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Yeray Quintero / CG

Una infidelidad le supone siete años sin ver a su hijo

Esta es la odisea de un padre en busca y captura por romper una orden de alejamiento ya que trabajaba en el mismo centro comercial que su mujer

4 min

Yeray y su pareja Ana Belén, Ani, ambos de 23 años, vivían en Tenerife y esperaban su primer hijo. Corrían los últimos días del año 2010.

Estando ella embarazada la relación se truncó: Yeray le fue infiel en lo que fue el peor error que ha cometido, según él mismo reconoce, y, desde entonces Ani, con el arrope de su familia, no sólo le sacó de su vida sino que inició contra él un reguero de actuaciones judiciales al objeto de impedir la mera aproximación de Yeray a su hijo, quien ahora ya tiene siete años.

En búsqueda y captura

Este joven tinerfeño se encuentra en búsqueda y captura por quebrantar las órdenes de alejamiento dictadas por la justicia a raíz de unas polémicas denunciasinterpuestas por Ani ante el empecinamiento del padre por querer ver a su hijo.

Se da la extraña circunstancia de que una de las condenas que pesan sobre Yeray se ha producido por acercarse a menos de los 500 metros de alejamiento dictados por un juzgado tinerfeño. “Pero yo no me acerqué”, clama el hombre.

“Fue ella la que se acercó a mí mientras yo estaba en mi puesto de trabajo como cajero del centro comercial Nuestra Señora de África de Tenerife. Ella trabaja allí. Vino, se acercó a mí, incluso hizo una compra y pasó por mi zona para que yo le cobrase. Luego le explicó al juez que yo estuve muy cerca de ella y me condenan a mí por no respetar la sentencia. Increíble”.

Segunda denuncia

Sobre Yeray pesa otra orden de alejamiento porque se enteró de que su hijo "estaba ingresado en el hospital". "Sé que no podía acercarme a la madre por otra denuncia que acabó en orden de alejamiento, pero ¿qué iba a hacer? Era mi hijo, no podía quedarme de brazos cruzados en casa sabiendo que estaba gravemente enfermo. Aquel día me discutí con el padre de Ani, que estaba en el hall del hospital. Fruto de la discusión me presentó una denuncia que me llevó a juicio, juicio que gané".

Situación límite

Este joven tinerfeño considera que la situación que está viviendo es injusta, que está pagando un altísimo precio por aquel error cometido hace siete años, que las denuncias judiciales de su expareja no tienen fundamento y que están siendo utilizadas con el único pretexto procesal de mantenerlo alejado de su hijo. “No aguanto más, ¿qué clase de justicia es ésta? Sólo pido que revisen mi situación y que la justicia sea objetiva. Vivo en un infierno desde hace siete años”.