Fotomontaje de una mujer y tres hombres

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Vida

La odisea de la exdirigente de UGT acosada por un líder del sindicato en Cataluña

Demelsa Mateos denuncia que su superior la cambió de puesto, le bloqueó sus herramientas de trabajo y le retiró la adaptación de jornada

"Pido que se haga justicia y no tener que ser yo quien asuma las consecuencias de haber sufrido acoso laboral", explica la víctima

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En ocasiones, un acoso acreditado no pone fin a la pesadilla laboral de un trabajador. Es el caso de Demelsa Mateos, exdirigente de UGT-FICA en Cataluña y todavía hoy trabajadora de la organización, quien denuncia que, pese a haberse probado el acoso que sufrió por parte de su entonces secretario general, Antonio Rudilla, su conflicto laboral aún no ha terminado.

Según explica, la aislaron en un puesto que no era el suyo, le bloquearon sus herramientas profesionales y le retiraron la adaptación de jornada de la que disfrutaba, circunstancias que afectaron tanto a su actividad laboral como a su conciliación familiar.

Mateos lleva más de dos décadas en UGT y ha decidido hacer público su caso tras agotar, asegura, la vía interna: “He escrito, he reclamado y he acudido a los cauces que tenía a mi alcance”. Sin éxito. Por ello, denuncia que la persona que la acosó ya no está en su puesto de responsabilidad, pero las consecuencias de aquellos actos siguen ahí.

¿En qué consistió exactamente esa odisea laboral? Uno de los episodios más graves se produjo en abril de 2025, cuando su afiliación fue modificada de UGT-FICA a otra federación sin su consentimiento.

Sentencia

Una sentencia del Juzgado de lo Social de Lleida, de marzo de 2026, recoge entre sus hechos probados que el cambio se realizó siguiendo instrucciones del entonces secretario general de UGT-FICA Catalunya, aunque fue posteriormente revertido.

Mateos sostiene que la modificación tenía como finalidad impedirle participar en una candidatura a la Secretaría General de UGT-FICA Terres de Lleida. Según su relato, esa interpretación figura también en las conclusiones del informe de investigación interna.

“No solo estaba viviendo una situación de acoso laboral. También vi cómo se modificaba mi afiliación sindical sin mi consentimiento, afectando a mis posibilidades de participación democrática dentro de la organización. Para alguien que lleva más de dos décadas defendiendo la libertad sindical, aquello fue especialmente doloroso”, ha señalado.

La trabajadora explica que puso estos hechos en conocimiento de la Agencia Española de Protección de Datos, al considerar que podían haberse vulnerado sus derechos en el tratamiento de sus datos personales.

Reincorporación

Tras una prolongada baja médica que relaciona con las consecuencias psicológicas de lo vivido, Mateos tuvo que reincorporarse al trabajo esperando que la organización tuviera en cuenta su situación. Sostiene, sin embargo, que no se adoptaron las medidas de protección y acompañamiento que había solicitado, pese a que trasladó en diversos correos electrónicos las dificultades psicológicas que atravesaba.

Está pendiente del resultado de las actuaciones de la Inspección de Trabajo, a la que acudió para que examinara las condiciones de su reincorporación y las obligaciones preventivas del sindicato.

Cúpula de la UGT en la última reelección de Camil Ros

Cúpula de la UGT en la última reelección de Camil Ros Cedida

“Lo que más me duele es tener que explicar esto de un sindicato. Somos organizaciones que exigimos a las empresas que protejan la salud de sus trabajadores, que prevengan los riesgos psicosociales y que respeten su dignidad. ¿Cómo no vamos a exigirnos lo mismo a nosotros mismos?”, ha planteado.

Para Mateos, el problema no es solo el acoso sufrido, sino lo que considera una falta de respuesta adecuada de la estructura organizativa una vez reconocidos los hechos.

Sin respuesta

Durante estos meses de inacción, su principal reivindicación ha sido regresar al puesto que considera que le corresponde en UGT-FICA Lleida. El 7 de septiembre de 2026 volvió a solicitarlo formalmente en un escrito dirigido a los máximos responsables del sindicato, entre ellos la dirección de UGT Catalunya, encabezada por Camil Ros, y la UGT confederal, que lidera Pepe Álvarez. No ha recibido respuesta.

Sin una solución que considere adecuada, sigue reclamando el reconocimiento de sus derechos y la restitución de las condiciones laborales que tenía antes del acoso. El desgaste acumulado ha deteriorado, afirma, su confianza en la organización: actualmente está de nuevo de baja médica y reconoce que le resulta difícil imaginar una reincorporación.

“Después de tantos años dedicados al sindicato, lo único que pido es que se haga justicia y que no tenga que ser yo quien asuma las consecuencias de haber sufrido acoso laboral. He luchado por los derechos de otras personas durante más de dos décadas y ahora me encuentro teniendo que defender los míos frente a mi propia organización”, ha asegurado.

Mateos insiste en separar la labor diaria de delegados, delegadas y afiliados del funcionamiento de determinadas estructuras de dirección. “Mi crítica no va dirigida a las miles de personas que hacen sindicalismo de verdad cada día. Va dirigida a unas formas de funcionamiento que, desde mi experiencia, necesitan cambiar profundamente. Creo que hay demasiada concentración de poder, miedo a discrepar y silencio ante situaciones que deberían afrontarse con transparencia”, ha afirmado.

"Quiero que UGT vuelva a ser un sindicato"

Para la exdirigente, hacer pública su situación no va contra el sindicalismo, sino que es una reivindicación de sus principios. “No quiero que desaparezca la UGT. Quiero que vuelva a ser un sindicato de clase de verdad, donde las personas trabajadoras estén por encima de los cargos, donde se pueda discrepar sin miedo y donde la democracia interna sea una realidad cotidiana, no solamente algo que aparece en los estatutos”, ha defendido.

“Ahora he decidido hablar públicamente porque considero que el silencio no puede ser la respuesta. No voy a dejar de defender mis derechos ni de expresar lo que pienso, siempre con respeto y con hechos que pueda acreditar”, ha concluido.