Agentes de la BRIMO registran a un joven en zona de La Torrassa de L'Hospitalet de Llobregat

Agentes de la BRIMO registran a un joven en zona de La Torrassa de L'Hospitalet de Llobregat Simón Sánchez

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Trinitarios, los 300 y Barrio18: las tres bandas que reúnen al 75% de los miembros activos en Cataluña

El nuevo 'Plan Proa' de los Mossos d'Esquadra identifica a unas 1.000 personas vinculadas a estos grupos juveniles violentos

El objetivo es evitar que recuperen el poder delictivo de las antiguas bandas latinas de principios de siglo

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La línea L5 del metro, el parque de la Pegaso en La Sagrera o algunas plazas de Nou Barris. También fuera de Barcelona, en L'Hospitalet de Llobregat, Montcada i Reixac, Mollet del Vallès o Granollers. Incluso, en determinadas zonas de Lleida y Girona.

Este es parte del mapa de los puntos calientes donde los Mossos d'Esquadra han detectado una mayor presencia de grupos juveniles violentos, un fenómeno delincuencial que la policía catalana lleva investigando y tratando de dimensionar desde mediados de 2024.

Un trabajo de análisis que ha desembocado en la creación del 'Plan Proa': una nueva estrategia policial que pretende combatir las organizaciones existentes, prevenir la aparición de nuevos grupos y, sobre todo, profundizar en el conocimiento de un fenómeno cuya verdadera magnitud todavía resulta difícil de determinar.

Agente de la ARRO de los Mossos d'Esquadra durante un dispositivo en L'Hospitalet de Llobregat

Agente de la ARRO de los Mossos d'Esquadra durante un dispositivo en L'Hospitalet de Llobregat Luis Miguel Añón

34 grupos identificados

Por ahora, los investigadores han identificado 34 grupos juveniles violentos estables y alrededor de 1.000 personas relacionadas con estas estructuras, de las cuales entre 400 y 500 estarían consideradas miembros activos.

Además, tres de cada cuatro de estos últimos pertenecen a alguna de las tres organizaciones con mayor presencia: Los Trinitarios, los 300 y Barrio 18, que aglutinan, por lo tanto, el 75% de los miembros activos en Cataluña.

Lo que sucedía en los 2000...

La presentación del nuevo plan ha contado con la participación de la comisaria jefa Sílvia Catà, el subjefe ejecutivo, el comisario Ramón Chacón y el intendente Toni Rodríguez, uno de los principales responsables del diseño de esta estrategia.

Los mandos policiales han coincidido en que el fenómeno actual no puede equipararse al que Cataluña vivió entre 2003 y 2011, cuando organizaciones como los Latin Kings, los Ñetas o las Maras llegaron a desarrollar estructuras jerárquicas, códigos de conducta y mecanismos de control especialmente rígidos.

Agentes de los Mossos d'Esquadra y de la Policía Nacional custodian a varios de los Trinitarios detenidos en L'Hospitalet de Llobregat

Agentes de los Mossos d'Esquadra y de la Policía Nacional custodian a varios de los Trinitarios detenidos en L'Hospitalet de Llobregat EFE/Toni Albir

Aquellas organizaciones se caracterizaban por una fuerte identificación con el país de origen de sus integrantes, una simbología reconocible y una marcada rivalidad territorial.

Las agresiones, el tráfico de drogas y los castigos a quienes intentaban abandonar las bandas formaban parte de sus dinámicas.

Lo que sucede en la actualidad...

Sin embargo, desde hace unos años, y especialmente desde mediados de 2024 en Cataluña, los investigadores han comenzado a detectar nuevas dinámicas que recuerdan a aquellas estructuras, pero con nuevos matices.

La principal diferencia es que muchos de sus integrantes ya han nacido en España. Aunque una parte importante tiene raíces latinoamericanas, la nacionalidad ha dejado de ser el principal elemento de cohesión.

Ahora, el sentimiento de pertenencia se construye alrededor del nombre de la organización, su identidad colectiva y, especialmente, la violencia.

Una violencia que no siempre responde a un objetivo económico o delictivo concreto. En muchos casos, constituye una parte esencial de la propia identidad del grupo.

Jóvenes y no tan jóvenes

El fenómeno tampoco se limita a una franja de edad homogénea. Los Mossos han detectado desde menores de 12 o 13 años hasta hombres de unos 50 años que arrastran vínculos con las antiguas estructuras.

La edad media de los miembros activos, sin embargo, se sitúa alrededor de los 20 años.

Agentes de la BRIMO se llevan a un detenido por presunto delito contra la salud pública

Agentes de la BRIMO se llevan a un detenido por presunto delito contra la salud pública Simón Sánchez

Y aunque las organizaciones actuales presentan una jerarquía menos definida, una simbología menos visible y una mayor fragmentación, los investigadores advierten de varios factores que podrían incrementar considerablemente su peligrosidad: la captación de menores, el acceso a armas blancas y de fuego y las conexiones con la delincuencia transnacional.

El temor es que estos grupos lleguen a recuperar la capacidad organizativa de las antiguas bandas latinas en un escenario en el que la disponibilidad de armas podría hacer que sus enfrentamientos fueran todavía más graves.

De los imitadores a los miembros activos

Para comprender la dimensión de este fenómeno, la Unidad Central de Información de los Mossos ha consultado unas 600 fuentes desde mediados de 2024.

El análisis permitió identificar, ya en abril, 34 organizaciones estables que comparten determinadas características, aunque alrededor de ellas también se mueven simpatizantes, colaboradores e imitadores.

Imagen detalle del arma de un agente de la ARRO de Mossos d'Esquadra

Imagen detalle del arma de un agente de la ARRO de Mossos d'Esquadra

Esta figura del imitador o 'bultero' constituye uno de los principales obstáculos para los investigadores. Se trata de delincuentes que utilizan el nombre, la simbología o la reputación de una banda para cometer delitos sin pertenecer realmente a ella.

Por este motivo, la policía distingue entre: imitadores y simpatizantes hasta los integrantes periféricos y los miembros activos, que constituyen el principal objetivo de la nueva estrategia.

Faltan indicadores claros

Otro de los problemas que a la larga pretende subsanar este plan es poder llegar a determinar qué porcentaje de los delitos violentos que se registran en Cataluña puede atribuirse realmente a estas organizaciones.

Entre enero y septiembre se contabilizaron 15.900 delitos de lesiones y 19.500 robos violentos, pero los Mossos reconocen que todavía no disponen de indicadores suficientemente precisos para establecer cuántos están relacionados con bandas juveniles violentas.

La misma dificultad se plantea al analizar los homicidios. Aunque existen al menos tres muertes violentas entre 2025 y 2026 que sí que reúnen todos los indicios como para poderles atribuir dicha relación.

Sin una unidad específica

A diferencia de lo ocurrido durante la primera gran expansión de las bandas latinas, los Mossos han optado esta vez por no crear una unidad policial específica.

El 'Plan Proa' contempla una triple perspectiva: la investigación criminal, encargada de esclarecer los delitos; los servicios de información, centrados en estudiar las organizaciones y anticipar su evolución; y las comisarías territoriales, que aportarán el conocimiento directo de lo que sucede en las calles.

Uno de los instrumentos fundamentales será la elaboración de un triple censo de personas, grupos y espacios. Este último incluirá tanto lugares físicos como entornos virtuales y espacios de interacción, entre ellos los centros penitenciarios.

Para coordinar el trabajo se constituirán seis mesas territoriales a partir de noviembre y una mesa central de seguimiento en diciembre.