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Asesta a su mujer 54 puñaladas en Barcelona porque tardó en prepararle una sopa

Asesta a su mujer 54 puñaladas en Barcelona porque tardó en prepararle una sopa

El Supremo condena al acusado a 27 años de prisión y destaca el ensañamiento y sufrimiento innecesario

5 min

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha confirmado la condena a 27 años de prisión por un delito consumado de asesinato, con la agravante de parentesco y reincidencia, y otro delito de violencia física y psíquica habitual a un hombre que mató a su mujer tras asestarle 54 cuchilladas en el domicilio conyugal en Barcelona.

Los hechos considerados probados por un tribunal del jurado de la Audiencia Provincial de Barcelona se remontan a la madrugada del 28 de marzo de 2014. El acusado aprovechó que su compañera sentimental se hallaba tumbada en la cama, desprevenida y sin posibilidad de defenderse, con el propósito de hacerla sufrir innecesariamente para matarla, le clavó repetidas veces un cuchillo de cocina y una navaja que siempre llevaba encima, causándole al menos cincuenta y cuatro heridas, incisas la mayoría de ellas, quince en la cara y otras siete en el cuello, una de estas con compromiso vital, al provocar un shock hipovolémico y una hemorragia masiva que determinó su muerte.

Ensañamiento y sufrimiento innecesario

Según estos mismos hechos, después de apuñalar y asegurarse de la muerte de la mujer, que tenía seis hijos --tres de ellos con él--, el acusado cerró con llave la puerta de la habitación y huyó del domicilio para coger un tren con destino a Granada, de donde se desplazó hasta Mengíbar, en la provincia de Jaén, donde fue detenido. Durante los casi treinta años que el acusado mantuvo la relación sentimental con su pareja, era frecuente que discutiera y se peleara con  ella, llegando a amenazarla de muerte, a agredirla físicamente y darle palizas en algunas ocasiones.

Según la autopsia y la declaración de las médicas forenses, el asesinato se produjo con ensañamiento porque las heridas “fueron causadas ante mortem y mientras la víctima mantenía la capacidad de sentir dolor y, en cualquier caso, una muerte rápida no es incompatible con el sufrimiento de dolores innecesarios si, durante ese breve lapso de tiempo, el agresor no cesa de inferirle heridas obviamente dolorosas... y, por otra parte, la visible concentración y la evidente falta de necesidad de algunas de ellas, como las que se produjeron en el lado izquierdo del rostro, no dejan lugar a dudas de que el acusado actuó con el propósito de incrementar inhumanamente el sufrimiento de la víctima. Se trata de lo que doctrinalmente se ha denominado como causar un lujo de males”.

Discusión por el tiempo para hacer una sopa

Para el Tribunal Supremo, el acusado fio toda su defensa a la falta de recuerdo de lo ocurrido entre las 21:30 horas, en que se acostó en la cama del dormitorio que compartía con la víctima, y las 3:00 o 4:00 horas de la madrugada siguiente, en que, según dice, se despertó en la misma cama al lado del cadáver ensangrentado de su mujer.

Sin embargo, concluye que de su relato de los hechos que precedieron a dicha secuencia, especialmente, de la discusión con la víctima sobre el tiempo supuestamente invertido en hacer una sopa y las razones de su ausencia del domicilio en un momento determinado de aquella tarde, así como, sobre todo, de las circunstancias de su huida precipitada del lugar de los hechos en tren, el jurado entendió que los hechos no pudieron ser cometidos por ninguna otra persona y que, además, el acusado asumió claramente su autoría frente a terceros como cuando en la tarde de los hechos mantuvo la siguiente conversación telefónica con un familiar:

-Familiar: Si lo que has hecho tú, no... no... no lo hace ningún hombre en la tierra, José

-Acusado: Ya lo sé, ya lo sé.

-Familiar: Hombre, yo me pensaba que era un apuñalao en la pierna, o en el brazo, pues, yo que sé, como cualquier marío; pero tú sabes lo que es ¿ensañarte con ella?

-Acusado: ¿Pero tú sabes lo que estaba haciendo ella conmigo? Se me fue la cabeza, de verdad.

-Familiar: Le has quitao la vida a esa mujer, les has quitado la vida a su padre, a su madre, a su hermano porque están todos... Ya te puedes ir al fin del mundo ¿lo sabes, no?

-Acusado: Sí.