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Dispositivos de tabaco sin humo / PHILLIP MORRIS

Las alternativas sin humo reducen los riesgos para la salud de los fumadores, según los expertos

Médicos de todo el mundo apuestan por regular los dispositivos electrónicos para reducir los daños del tabaquismo

5 min

La polémica sobre el uso de las alternativas sin humo tiene a los países divididos. Países como Australia los tienen prohibidos, otros los venden como un producto más pero no lo tiene regulado. Por eso, diferentes médicos de todo el mundo reclaman una regulación.

El que fuera jefe de oncología del Guy’s, King’s and St Thomas Hospital de Londres. Peter Harper, lo tiene claro: “si un fumador puede dejar de fumar que lo deje, pero si no puede que trate de cambiar a las alternativas sin humo”. Admite que obviamente “todavía no se saben las consecuencias a largo plazo de los cigarrillos electrónicos y vapeadores”, pero sí se sabe que “reducen los riesgos”.

Científicos de Philip Morris trabajando en sus oficinas de I+D en Suiza / PHILIP MORRIS
Científicos de Philip Morris trabajando en sus oficinas de I+D en Suiza / PHILIP MORRIS

Mejoras de salud

“Hay evidencias que demuestran que hay mejoras cardiovasculares e incluso mejoras en los pulmones” cuando los fumadores se pasan a los nuevos métodos sin humo, indica. De hecho, señalan que la nicotina es un producto adictivo, pero no causa las enfermedades asociadas al tabaquismo, sino que es el humo “y las sustancias toxicas que se liberan durante la combustión, los que realmente causan los riesgos para la salud".

La epidemióloga Gizzele Baker , directora global de asuntos científicos de Philip Morris, señala que si miramos los estudios de IQOS, vemos que más del 90% de los tóxicos, se traduce casi directamente en más del 90% de la reducción de la toxicidad, en comparación con los cigarrillos. Por eso, defiende que, pese a que no se tenga elementos para valorar el efecto de estos productos en la salud a largo plazo, “se tiene evidencias de todos los peligros de los cigarrillos por lo que cualquier alternativa a ella es mejor que seguir fumando”.

Malos usos

Aun así, parece que todavía existen reticencias por parte de las Administraciones sobre la legalización del cigarro electrónico como método para reducir el tabaquismo y mejorar la salud de las personas que fuman. Los expertos recalcan que existe una percepción inexacta de que el cigarrillo electrónico es tan dañino como los cigarrillos convencionales.

Hay evidencias de algunos de sus riesgos. En Estados Unidos, en 2019, hubo un brote de lesiones pulmonares y todos los pacientes dijeron que fumaran cigarros electrónicos. Las autoridades estadounidenses confirmaron que el acetato de vitamina E, un espesante que se añade a los productos de vapeo con cannabis, fue la principal causa del brote en el país.

El ex jefe de oncología del Guy’s, King’s and St Thomas Hospital de Londres. Peter Harper / PHILIP MORRIS
Dr Peter Harper

Menos perjuicio

Los científicos recuerdan que estos casos no pueden atribuirse a los efectos de los vapeadores, sino que por el uso de una sustancia prohibida en los productos de vapeo con nicotina regulados en muchos países.

Lo cierto, como reconocen los médicos, es que las alternativas libres de humo son un 95% menos perjudiciales que el cigarrillo tradicional, pero por ello están no están exentas de riesgos, pues siguen conteniendo sustancias químicas que pueden provocar enfermedades.

Dejar de fumar

En este sentido, la mayoría de expertos señalan que los gobiernos deben proceder a una regulación. Harper señala que es necesario que se limite los productos que pueden añadirse a los dispositivos libres de humo o cigarros electrónicos, limitar donde se pueden usar y regular su contenido.

El jefe del Instituto de medicina e hipertensión de Israel, Reuven Zimlichman, recuerda que pese a los mensajes sobre los riesgos del tabaco la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que un billón de personas fumará en 2025 en todo el mundo y que la gente toma pobres decisiones para mejorar su estilo de vida. Harper lo constata con estadísticas, “el 64% de los fumadores con cáncer de pulmón siguen fumando”. Por eso, estos médicos defienden que, aunque las soluciones sin humo tienen riesgos sigue siendo mejor que seguir fumando tabaco. Eso sí, “dejar de fumar es la única vía de reducir los riesgos para la salud”.