Ignasi Ribas, director del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC), en su entrevista con Crónica Global.
Ignasi Ribas, astrónomo: "Durante el eclipse, hasta la sombra de los dedos cambiará de forma"
El investigador explica por qué el eclipse total del 12 de agosto será un acontecimiento histórico en Cataluña y qué fenómenos podrán observarse durante la totalidad
Contenido relacionado: Cataluña se prepara para el eclipse del siglo: así será el gran dispositivo del 12 de agosto
Noticias relacionadas
El eclipse total de sol del 12 de agosto será uno de los acontecimientos astronómicos del siglo en Cataluña.
Más de 120 años después del último visible desde el territorio catalán, el fenómeno reunirá a miles de personas bajo el mismo cielo.
Ignasi Ribas, astrofísico y director del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC), aprovecha su llegada para explicar en Crónica Global qué hace único este fenómeno y cómo eventos como este acercan la investigación astronómica al gran público.
-Pregunta: ¿Qué hace que el del 12 de agosto sea una cita tan especial?
-Respuesta: Desde un punto de vista astronómico, un eclipse total de sol no es un fenómeno excepcional. Se produce uno cada año y medio, aproximadamente, en algún lugar del planeta. Lo extraordinario es que sea visible desde un punto concreto. En Cataluña no ocurría desde hacía 121 años y, de media, un mismo lugar presencia un eclipse total cada 300 años, aproximadamente. Por eso, si uno no viaja para perseguirlos, probablemente solo vea uno en toda su vida... o ninguno.
-¿Recuerda la primera vez que vio un eclipse total de sol?
-Fue en agosto de 2017. Fui con unos amigos a Idaho (Estados Unidos) y contemplamos la totalidad sobre las montañas Grand Teton, un paisaje espectacular. Fueron tres minutos y medio de totalidad; aquí apenas tendremos uno y medio. Como astrónomo, me puso la piel de gallina. Es uno de esos fenómenos que todo el mundo debería ver al menos una vez en la vida. Lo recomiendo no solo desde el punto de vista científico, sino porque es una experiencia realmente excepcional.
"Un eclipse total de sol no solo se ve; se vive"
-¿Qué es lo que más suele sorprender a quien presencia uno por primera vez?
-Hay una diferencia abismal entre un eclipse parcial y uno total. Mientras queda un pequeño fragmento del Sol visible, sigue llegando su luz. Pero cuando empieza la totalidad, todo cambia. El cielo se oscurece, aparecen las estrellas y el Sol se convierte en un disco negro rodeado por la tenue luz de la corona.
La sensación de que se hace de noche en pleno día es impresionante. Baja la temperatura, se levanta algo de viento y los animales cambian su comportamiento. Es una experiencia multisensorial. Un eclipse total de sol no solo se ve; se vive.
Un eclipse de sol en una imagen de archivo.
-¿Hay algún detalle en el que recomendaría fijarse especialmente?
-Muchísimos. Durante la fase parcial, por ejemplo, merece la pena jugar con las sombras. Como el Sol deja de ser un círculo y adquiere forma de media luna, todas las sombras proyectadas cambian. Si miras la luz que se cuela entre las hojas de un árbol, verás que ya no aparecen puntos redondos, sino pequeñas imágenes del Sol eclipsado. Lo mismo con la sombra de los dedos de la mano, que deja de verse recta y se curva. Es una forma muy sencilla y divertida de observar el eclipse, tanto para adultos como para niños.
Cuando se acerca la totalidad, aparecen otros fenómenos espectaculares. Justo antes de que la Luna cubra por completo el Sol, pueden verse las llamadas perlas de Baily, pequeños puntos de luz que se cuelan entre los valles de las montañas lunares. Y el último destello antes de la totalidad es el conocido anillo de diamantes. Todo sucede muy deprisa, así que merece la pena estar atento.
"Podemos crear eclipses artificiales con instrumentos o incluso con misiones espaciales"
-Con telescopios y satélites cada vez más avanzados, ¿los eclipses siguen teniendo utilidad para la ciencia?
-Sí, aunque hoy cumplen un papel diferente. Históricamente fueron fundamentales para estudiar la corona solar, esa capa más externa del Sol que normalmente queda oculta por el brillo del disco solar. Gracias a los eclipses pudimos conocerla mucho mejor.
Hoy disponemos de técnicas más eficaces. Podemos crear eclipses artificiales con instrumentos o incluso con misiones espaciales. En Europa, por ejemplo, la misión Proba-3 utiliza dos satélites que se alinean para ocultar el Sol y estudiar su corona durante muchas más horas de las que permitiría un eclipse natural.
Eso no significa que los eclipses hayan perdido todo su interés científico. Siguen siendo una oportunidad para poner a prueba instrumentos y estudiar cómo reaccionan los animales o incluso las personas ante un fenómeno tan excepcional. Además, tuvieron un papel histórico decisivo: un eclipse total permitió confirmar en 1919 las predicciones de la teoría de la relatividad de Einstein, un hito que cambió la física moderna.
-Da la sensación de que un fenómeno como este también sirve para acercar la astronomía a la sociedad.
-Un eclipse nos permite llegar a personas que normalmente no se interesan por la astronomía. Durante unos días, millones de personas conectan con un fenómeno del cielo y eso también forma parte del impacto científico.
-Cada poco tiempo conocemos un nuevo planeta "parecido a la Tierra" o "potencialmente habitable". ¿Estamos simplificando demasiado esos hallazgos? ¿Cuál es la realidad de la investigación?
-Sí, pero con muchos matices. Encontramos cada vez más planetas parecidos a la Tierra en tamaño, pero eso no significa que sean como la Tierra. La mayoría orbitan estrellas más pequeñas que el Sol y todavía desconocemos si reúnen las condiciones necesarias para albergar agua líquida. Por eso hablamos de planetas potencialmente habitables. Un verdadero gemelo de la Tierra todavía no hemos encontrado ninguno. No significa que no exista; significa que nuestras técnicas aún no permiten detectarlo.
Estamos avanzando en esa dirección. La misión europea PLATO buscará precisamente sistemas comparables al de la Tierra y el Sol y nos permitirá dar un paso más en esa búsqueda.
-Entonces, ¿cuáles son los próximos pasos? ¿Qué descubrimiento les permitiría decir que están un poco más cerca de detectar indicios de vida fuera de la Tierra?
-Vamos paso a paso. Ahora mismo empezamos a tener indicios de que algunos de esos planetas alrededor de estrellas frías quizá no sean tan hostiles como pensábamos. Durante un tiempo creíamos que perdían inevitablemente su atmósfera y el agua, pero los datos empiezan a apuntar a que eso no siempre ocurre.
El siguiente gran paso será comprobar si algunos de ellos conservan atmósfera. Si la tienen, podrían albergar agua líquida en su superficie. Pero eso solo es el primer escalón. Después habrá que demostrar que realmente existe esa agua y, más adelante, buscar indicios de actividad biológica. Es un proceso gradual.
Con el tiempo, los titulares dejarán de ser "hemos descubierto un nuevo planeta" para convertirse en "hemos encontrado un planeta habitable" o incluso "hemos detectado posibles señales de actividad biológica". Espero poder ver esos titulares antes de retirarme.
"Probablemente haya más planetas que estrellas en nuestra galaxia"
-Con tantos planetas descubiertos, mucha gente da por hecho que debe de haber vida fuera de la Tierra. ¿Comparte esa idea?
-Como científico intento no hablar de creencias, sino de evidencias. Hoy solo conocemos un lugar donde exista vida: la Tierra. Lo que sí sabemos es que hay muchísimos planetas. De hecho, probablemente haya más planetas que estrellas en nuestra galaxia. También parece que muchos reúnen las condiciones necesarias para albergar agua líquida.
La gran incógnita es con qué frecuencia aparece la vida cuando se dan esas condiciones. No lo sabemos. Puede ser un proceso muy común o extraordinariamente raro. Ahora mismo estamos recopilando pruebas y, de momento, no tenemos ninguna evidencia de vida fuera de la Tierra.
La Tierra vista desde el espacio EFE
-¿Cómo esperan encontrar esas primeras evidencias de vida?
-No iremos a buscar un único planeta, sino que estudiaremos decenas de ellos para comparar sus características. Los nuevos telescopios, como el ELT (Extremely Large Telescope) europeo o la futura misión Habitable Worlds Observatory de la NASA, analizarán la atmósfera de esos mundos en busca de compuestos químicos que puedan indicar actividad biológica. La idea es obtener una muestra suficientemente amplia para entender si esos indicios son frecuentes o excepcionales.
-Si algún día encontramos pruebas de vida fuera de la Tierra, ¿cómo cree que cambiaría nuestra forma de entender el universo?
-Creo que tendría un impacto enorme. Durante siglos hemos ido descubriendo que ocupamos un lugar cada vez menos especial: primero entendimos que la Tierra no era el centro del universo; después, que el sol es una estrella corriente y que vivimos en una galaxia cualquiera.
Hoy lo único que nos hace singulares es que es el único lugar donde conocemos la existencia de vida. Si descubriéramos que también existe en otros planetas, perderíamos esa última singularidad. Creo que nos ayudaría a entender mejor quiénes somos y cuál es nuestro lugar en el universo.