Fachada del Club Empel, en Barcelona

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De nido ultra a cafetería de especialidad: se alquila el antiguo feudo de la extrema derecha en la Bonanova

El Club Empel, punto de encuentro de radicales y dirigentes políticos durante siete años, cerró sus puertas en febrero y ahora se ofrece en Idealista por 1.200 euros al mes para montar un local en "el destino culinario de moda"

Los vecinos valoran "positivamente" el fin de la presión tras años de protestas con la plataforma 'Tanquem l'Empel'

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La revolución gastronómica de Barcelona —impulsada por la presión turística y la gentrificación de sus barrios— no está interesada en pasados políticos, ni siquiera si son de extrema derecha.

El número 17-25 de la calle del Camp, en el acomodado barrio de la Bonanova, ha colgado el cartel de "Disponible".

Tras siete años siendo el epicentro social del radicalismo españolista en Cataluña bajo el nombre de Club Empel, el local se asoma ahora al mercado inmobiliario con un lavado de cara.

1.200 euros al mes de alquiler

Según señala su anuncio en Idealista, sus 56 metros cuadrados son hoy una "excelente oportunidad de negocio" ideal para abrir "un brunch spot, un wine bar o una cafetería de especialidad".

Captura de pantalla del anuncio del antiguo local de el Club Empel en el portal inmobiliario Idealista

Captura de pantalla del anuncio del antiguo local de el Club Empel en el portal inmobiliario Idealista Crónica Global

El contraste es, cuando menos, irónico. Quien esté dispuesto a pagar los 1.200 euros mensuales de alquiler se hará con las llaves de un espacio que, hasta hace unos meses, era el punto de encuentro de líderes de la derecha extraparlamentaria y figuras nostálgicas del franquismo.

El anuncio destaca que el espacio está orientado a una "clientela de alto poder adquisitivo" y que, aunque no tiene salida de humos, cuenta con una "perfecta relación superficie/aforo".

Ni rastro en la descripción inmobiliaria de las conferencias sobre identidad nacional o de las presentaciones de libros ultraconservadores que resonaron entre esas mismas paredes.

Herencia del Casal Tramuntana

El Club Empel se inauguró el 27 de marzo de 2019, tomando el relevo del Casal Tramuntana del Camp de l'Arpa, que también cayó por la presión vecinal en 2015.

Una conferencia de Josep Alsina en el Casal Tramuntana, presentada por Javier Barraycoa, del libro Introducció al Catalanisme Hispànic

Una conferencia de Josep Alsina en el Casal Tramuntana, presentada por Javier Barraycoa, del libro "Introducció al Catalanisme Hispànic" X (@CasalTramuntana)

El Empel buscaba un perfil más académico e intelectual, alejado del activismo callejero; más acorde al Upper Diagonal.

Detrás del arrendamiento inicial figuraba la empresa Iniciativas Roycoa SL, impulsada por figuras como Javier Barraycoa —exmiembro de la Comunión Tradicionalista Carlista, cofundador en su día de Sociedad Civil Catalana y vocal de Somatemps— y Mauricio Royuela, perteneciente a una dinastía histórica de la extrema derecha barcelonesa. Su padre, el subastador Alberto Royuela, fue secretario de la Hermandad Nacional de la Guardia de Franco.

Políticos, tertulianos y ultras de grada

Durante su septenio de vida, la alfombra del local fue pisada por un variopinto desfile de figuras de la órbita de la derecha.

Desde líderes de Vox como Ignacio Garriga o Alberto Tarradas —quien llegó a afirmar allí que quien no se sienta como un español debe ser sometido a "remigración"—, hasta figuras mediáticas como el exjugador de waterpolo y expresentador de 'Hermano Mayor', Pedro García Aguado; el activista y rostro visible de Tabarnia, Jaume Vives; y el reportero de OK Diario, Cake Minuesa.

El club también atrajo a sacerdotes como Custodio Ballester —conocido por oficiar misas en honor a la División Azul— y, ocasionalmente, a miembros de grupos como 'Hammerskin', históricos de los Boixos Nois y las Brigadas Blanquiazules, o vocalistas de bandas de rock neonazi como Jolly Rogers.

El pulso vecinal

La intensa agenda del club topó con un barrio que se negaba a normalizar su presencia.

En enero de 2020, colectivos políticos y vecinales, desde Arran y Òmnium hasta asociaciones vecinales de Sant Gervasi, se agruparon bajo la plataforma Tanquem l'Empel.

La fachada del Club Empel en 2020, tras ser vandalizada por protestantes

La fachada del Club Empel en 2020, tras ser vandalizada por protestantes Crónica Global

Su manifiesto fundacional denunciaba que el espacio servía para "organizar, rearmar y blanquear los discursos de odio".

Una "buena noticia" para el barrio

Hoy, la noticia de la bajada de persiana ha sido recibida con alivio. Desde la Associació de Veïns de Sarrià confirman a Crónica Global que valoran el cierre definitivo como "una buena noticia" y lo atribuyen al "resultado de la movilización vecinal para defender el derecho del barrio a vivir en un entorno tranquilo y no radicalizado".

La entidad señala que la presencia del local había generado "numerosas quejas por molestias y situaciones que afectaban a la convivencia", por lo que espera que el nuevo anuncio permita acoger ahora "una actividad compatible con la vida cotidiana" del barrio.

Sobre el ambiente actual de la calle, se muestran cautos: "Es pronto para hacer una valoración definitiva, pero confiamos en que este cierre contribuya a una mejora de la convivencia".

Pasado pisado

Para el mercado inmobiliario, el pasado radical del número 17 es solo una anécdota sin impacto comercial.

Desde la agencia encargada de comercializar el alquiler explican a este medio que el historial del establecimiento no ha obstaculizado su anuncio en absoluto.

De hecho, confiesan que "hasta ahora solo una persona ha preguntado por lo que había antes".

El espacio tampoco ha requerido ninguna purga estética: "El local sigue exactamente como estaba antes. Tiene aspecto de bar normal y corriente, sin salida de humos", detallan.

El fortín institucional sigue en pie

El cierre del Empel deja vía libre a que un nuevo emprendedor cambie definitivamente las tertulias políticas por las tostadas de aguacate, pero la calle del Camp no ha quedado del todo huérfana de la extrema derecha.

Interior de la sede de Vox, en Barcelona / VOX BARCELONA

Interior de la sede de Vox, en Barcelona / VOX BARCELONA

Justo delante del local disponible, en el número 28 de la misma vía, se erige la sede central de Vox en Cataluña.

Fuentes del partido han trasladado a Crónica Global que recibieron con lástima la noticia del cierre del local, pues, hasta entonces, habían mantenido una "relación muy cordial".