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Dos niñas participan en la gincana sexual organizada en Vilassar de Mar que indigna a las familias / INSTAGRAM

La gincana sexual de Vilassar también incluía pruebas sobre el consumo de drogas

La polémica causada por las actividades promocionadas por el ayuntamiento y dirigidas a menores, contenían penalizaciones en las que se les lanzaba harina y agua

8 min

La gincana sexual dirigida a menores del pasado 22 de julio en Vilassar de Mar (Barcelona) ha enfurecido a los padres, la oposición e incluso a los expertos en la materia. Estos últimos, además, recuerdan que la educación sexual es fundamental en los jóvenes, pero las actividades deben estar adaptadas a cada franja de edad. Sin embargo, esos polémicos juegos no se circunscribieron solo a las relaciones afectivas, sino que también los hubo sobre consumo de drogas.

Algunos niños participan en la 'gimcana' sexual de Vilassar de Mar / INSTAGRAM
Algunos niños participan en la 'gimcana' sexual de Vilassar de Mar / INSTAGRAM

Hace apenas dos semanas, el Espai Jove Can Jorba organizó una actividad nocturna, de diez a doce de la noche, dirigida a jóvenes de entre 12 y 30 años. El objetivo era concienciar y hacer pedagogía de las prácticas sexuales para crear una realidad más allá del imaginario de la pornografía. No obstante, como han apuntado diversas fuentes a este medio, en esta gincana se incluían tres clases con contenido erótico y una sobre drogas.

Lamer la nata de un preservativo, kamasutra y drogas

En la primera actividad se debía colocar un preservativo en un plátano, para posteriormente poner miel o nata sobre este y que los jóvenes lo lamieran. La siguiente era un juego por el que escogían las posturas del kamasutra y luego tenían que “imitarlas en un globo de agua hasta que se pinchara”, y la última, los penes y vaginas de plastilina. Todas ellas de contenido erótico. “Se tiene que dar educación sexual desde que se nace, pero en cada etapa de la vida se debe adaptar, y juntar a jóvenes de 12 a 30 años con las mismas actividades no es recomendable, supone un salto muy importante”, explica Montse Iserte, psicóloga y sexóloga.

Algunas de las posturas realizadas durante la gincana de Vilassar de Mar / CEDIDA
Algunas de las posturas realizadas durante la gincana de Vilassar de Mar / CEDIDA

Pero aún hay más. Padres y madres de algunos de los menores explican que hubo una cuarta actividad: conocimientos sobre el consumo de drogas. “Les preguntaban si la cocaína o la heroína se esnifaba o se inyectaba, y si no acertaban les tiraban agua o harina”, asegura Yolanda Laspadas, presidenta del PP de Vilassar de Mar, después de recibir las quejas de algunos de los progenitores. Estas cuatro prácticas se realizaron en el marco de Julio joven, que ahora ha estallado y ha puesto en jaque a la concejal de Juventud, Participación Ciudadana, Igualdad y Transparencia del municipio, la abogada Montse Gual (ERC).

La respuesta municipal no convence

Gual (Vilassar de Mar, 1980) se ha defendido de las críticas de la oposición y en redes sociales. Desde la concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Vilassar de Mar han apuntado que “desde los canales de difusión de Julio joven no se informó de forma detallada de las actividades de la gincana”, por lo que lamentan el error de comunicación. También han remarcado la multidisciplinariedad del Espai Joven Can Jorba, impulsor de estas actividades que avaló el Consejo de Adolescentes del municipio del Maresme.

Montserrat Gual, concejal de Vilassar de Mar / FOTOMONTAJE CG
Montserrat Gual, concejal de Vilassar de Mar / FOTOMONTAJE CG

Los jóvenes “tenían la consigna de adaptar a la franja de edad a cada grupo” y con especial precaución “con los menores de edad”, ha aseverado el consistorio. Sin embargo, el total de 52 jóvenes repartidos en ocho grupos realizaron actividades similares, según denuncian padres y dirigentes políticos de Vilassar. Muchos de estos han pedido explicaciones a Gual, de la que piden su cese como máxima responsable de estas actividades de contenido sexual, con el plus añadido del cuestionario sobre drogas. “Pedimos el cese de la persona que ha organizado estas actividades”, señala Laspadas en referencia a la regidora de Juventud, porque “la concejalía lo sabía y no avisó a los padres”, asegura. “Esto es pornografía, no educación sexual”, sentencia la dirigente popular.

Investigación

El caso será llevado ante la síndica de Greuges, Esther Giménez-Salinas, que ya ha adelantado que abrirá una investigación al respecto. También ha preguntado a la Administración municipal cómo valora la situación desde el punto de vista de protección del interés superior de los niños y adolescentes.

La nueva Síndica de Greuges, Esther Giménez Salinas / PARLAMENT
La nueva Síndica de Greuges, Esther Giménez Salinas / PARLAMENT

La síndica, además, ha preguntado al ayuntamiento sobre las imágenes que se captaron mientras que se llevó a cabo la gincana y sobre la posterior publicación de estas fotografías. El consistorio de Vilassar de Mar ya ha respondido que dichas instantáneas, donde se mostraba la cara de algunos menores, han sido retiradas de las redes sociales. Ahora solo falta ver si el caso se elevará a la Fiscalía de Menores, después de que algunos padres mostraran sus intenciones de denunciar a la Administración municipal por estos hechos en un artículo publicado por La Vanguardia este viernes.

La necesidad de una buena educación sexual

Pero más allá de este episodio, que como recordaba la sexóloga consultada por este medio es fruto de la incapacidad de adaptar estos contenidos a cada franja de edad, la educación sexual continúa siendo un pilar fundamental en la madurez de los jóvenes. “A los 12 años hay que enseñarles cómo son los órganos genitales, enseñarles cómo se pone un condón y para qué sirve. Pero las posturas sexuales no pertenecen a los contenidos para esta edad”, apunta Iserte.

Si bien es cierto que la pornografía llega ahora mismo antes, en edades de 10 u 11 años, enseñarles que esa no es la realidad es “fundamental”. “No tienen un referente, en muchos de mis cursos de educación sexual, los niños y niñas me preguntan si les dolerá, porque eso es lo que han visto en las pantallas: una actitud de vejación y muchas veces machista hacia la mujer”, apunta la sexóloga. Al final es transmitir unos valores, que van desde la diversidad de familias, el consentimiento, el deseo, la orientación sexual o la identidad de género. Todo ello, empero, siempre adaptados a la etapa vital de casa persona, para que se interioricen los mensajes de respeto, comunicación y autoestima del cuerpo y su sexualidad.