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Montse Marquès, investigadora de la Universidad Rovira i Virgili (URV) y primera autora del estudio que ha demostrado que la contaminación del aire aumenta la gravedad y mortalidad por Covid / URV

La contaminación del aire aumenta la gravedad y mortalidad por Covid-19

Un estudio de la Universidad Rovira i Virgili demuestra que las personas que viven en zonas con mayores niveles de partículas en suspensión sufren la enfermedad de forma más crítica y letal

3 min

Un estudio de la Universidad Rovira i Virgili (URV) de Tarragona ha demostrado que la contaminación del aire es “determinante” en la gravedad y mortalidad provocada por el Covid-19.

Según ha detallado el centro en un comunicado, la exposición crónica a las partículas en suspensión (PM10) por encima del umbral que establece la Organización Mundial de la Salud (OMS) aumenta “drásticamente” sufrir coronavirus de forma crítica y letal.

Afecta a la evolución del Covid

Los investigadores analizaron durante la primera ola los datos clínicos de 2.112 pacientes ingresados en 15 hospitales catalanes, junto con los niveles de PM10 registrados por la Generalitat desde 2014 hasta el inicio de la pandemia. Con ello, concluyeron que las personas que viven en zonas con una concentración de PM10 superior al límite de la OMS sufren la enfermedad más grave y mortal.

Por otro lado, se detectó que cuando un individuo se infecta con el virus, la evolución de la enfermedad viene determinada por la exposición crónica a esta contaminación. Por último, se calculó que el aumento de un microgramo por metro cúbico en esta exposición aumenta un 3% los pacientes que tienen el coronavirus como una enfermedad grave que puede provocar más muertes.

La importancia de la salud ambiental

La universidad destaca que este estudio ha puesto sobre la mesa la importancia de la salud ambiental, pues hasta ahora el personal sanitario solamente se ha basado en el historial clínico para prever cómo evolucionaría la persona infectada. La primera autora, Montse Marquès, asegura que el trabajo proporciona más pruebas científicas de la necesidad de que los médicos presten atención a la exposición crónica a contaminantes ambientales tóxicos para “pronosticar la enfermedad de forma adecuada”.

Asimismo, subraya que este análisis abre la puerta a investigar el papel de la contaminación en otros virus respiratorios, como el de la gripe, a la vez que “hace un llamamiento a la necesidad de revisar y actualizar los umbrales de PM10 establecidos por la OMS y los legisladores mundiales para proteger la salud de la población”.