que varios miembros filipinos de la tripulación de un buque en Barcelona lo tomaban para mejorar su rendimiento. Pero su uso continuado y/o excesivo puede desembocar en una gran agresividad, paranoia, alucinaciones auditivas y visuales o convulsiones, entre otros trastornos.

Registros policiales accidentados

Desde las seis de esta mañana, los agentes han intervenido en pisos de Sants y el Raval de Barcelona un kilo de metanfetamina, varias dosis de cocaína, diversas armas de fuego, katanas, balanzas de precisión y 500 cigarrillos vacíos preparados para introducir la droga y fumarla. Estaban escondidos en zonas tan curiosas como somieres, monas de pascua o paquetes de tabaco.

Según Granados, “Las armas son caseras pero preparadas para hacer daño, sobre todo por miedo a que les robaran la mercancía”. Y añade que, en el registro de esta mañana, “se han vivido escenas de tensión” porque los criminales pensaban que los policías eran ladrones cuyo fin era hacerse con la metanfetamina.

Uno de los agentes implicados ha explicado, en declaraciones a Crónica Global: “A mí me ha saltado un Pitbull solo entrar, y el dueño estaba en el sofá, drogado hasta las cejas, con dos pistolas”.

La operación se ha tenido que dividir en varias fases porque se adelantaron los acontecimientos. Una de ellas tuvo lugar el pasado 6 de diciembre, cuando Mossos d’Esquadra y Guardia Urbana tuvieron conocimiento de que el principal distribuidor viajaría a Nigeria a buscar la droga para traerla a España. “Le cogimos en el mismo taxi de camino al aeropuerto”, afirma el intendente Sánchez. Llevaba cinco kilos de metanfetamina escondida en varios paquetes de café.

Los 12 detenidos en la operación de este miércoles pasarán a disposición judicial el viernes.