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Un concierto en el Poble Espanyol de Barcelona, situado en la montaña de Montjuïc / POBLE ESPANYOL

Aforo limitado en la montaña de Montjuïc

La “política de reducción” del consistorio pretende acabar con algunas actividades y las conversaciones apuntan, ahora, al Poble Espanyol

4 min

La alcaldesa de Barcelona pone el foco ahora en la montaña de Montjuïc. Hasta la fecha, el equipo de gobierno de Ada Colau repetía el concepto gentrificación para referirse a algunas zonas de la ciudad castigadas, a su modo de ver, por el turismo masivo.

Sagrada Familia, La Barceloneta, Las Ramblas y El Gòtic, entre otros, son algunos de los puntos calientes en los que se focaliza el hervidero de turistas que suponen un suplicio para muchos barceloneses. Sin embargo, el distrito de Sants-Montjuïc es ahora el nuevo horizonte del consistorio donde trabajar para acabar con este fenómeno.

Política de reducción

La concejal del distrito, Laura Pérez, se ha reunido con los responsables de varios promotores que operan en la montaña. El objetivo, según explica una portavoz del Ayuntamiento de Barcelona a Crónica Global, es la descongestión de Montjuïc “a través de una política de reducción de la montaña”.

Las quejas vecinales son el principal motivo por el que el equipo de gobierno de Ada Colau se ha puesto en marcha. Protestan por el ruido que se produce en la zona cada vez que se celebran actividades allí, pero también por una cuestión puramente logística: se cortan algunas calles y modifican las rutas habituales del transporte público.

rally montjuic

Ogier, en Montjuïc durante el Rally de Cataluña / EFE

Equilibrar usos

En los últimos años, la montaña ha aumentado la acogida de participantes en diferentes eventos de ocio y ofrece un amplio abanico como el picnic electrónico, sesiones de cine al aire libre, ralis de vehículos antiguos y conciertos, entre otros. La normativa impuesta por la Generalitat de Cataluña dictamina que un mismo promotor puede realizar un máximo de doce actividades al año y actualmente, según el consistorio, no se está cumpliendo.

“Hay más densidad en aquella zona últimamente y se trata de equilibrar los usos”. Para ello, Colau se ha propuesto ser más estricta con las licencias y aplicar la normativa de una forma más taxativa.

Ahora, el Poble Espanyol

La última conversación de la concejal de Sants-Montjuïc fue hace dos semanas con los promotores del Poble Espanyol, un recinto de 42.000 metros cuadrados que acoge, sobre todo, conciertos de música electrónica como el brunch electrónico. “Hemos pasado de hacer once a siete”, cuentan a este medio fuentes de la entidad.

No acaban de entender el porqué de las conversaciones que ha iniciado con ellos el ayuntamiento y sostienen que el impacto de sonido de sus conciertos y otros eventos está por debajo de los decibelios permitidos, 50 de 61. “No supieron argumentar por qué vinieron a vernos”, aseguran las mismas fuentes tras reiterar que cumplen con todas las normativas.

Recuerdan que el Poble Espanyol es una concesión privada y que en 1996 estaba en quiebra y ahora empieza a recuperarse. Acoge eventos de todo tipo aptos para todos los públicos, motivo de más que despista a sus promotores.

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