Ramon Aiguadé, el decano del Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya

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Ramon Aiguadé, decano de los fisioterapeutas: "No podemos convertir la fisioterapia en un lujo"

El decano del Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya reclama 1.500 profesionales más para la sanidad pública, y alerta de que las listas de espera están empujando a muchos pacientes hacia la sanidad privada

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Cataluña envejece a un ritmo acelerado. Los últimos datos del Instituto de Estadística de la Generalitat (Idescat) reflejan que las personas mayores de 65 años ya representan el 20% de la población, tras crecer un 2,3% en el último año. Nunca antes había habido tantas personas de la tercera edad en la comunidad. Cada vez vivimos más años, pero no siempre lo hacemos con la autonomía y la calidad de vida deseables.

Para Ramon Aiguadé (Barcelona, 1966), decano del Col·legi de Fisioterapeutes de Catalunya desde 2018, uno de los grandes retos del sistema sanitario pasa por dejar de centrar los esfuerzos en curar cuando la enfermedad ya ha aparecido y empezar a invertir de forma decidida en la prevención.

A pesar de que la evidencia demuestra que la fisioterapia puede reducir hasta un 40% las caídas en las personas mayores y suponer un ahorro considerable para las arcas públicas, el acceso a estos profesionales en el sistema público sigue siendo una carrera de obstáculos.

Desde este jueves hasta el sábado 11 de julio, se celebra el FTP26, el cuarto congreso internacional que ya es un referente de la fisioterapia nacional.

Un fisioterapeuta realiza un ejercicio rehabilitador a un paciente

Un fisioterapeuta realiza un ejercicio rehabilitador a un paciente EUROPA PRESS

Con listas de espera que alcanzan los seis meses en la atención primaria y un déficit estimado de 1.500 profesionales, Aiguadé advierte sobre el peligro de convertir la rehabilitación y la prevención en un lujo inaccesible.

- Cataluña es una de las comunidades más envejecidas de España. ¿Qué estamos haciendo mal como sociedad frente a este cambio demográfico?

El día a día nos lleva a adoptar hábitos poco saludables. Siempre utilizamos una frase que lo resume muy bien: la medicina da años de vida, pero la fisioterapia da vida a esos años. No hace falta correr maratones. Basta con incorporar pequeños cambios, como bajarse una parada antes del autobús o subir un tramo de escaleras en lugar de coger el ascensor. Con entre 30 y 60 minutos diarios de actividad física moderada podemos mejorar notablemente nuestra esperanza y calidad de vida.

Imagen de una persona mayor en su casa / CG

Imagen de una persona mayor en su casa / CG

- Las caídas son una de las principales causas de dependencia entre las personas mayores. ¿Cómo puede reducirse ese riesgo?

Envejecer implica perder masa muscular, elasticidad o capacidad visual y auditiva, y todo eso aumenta el riesgo de caídas. El gran error es pensar que ya es tarde para hacer ejercicio. Nunca lo es. Sabemos que cuanto más tiempo permanece una persona mayor en el suelo tras una caída, mayor es el riesgo de complicaciones e incluso de mortalidad durante el año siguiente. La prevención marca la diferencia.

"La medicina da años de vida, pero la fisioterapia da vida a esos años. No podemos convertir nuestra profesión en un artículo de lujo"

- Reclaman incorporar 1.500 fisioterapeutas más al sistema público. ¿Qué supondría ese refuerzo?

Se han dado algunos pasos importantes. Hace unos años se incorporaron cerca de 400 fisioterapeutas a la atención primaria con un papel mucho más preventivo, pero seguimos estando muy lejos de lo que necesita Cataluña. Hay centros donde un paciente espera varios meses para recibir tratamiento. Cuando una lesión musculoesquelética no se trata a tiempo, puede acabar cronificándose o incluso derivar en una intervención quirúrgica.

- ¿Qué habría que cambiar para reducir esas listas de espera?

Además de incorporar más profesionales, creemos que es imprescindible implantar el acceso directo al fisioterapeuta. Hoy un paciente con dolor lumbar suele pasar primero por el médico de familia, después por pruebas diagnósticas y, en muchos casos, por el traumatólogo antes de llegar finalmente al fisioterapeuta. Ese recorrido retrasa el tratamiento de forma innecesaria.

- En consecuencia, ¿existe el riesgo de que la fisioterapia acabe siendo un servicio solo para quien pueda pagarlo?

Ese riesgo ya existe. La sanidad privada ofrece un acceso rápido y de calidad, pero muchas familias no pueden asumir sesiones de 50 euros. Si la red pública no se refuerza, estaremos generando una desigualdad importante en el acceso a tratamientos que pueden evitar dolor, dependencia y bajas laborales.

"El intrusismo no es un problema de corporativismo; es un problema de salud pública"

- También llevan años denunciando el intrusismo profesional. ¿Hasta qué punto supone un riesgo para los pacientes?

Es un problema muy serio. Hemos recibido denuncias de personas que han sufrido lesiones importantes tras ponerse en manos de falsos profesionales. Hablamos de pérdidas de sensibilidad, parálisis e incluso técnicas invasivas, como la punción seca, realizadas sin la formación necesaria, con el riesgo de provocar un neumotórax. Este año ya tenemos seis procedimientos judiciales abiertos. Nos preocupa que, en ocasiones, estas situaciones se traten únicamente como un problema administrativo cuando lo que está en juego es la salud de las personas.

Un hombre corriendo

Un hombre corriendo SPORLAB / UNSPLASH

- El Col·legi ha mostrado reservas sobre el Programa de Prescripción Deportiva de la Generalitat. ¿Cuál es el principal desacuerdo?

Estamos totalmente a favor de fomentar el ejercicio físico, pero no podemos confundir actividad física con ejercicio terapéutico. Una persona sana puede beneficiarse de un programa deportivo, pero un paciente oncológico, alguien que acaba de salir de una cirugía o una mujer con problemas de suelo pélvico necesita un tratamiento prescrito por un profesional sanitario. El deporte busca mejorar el rendimiento; la fisioterapia busca tratar una patología. Son ámbitos distintos y conviene no mezclarlos.

- Para terminar, ¿qué consejo daría a cualquier persona que quiera llegar mejor a la vejez?

Que le tenga más miedo a la inmovilidad que al movimiento. Cuando aparece el dolor tendemos a pensar que lo mejor es parar, pero en la mayoría de los casos ocurre justo lo contrario: el movimiento, bien pautado y adaptado a cada persona, forma parte del tratamiento. Moverse es una de las mejores inversiones que podemos hacer para nuestra salud.