El número 116 de la calle Hospital por fin tiene vecinos. Barcelona ha entregado este martes las llaves de las 17 viviendas de alquiler asequible rehabilitadas en esta finca del Raval, adquirida por el ayuntamiento de Colau en 2016 para evitar el desalojo de las familias que la habitaban.
Entre aquella operación de urgencia y la entrada de los nuevos inquilinos —familias monoparentales y menores de 35 años—, han transcurrido años de deterioro del inmueble, una rehabilitación integral y un largo proceso de adjudicación.
El primer pulso
En noviembre de 2016, cuando la actual guerra contra los fondos buitre alcanzaba por primera vez una gran expresión institucional, siete familias del 116 del Hospital tenían una orden de desahucio. La prensa de aquel entonces recoge que los vecinos aseguraban querer seguir pagando el alquiler, pero que el fondo de inversión propietario del inmueble había dejado de cobrárselo.
Una concentración vecinal consiguió frenar los lanzamientos y el ayuntamiento, con una recién llegada Ada Colau que traía fresco su bagaje en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), acusó a la entidad de acoso inmobiliario.
El antes y después de la reforma del bloque 116 de la calle Hospital del barrio del Raval, en Barcelona.
Meses después, aprovechando que la propiedad intentaba vender el inmueble, el ayuntamiento adquirió la finca mediante el derecho de tanteo y retracto para mantener a los residentes y destinar posteriormente el inmueble a vivienda pública.
La promesa de aquella etapa era incorporar 8.000 viviendas al parque público durante los dos mandatos. El balance municipal al final del periodo contabilizó 4.600 incorporadas (1.500 construidas, 1.500 compradas o cedidas por grandes tenedores y unas 1.000 captadas de particulares), además de otras que quedaron en obras o sobre plano.
Deterioro constante
Los vecinos siguieron viviendo allí durante los primeros años de titularidad municipal mientras la finca continuaba deteriorándose. Había filtraciones, apagones, chinches y roedores. Cuando llovía con intensidad, las aguas fecales llegaban a correr por las escaleras.
En 2018, los residentes seguían denunciando el mal estado del inmueble y reclamaban actuaciones al ayuntamiento que les había rescatado.
Finalmente, los inquilinos fueron realojados en otras viviendas públicas para poder ejecutar la rehabilitación integral, pero las obras no comenzaron hasta junio de 2022.
Ocho años hasta la reforma
Los trabajos reforzaron la estructura, renovaron las instalaciones, incorporaron dos ascensores y recuperaron los patios y espacios comunes. De los 21 pisos existentes se pasó a 17 viviendas y un local.
El edificio, rebautizado como 'Lady Raval', incorpora en su patio un mural cerámico de Carlos Jiménez Cenamor con los nombres que todavía permanecían escritos en puertas y buzones, muchos de los cuales correspondían a mujeres migrantes que ejercían la prostitución.
El patio interior del bloque de vivienda social 'Lady Raval'
Nuevos y vacíos
La rehabilitación no puso fin a la espera. En 2025, el Ayuntamiento sorteó las viviendas entre jóvenes menores de 35 años y familias monoparentales para que las ocuparan a finales de año, pero el pasado junio, cuando Crónica Global visitó la finca, el edificio estaba terminado, los pisos preparados y los adjudicatarios seguían esperando las llaves.
“Hace meses que no pasa nadie por aquí”, explicaba entonces un comerciante de la calle Hospital.
La explicación que recibieron los inquilinos a la espera fue que un problema relacionado con el suministro eléctrico había impedido el funcionamiento correcto de los ascensores y que, por tanto, los trámites entre el Ayuntamiento y la compañía distribuidora se prolongaron.
El vestíbulo del ya reformado bloque 'Lady Raval'
Este martes, el Ayuntamiento ha completado finalmente la entrega.
Desde 154 euros
Los nuevos vecinos pagarán 7,28 euros por metro cuadrado. Los cuatro lofts de 21 metros cuadrados tendrán una renta mensual de 153,61 euros, mientras que los 13 pisos de dos habitaciones y 62 metros cuadrados costarán 463,74 euros. A estas cantidades se suman unos 50 euros mensuales de gastos comunitarios.
Con todo, las rentas quedan muy por debajo de los precios del mercado libre del centro de Barcelona. El objetivo inicial del consistorio de Colau de convertir el 116 de la calle del Hospital en alquiler asequible se ha cumplido. Diez años tarde, con una emergencia habitacional aún más extrema y el mismo día que la propia exalcaldesa ha explicado que ha dejado su piso porque "con un solo sueldo no podía mantenerlo", se ha cumplido.
Cuatro viviendas se han reservado para familias del Raval, el Gòtic y Sant Antoni; otras dos, para familias monoparentales. Las once restantes se han adjudicado mediante el contingente general.
