Anna Carrasco, guía turística, fundadora de 'Barcelonina.com'

Anna Carrasco, guía turística, fundadora de 'Barcelonina.com' © Yolanda Cardo

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Anna Carrasco, guía turística: "Quiero un turismo más controlado para que sea agradable para quien viene y para el barcelonés"

La fundadora de Barcelonina.com, y guía habilitada por la Generalitat de Cataluña, defiende un modelo turístico responsable para garantizar la convivencia entre visitantes y ciudadanos

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Convertirse en guía turística no entraba en los planes de Anna Carrasco. Licenciada en Periodismo por la UAB, su vida profesional tomó un rumbo inesperado cuando, tras acabar la carrera, se trasladó junto a su pareja a París. Allí pasó siete años trabajando en una pequeña empresa de gastronomía, donde además de ventas, hacía gestiones de comunicación.

Carrasco cuenta a Mujeres en Crónica que el giro llegó cuando decidió regresar a España. “Una amiga francesa me lanzó una idea: ¿Y si haces rutas guiadas?”. No se lo pensó. La Generalitat de Cataluña requiere una licenciatura previa, un examen de cultura general bastante riguroso, además de una prueba oral en castellano, catalán, inglés y francés.

A partir de ahí se lanzó aunque, confiesa, “con un punto de inconsciencia”. Organizó sus primeros tours en 2010 y, dos años después, obtuvo la habilitación oficial.

Más de una década después, sigue dedicada a un oficio que le apasiona, respeta y defiende. De hecho, hasta marzo de 2026, fue presidenta de Aguicat (Associació de Guies de Turisme Habilitats per la Generalitat de Catalunya) y, como fundadora de Barcelonina.com, apuesta por un turismo donde la cercanía con el cliente resulta una pieza clave de la experiencia.

Contra el turismo “extractivo”

Y es que, si hay algo que tuvo claro desde el principio, es que no quería trabajar con grupos grandes de cruceros o autocares. “Quería grupos pequeños, un nicho de mercado muy específico, porque lo veía más afín a mi personalidad. Creo que es más bonito establecer conexiones, un diálogo, que soltar una explicación sin más”.

Por eso, la filosofía de su proyecto se fundamenta en el turismo slow, un turismo pausado, empático, alejado de la lógica de la masificación que domina el mercado. “Quiero un turismo más calmado, más controlado, más gestionado, para que sea una experiencia más agradable para todo el mundo: para el que viene, y también para el barcelonés”.

Anna Carrasco apuesta por un turismo regulado y responsable

Anna Carrasco apuesta por un turismo regulado y responsable © Yolanda Cardo

Porque, tras casi 15 años inmersa en un sector cada vez más sobredimensionado, ha observado cómo el turismo en Barcelona ha sufrido un crecimiento espectacular, marcado por un modelo que exprime el destino para maximizar ganancias. “Un turismo extractivo. Hay muchas empresas que vienen a Barcelona, no porque sea Barcelona, sino porque como producto se vende muy bien. Empresas como Civitatis, Crown Tours o Golden Tour, que extraen todas sus ventajas turísticas, pero que aportan poco porque, normalmente, sus sedes residen fuera de España”.

Un modelo empresarial que, además, vampiriza el mercado, en parte, también, por las tarifas que pagan a sus guías. Sobre todo, aquellas que “tiran de estudiantes o de quien sea que tenga ganas de hablar, como las free tours, tuk tuk o GoCar porque hacen rutas sin entrar en monumentos y, por tanto, no precisan de profesionales acreditados”.

Reivindicar la formación

Para Anna, estar habilitada oficialmente no solo es fundamental, sino que conlleva ventajas muy claras. “Primero, porque podemos explicar en todas partes, ya que tenemos acceso prácticamente a cualquier monumento”. Un acceso tanto a museos como a espacios tan emblemáticos como la Casa Batlló, la Casa Milà o la Sagrada Familia que, además, es más rápido, porque disponen de entradas específicas, y para los que pueden adquirir más fácilmente la entrada gracias a una intranet propia.

Otro de los beneficios es que necesitan formación constante para conservar la habilitación. “En el caso de Aguicat hay un apartado muy importante destinado a la formación. Nos preocupa mucho ese aspecto y tenemos acceso a cursos realmente interesantes. Por ejemplo, una vez al año nos reunimos con Sagrada Familia. La Fundación Joan Miró, La Pedrera o el Museo Picasso hacen cursos específicos para nosotros sobre temas concretos”, explica. Y ese conocimiento acumulado del patrimonio de toda Cataluña, adaptado a cada cliente, enriquece la experiencia, alejándose de los tours “a granel” que dominan el panorama.

Regular los Airbnb frente a una hostilidad creciente

Años de experiencia en una ciudad que lleva años sufriendo el turismo masificado respaldan un análisis reflexivo del sector que ahonda en los principales desafíos a los que se enfrenta y las posibles soluciones.

“El principal reto creo que es empezar a ordenar, a gestionar de verdad el turismo que tenemos. Es esencial aprender a decir no, pero para eso hacen falta políticas más valientes”.

Para Anna Carrasco, limitar Airbnb fue un gran acierto, aunque insuficiente sin la voluntad y los recursos necesarios para garantizar su cumplimiento: "Aquí somos expertos en elaborar normas, leyes y ordenanzas municipales, pero luego nadie vigila su cumplimiento”.

A su juicio, controlar los pisos turísticos sería una medida clave: “Si no hay camas para que la gente duerma, no hará falta llenar aviones para que vengan”.

Además, la falta de una buena legislación sobre alojamiento y alquiler no hace más que agravar otra crisis con dos caras: la vivienda y la consecuente hostilidad hacia el turismo. “Más que hostilidad hacia los turistas es hacia los migrantes ricos, los expats”. Y es que solo un 2% de los contratos de alquiler en la ciudad son de larga estancia frente al de temporada. Eso dispara los precios y expulsa a residentes con sueldos razonables que “se niegan a pagar 1.800 euros por un piso en Barcelona”.

Falta de compromiso institucional

Carrasco también señala otros frentes pendientes de regulación, como el de permitir solo cruceros que tengan Barcelona como origen o destino final, un asunto complejo, porque la gestión del puerto depende del Ministerio de Fomento; o dejar de promocionar la ciudad con el correspondiente porcentaje recaudado por la Tasa Turística, tal y como recoge actualmente la normativa.

Pero a nivel institucional hay mucho por hacer. “Empezamos la legislatura sin Regidor de Turisme ¡Imagínate!, una ciudad como Barcelona sin regidor cuando el anterior había sido Collboni, el actual alcalde”, dice.

José Antonio Donaire, nombrado hace poco más de un año comisionado para la Gestión del Turismo Sostenible, apenas ha tenido tiempo de abordar esta compleja problemática, y no tiene mucho margen antes de las próximas elecciones, previstas para mayo de 2027.

A todo esto se suma un cambio ligado a las redes sociales. “A la mayoría de la gente lo que le importa es la foto y el vídeo. Quieren que les expliques, pero rapidito y muy sintetizado, que no te enrolles mucho”.

Gaudí, modernismo y turismo con perspectiva de género

Pese a la deriva del sector turístico, Gaudí y el modernismo siguen siendo el gran atractivo de la ciudad, “con mucha diferencia”, más aún tras la visita del Papa el pasado mes de junio.

Sin embargo, Anna, lamenta cierta banalización de la figura del arquitecto catalán para hacerla más entendible. “Gaudí decía que sus dos pilares eran que era católico y catalán. Toda su obra gira en torno a ello. Por tanto, si sabes un poco de religión católica y de Cataluña lo entiendes todo. Pero estos aspectos han quedado un poco desdibujados frente a discursos más simplificados en torno a la naturaleza”.

Así, mientras el combo Parque Güell- Sagrada Familia es, sin duda, el más exitoso, espacios magníficos del modernismo como el Hospital de Sant Pau o el Palau de la Música “cuesta la vida venderlos y que la gente los quiera visitar”, aunque cuando lo hacen, les encanta.

Fuera del circuito convencional, Anna organiza rutas guiadas con mujeres relevantes de la historia de la capital catalana como hilo conductor. “Quiero mostrar no solo que la mitad de los ciudadanos somos mujeres y que nosotras también hemos contribuido a la historia de Barcelona, sino también que la historia se explica siempre desde una perspectiva muy masculina”.

En estos itinerarios habla, por ejemplo, de la desaparecida Academia de Ciencias, Artes y Oficios para la Mujer, fundada por Dolors Aleu i Riera –primera doctora en medicina de España– y Clotilde Cerdá –hija ilegítima del artífice del ensanche barcelonés y arpista excepcional–; de la emperatriz Gala Placidia, un personaje fascinante que vivió en la antigua Barcino; Francesca Bonnemaison, creadora de la Biblioteca Popular de la Mujer, la primera biblioteca pública femenina de Europa, y la mujer por la que tradicionalmente se comen canelones en San Esteban; de la gran Margarita Xirgu; del papel que jugaron las mujeres durante la Guerra Civil, o de grandes referentes del periodismo, como Maruja Torres y Rosa María Calaf.