Las marchas partirán del párking para transportistas de la C-58 / EUROPA PRESS

Las marchas partirán del párking para transportistas de la C-58 / EUROPA PRESS

Vida

La guerra de los transportistas a la ZBE de Colau amenaza la campaña navideña en Barcelona

Varios camioneros organizan movilizaciones para protestar contra el fin de la moratoria de la Zona de Bajas Emisiones, que termina el próximo 1 de enero

18 noviembre, 2021 00:00

“¡Compañeros, vamos a manifestarnos!, anuncia una convocatoria difundida estos días entre los transportistas del área metropolitana de Barcelona. La causa del enfado no es otra que la entrada en vigor de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) a partir del 1 enero de 2022 también para ellos. Desde esa fecha, cuando vence la moratoria de seis meses aprobada para los vehículos pesados y los autobuses más contaminantes, 7.000 transportistas se quedarán a las puertas de la Ciudad Condal.

Por ese motivo, el sector del transporte ha decidido convocar varias manifestaciones previstas para los próximos meses. La primera concentración tendrá lugar el sábado 20 de noviembre, de nueve a doce de la mañana. La segunda está prevista para el lunes 22, de seis a ocho de la tarde. El miércoles 24 de noviembre los transportistas volverán a darse cita a la misma hora. La intención de las protestas, que saldrán de la gasolinera BP de la C-58, es entorpecer la entrada a la ciudad y colapsar las rondas en plena campaña navideña.

La huelga amenaza la campaña navideña

Las marchas en contra de esta medida, que tiene como objetivo reducir la contaminación del aire del área metropolitana, se alargarán hasta el mes de diciembre y podrían afectar a la campaña navideña.

No obstante, Evaristo Magaña Galera, presidente de la Asociación de Transportistas Agrupados Condal (ASTAC Condal), que aglutina a las principales empresas del sector de transporte de mercancías por carreteras de la ciudad, asegura que prefieren agotar todas las vías de diálogo antes de unirse a estas convocatorias. “Llevamos cuatro años negociando las prórrogas y, por ahora, nos ha funcionado”, asegura. No obstante, en caso de que no se alcance un acuerdo para retrasar la entrada en vigor de la ZBE, Magaña no descarta la posibilidad convocar movilizaciones.

El chivo expiatorio

El jueves 25 de noviembre el sector se reúne con el Ayuntamiento de Barcelona, la TMB y la Generalitat para intentar llegar a un acuerdo. La única solución aceptable para la asociación es prorrogar la moratoria. “Es inevitable e indispensable alargar esta medida, porque las ayudas previstas por el ministerio, de 400.000 millones de euros destinados a la descarbonización y la renovación de flotas, no llegarán a tiempo para el 1 de enero”, explica el presidente de ASTAC.

A este problema se suma la falta de existencias de camiones nuevos debido al desabastecimiento de chips. Aunque las empresas de transportes quisieran renovar su flota, actualmente no hay vehículos suficientes disponibles en el mercado. No obstante, Magaña incide en que los camiones afectados por la ZBE han pasado la ITV y se ajustan a la normativa de trasporte. “Indudablemente contaminan más que los nuevos, pero no toda la contaminación procede del transporte terrestre, hay otros medios que contaminan mucho más”, lamenta el presidente.

La ciudad, colapsada

Desde el sector solicitan una prórroga inexcusable, la homologación de filtros y catalizadores y ayudas económicas urgentes para los trabajadores. A la presión de la ZBE se suma “la falta de 400.000 camioneros en toda Europa”, explica el presidente de la asociación. Muchos de los trabajadores en activo se acercan a su edad de jubilación y no hay jóvenes que los sustituyan, sobre todo para recorridos de largas distancias. Por eso, en caso de que las medidas anticontaminación les impidan continuar desarrollando su trabajo, no habrá relevo por parte de las nuevas generaciones.

“Lo que queremos es llegar a buen puerto”, asegura el presidente de ASTAC Condal. No obstante, en caso de que no se alcance un acuerdo, la prohibición para los vehículos pesados de entrar en un área que abarca 94,5 kilómetros cuadrados y que incluye la zona industrial de Barcelona, a pocos días de Reyes, tendrá un impacto incalculable sobre el comercio barcelonés. “Son fechas complicadas para paralizar la ciudad, supondría un desabastecimiento”, asegura Magaña.

Crítica a las asociaciones

Mónica Xufre, fundadora de la Plataforma de Afectados por la Zona de Bajas Emisiones, critica la tibieza con la que las asociaciones y sindicatos se han enfrentado al problema. “Las convocatorias enviadas son iniciativa de varios camioneros que, de motu proprio, han organizado movilizaciones ante la pasividad de las asociaciones que los representan”, asegura.

Según Xufre, las asociaciones han estado “dormidas e inoperantes” y achaca la situación actual a su pasividad. “Si cuando se puso la primera restricción hubieran reaccionado… pero no, hemos ido cayendo en cadena y, ahora que les toca a ellos, vienen los lloros”, reprocha la fundadora. Por eso, desde la plataforma apoyarán las movilizaciones y animarán a todos los afectados de la ZBE a que coloquen un chaleco amarillo en una parte visible de su vehículo.

Un atentado contra el ecologismo

En lo que ambos coinciden es en las nefastas consecuencias que la ZBE tendrá para el sector. Además de suponer un peligro para la economía de muchas familias, dado que el coste de un camión nuevo ronda los 130.000 euros, el hecho de desechar 7.000 vehículos pesados solamente por su motor supone un atentado contra el ecologismo. “Es una hipocresía”, denuncia Xufre.

Con el 1 de enero a la vuelta de la esquina, el sector reclama que las medidas propuestas para el área metropolitana sean equiparables a las europeas, que prevén el uso de filtros retrofit para evitar que la mayor parte de la flota acabe en un desguace. “Queremos ser ecológicos”, dicen, y para eso piden que sus vehículos dejen de funcionar por muerte natural.