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La investigación por el presunto maltrato a un bebé de apenas seis semanas en Barcelona suma un nuevo elemento.

La pediatra del Hospital Sant Pau que atendió al menor ha asegurado este viernes ante el juez que las lesiones anales que presentaba eran de distinta evolución, por lo que considera que no pudieron producirse en una única acción.

Según han informado fuentes judiciales, la facultativa ha explicado que el bebé presentaba cicatrices en la zona anal, compatibles con lesiones producidas en momentos diferentes.

Junto a la pediatra también han comparecido otros tres médicos del Hospital Sant Pau, el centro que activó el protocolo de maltrato infantil antes de derivar al bebé al Hospital Vall d'Hebron tras detectar las lesiones.

Inicio de la investigación

Los facultativos han relatado que las sospechas surgieron durante una visita de seguimiento para revisar el resultado de una prueba médica previa. Tras la exploración, el hospital activó el 16 de marzo el protocolo por posible maltrato.

Días antes, el 10 de marzo, los padres habían acudido a un centro de atención primaria del Eixample por un hematoma en la zona testicular del bebé.

Según explicaron entonces, la lesión se debía a la colocación de una bolsa de recogida de orina, una explicación que los médicos han descartado durante la investigación.

Sin reacción ante el protocolo

Las mismas fuentes judiciales señalan que, cuando los sanitarios comunicaron a los progenitores que activarían el protocolo de maltrato, ambos "no reaccionaron de ningún modo".

Asimismo, durante una segunda exploración médica en la que pudieron permanecer junto al menor, los facultativos apreciaron una actitud "distante" de los padres hacia el bebé.

Por su parte, la defensa de la madre sostiene que ella misma pidió expresamente que se llevaran a cabo todas las investigaciones necesarias para esclarecer lo ocurrido.

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