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Audiencia Provincial de Lleida, que ha condenado a nueve años de prisión a un hombre por violar a su hija de 10 años en Lleida / EUROPA PRESS

Condenado a nueve años de prisión por violar a su hija en Lleida

El tribunal otorga “plena credibilidad” al relato de la víctima, que sufrió agresiones sexuales por parte de su progenitor durante más de un año

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La Audiencia Provincial de Lleida ha condenado a nueve años de prisión por un delito de agresión sexual continuada hacia su propia hija de 10 años en el momento de los hechos. Además de retirarle la patria potestad, le prohíbe aproximarse y comunicarse con ella durante 10 años y tendrá que indemnizarla con 20.000 euros.

El tribunal considera que ha quedado acreditada la declaración de la víctima, a la que le confiere “plena credibilidad” tanto por la forma en la que fue prestada “con absoluta naturalidad y espontaneidad” como por ser persistente en el tiempo “sin contradicciones relevantes ni ambigüedades”.

No estuvo influenciada por la madre

Los hechos por los que ha sido condenado sucedieron en el domicilio familiar de Lleida entre enero de 2018 y agosto de 2019. En diversas ocasiones, el acusado se hizo valer de su fuerza para obligar a su hija a mantener relaciones sexuales con él, “llegando a causarle moratones”.

A pesar de las agresiones de las que fue víctima, el tribunal considera que “no se aprecia en ella ningún tipo de ánimo espurio de venganza o resentimiento hacia su padre que le hubiera llevado a revelar unos hechos que no fueran ciertos”. Además, los psicólogos autores del informe policial no detectaron ningún tipo de influencia de la madre en el relato de la menor y sí, por el contrario, un distanciamiento afectivo entre ambas.

Reconoció los hechos

Si bien, en el acto de juicio oral la madre llegó a reconocer que cuando los niños se quedaban a cargo de su padre notaba a su hija “muy triste” y a veces incluso quería ir a pasar el fin de semana a casa de su abuela, pero el acusado no se lo permitía. Además, relató que recibió varias llamadas del colegio preguntando si pasaba algo en casa, dado que la niña, que “no aguantaba hablar con su padre”, presentaba lesiones en los brazos.

Cuando la madre preguntó al acusado si lo que decía su hija era verdad, él llegó a reconocer los hechos –que ha negado durante el juicio-- “bajando la cabeza y diciendo que no sabía lo que hacía, que estaba fuera de sí y pidiendo perdón”. El tribunal entiende que las pruebas de cargo presentadas durante el juicio oral son suficientes y por eso ha acordado condenarlo a nueve años de prisión por un delito continuado de agresión sexual.