La trata de seres humanos ya no siempre se esconde tras las luces de un prostíbulo. Cada vez más, las víctimas permanecen encerradas en pisos clandestinos, alejadas de cualquier mirada y bajo un férreo control de las organizaciones criminales.
Es una de las principales conclusiones que trasladan los Mossos d’Esquadra en vísperas del Día Mundial contra la Trata de Seres Humanos, que se conmemora este miércoles 30 de julio.
24 víctimas identificadas
Desde principios de 2025 y hasta julio de este año, la policía catalana ha identificado a 24 víctimas de trata en Cataluña, aunque los investigadores admiten que la cifra real es muy superior.
Varias trabajadoras sexuales durante un dispositivo policial en un club de alterne en Barcelona
“La trata es una realidad muy sumergida”, resume el subinspector Lluís Moreno, especialista de la División de Investigación Criminal (DIC). “Muchas víctimas ni siquiera son conscientes de que lo son”.
Durante este periodo, los Mossos han detectado 14 casos de explotación sexual, cinco de explotación laboral, tres de personas obligadas a cometer delitos y dos matrimonios forzados. Diecinueve de las víctimas identificadas son mujeres o niñas.
“No se ven como víctimas”
Los investigadores explican que uno de los mayores obstáculos es que quienes sufren esta explotación rara vez acuden por iniciativa propia a denunciar.
La mayoría son personas extremadamente vulnerables: extranjeras, en situación administrativa irregular, sin conocer el idioma, aisladas y sometidas a amenazas constantes contra ellas mismas y contra sus familias en sus países de origen.
Tendències en l’àmbit de tràfic d’éssers humans:
— Mossos (@mossos) July 29, 2026
🔸explotació sexual desplaçada a pisos per fer invisibles les víctimes
🔸consolidació de xarxes d'explotació laboral, on víctimes treballen en condicions indignes
🔸augment en l'ús de xarxes socials per captar persones vulnerables pic.twitter.com/8LGCNzyvOv
Las organizaciones criminales, explica Moreno, crean además falsas deudas económicas para mantenerlas sometidas y les hacen creer que, si acuden a la policía, serán detenidas y expulsadas de España.
“Las mafias conocen perfectamente sus circunstancias personales y utilizan ese conocimiento para ejercer un control absoluto”, resume.
Por ese motivo, los Mossos trabajan de forma coordinada con la Fiscalía, entidades sociales, servicios asistenciales y ONG especializadas, que muchas veces consiguen establecer el primer contacto de confianza con las víctimas.
Un vehículo de los Mossos d’Esquadra en una imagen de archivo
Los burdeles desaparecen
Si hay una tendencia que preocupa especialmente a los investigadores, es el cambio de escenario de la explotación sexual.
Los tradicionales clubes de alterne están dejando paso a pisos alquilados temporalmente, mucho más difíciles de localizar y controlar policialmente.
La consecuencia, advierten, es doble: las víctimas permanecen completamente ocultas y trabajan en condiciones todavía más precarias.
Interior de un conocido prostíbulo de La Jonquera (Girona)
Sin apenas contacto con el exterior, sin horarios y disponibles prácticamente las veinticuatro horas del día, las posibilidades de pedir ayuda se reducen al mínimo.
Además, la elevada movilidad de estos pisos y el uso intensivo de plataformas digitales dificultan enormemente las investigaciones.
Supermercados 24 h y plantaciones
La explotación laboral es otro de los escenarios que preocupan.
Los Mossos han detectado un aumento de víctimas trabajando en supermercados abiertos las 24 horas, además de talleres clandestinos y otros establecimientos donde soportan jornadas interminables, salarios muy inferiores a los legales y condiciones incompatibles con la normativa laboral.
Los investigadores consideran que estos comercios son algunos de los lugares donde la colaboración ciudadana puede resultar más útil. “No es normal que una persona trabaje tantas horas seguidas”, insisten.
Un supermercado de 24 horas en Barcelona
Otra realidad menos conocida aparece en las plantaciones ilegales de marihuana.
Muchos de los llamados 'jardineros' son en realidad víctimas de trata captadas mediante falsas promesas de trabajo.
Acaban viviendo dentro de las propias plantaciones, aislados, sin libertad de movimientos y obligados a cuidar los cultivos bajo amenazas.
Aunque formalmente participan en una actividad delictiva, la investigación policial busca determinar si actuaban bajo coacción.
Redes sociales: el nuevo escaparate
De hecho, Internet se ha convertido en otra de las grandes herramientas de captación.
Las organizaciones criminales publican ofertas de empleo aparentemente irresistibles, con salarios elevados y un mensaje especialmente atractivo para personas migrantes: “No hace falta tener papeles”.
A partir de ahí comienza el proceso de captación y explotación.
Los Mossos mantienen un seguimiento constante de estas publicaciones, aunque reclaman la colaboración ciudadana para localizar anuncios sospechosos antes de que consigan nuevas víctimas.
127 entrevistas y 36 investigaciones
Solo durante 2026, la División de Investigación Criminal (DIC) ha realizado 127 entrevistas para detectar posibles indicadores de trata.
No todas terminan confirmando un caso, pero constituyen la principal herramienta para identificar situaciones de riesgo antes de que la explotación quede plenamente acreditada.
Desde comienzos de 2025 se han abierto 36 investigaciones relacionadas con la trata de seres humanos, la mayoría dirigidas contra organizaciones criminales.
Piden colaboración ciudadana
Ante este cambio de paradigma y coincidiendo con el Día Mundial contra la Trata de Seres Humanos, los Mossos han presentado en rueda de prensa dos nuevas vías para facilitar la colaboración ciudadana.
El QR disponible para denunciar situaciones de explotación o trata de seres humanos
La primera es el correo electrónico stopexplotacio@mossos.cat, que será atendido directamente por agentes especializados.
La segunda consiste en un formulario anónimo, accesible mediante un código QR y disponible en catalán, castellano e inglés —próximamente también en francés, árabe y chino—, para comunicar posibles casos de explotación o aportar información de forma confidencial.
