Omella, durante el acto de colocación del brazo superior de la cruz de la Torre de Jesucristo, en febrero

Omella, durante el acto de colocación del brazo superior de la cruz de la Torre de Jesucristo, en febrero

Vida

El escándalo de la venta de patrimonio de la Iglesia empaña el final dorado de Omella

Un día después de que 'Crónica Global' revelara la intervención de tres fundaciones diocesanas y el cese de sus responsables, el Arzobispado de Barcelona pone nombre a las irregularidades detectadas

Más información: Omella despide a los directores de la residencia sacerdotal tras destapar su "mala gestión"

Leer en Castellano

Los legados son caprichosos. Un mal final puede acabar eclipsando años de aciertos. Es el riesgo al que se enfrenta el cardenal Juan José Omella, que prevé dejar este mismo año el Arzobispado de Barcelona.

Tras la exitosa visita del papa León XIV, todo apuntaba a una despedida por la puerta grande. Sin embargo, el escándalo por la presunta venta irregular de patrimonio de la Iglesia, adelantado por Crónica Global, ha irrumpido en el peor momento.

Ventas fraudulentas

Apenas un día después de que este medio revelara la intervención de tres fundaciones diocesanas y el cese de sus responsables, el propio Arzobispado ha puesto nombre a las irregularidades detectadas por la auditoría externa.

La diócesis sostiene ahora que en la Fundación Valldejuli se habrían producido presuntas ventas fraudulentas y a bajo precio de bienes fundacionales, además de otras anomalías en la gestión.

Omella, en el centro, durante la misa de la Mercè, el pasado mes de septiembre

Omella, en el centro, durante la misa de la Mercè, el pasado mes de septiembre Alberto Paredes Europa Press

A raíz de estos hallazgos, el Arzobispado ha nombrado dos nuevos administradores mancomunados para hacerse cargo de Valldejuli.

También han presentado su renuncia el administrador y el director de la entidad, que ejercían igualmente responsabilidades en la Fundació Sant Josep Oriol y en la Fundació Mare de Déu dels Desemparats.

La diócesis añade que las investigaciones apuntan a que estas dos fundaciones también habrían sido objeto de una presunta administración irregular.

Cargo de confianza de Omella

El caso resulta especialmente incómodo para Omella porque afecta a dos de las personas a las que había encomendado precisamente la reorganización económica de estas entidades.

Mosén Saturnino Rodríguez, uno de los cesados, fue nombrado en 2023 para reconducir la gestión de la residencia sacerdotal y ocupa, además, un cargo de confianza dentro del organigrama diocesano, con funciones de arcipreste y vicario episcopal.

Junto a él, el diácono permanente Rubén García también había asumido la tarea de ordenar la situación financiera y contable de las residencias.

Como explicaron fuentes conocedoras del funcionamiento de las fundaciones a este medio, buena parte de los problemas podría explicarse también por el modelo de gestión implantado durante los últimos años.

Aunque las tres entidades son jurídicamente independientes, en la práctica compartían los mismos responsables, una estructura que pudo diluir la separación de responsabilidades administrativas y financieras.

La intervención también se interpreta en ámbitos eclesiales como un intento de profesionalizar la gestión de estas fundaciones y de reforzar los controles internos en la recta final del mandato de Omella.

Las fundaciones, en el punto de mira

Este episodio se suma, además, a una sucesión de crisis que han golpeado en los últimos años a algunas de las fundaciones más relevantes de Cataluña.

Los conflictos internos, las disputas por el control de los patronatos y las controversias en torno a su gestión han situado bajo el foco a entidades de enorme peso patrimonial y social como las fundaciones Cellex y Mir Puig o Vila Casas.

Aunque se trata de casos con circunstancias muy distintas, todos comparten un mismo denominador común: la necesidad de reforzar la transparencia, los mecanismos de control y la rendición de cuentas en organizaciones que administran patrimonios millonarios.

El Centre Cellex del VHIO en Vall d'Hebron

El Centre Cellex del VHIO en Vall d'Hebron Cedida / VH

En el caso de las Fundaciones Cellex y Mir Puig, tal y como viene informando Crónica Global, ambas permanecen intervenidas por el Protectorado de Fundaciones de la Generalitat por orden judicial después de que salieran a la luz presuntas irregularidades en la gestión del legado del empresario y mecenas Pere Mir.

La investigación, iniciada tras una denuncia por un supuesto vaciamiento patrimonial, llevó al cese del patronato y a la asunción temporal de la administración por parte de la Generalitat.

En distintos autos, el Juzgado de Instrucción número 12 de Barcelona ha considerado que existen indicios de una presunta administración desleal y ha cifrado provisionalmente el perjuicio económico en 6,2 millones de euros, manteniendo la intervención al entender que los indicios se habían visto reforzados durante la instrucción.

Investigación en curso

Más allá de las diferencias entre ambos casos, el precedente de Cellex evidencia hasta qué punto la gestión de las grandes fundaciones se encuentra hoy bajo un creciente nivel de control.

En el Arzobispado de Barcelona, además, el proceso dista de haber concluido. Fuentes eclesiásticas consultadas por Crónica Global aseguran que las investigaciones internas continuarán para esclarecer el alcance de las presuntas irregularidades.

Por ello, no descartan que en las próximas semanas o meses puedan aflorar nuevas anomalías relacionadas con la gestión de las fundaciones intervenidas.