Jordi Aragonès, candidato de Aliança Catalana a la alcaldía de Barcelona, con Begur de fondo

Jordi Aragonès, candidato de Aliança Catalana a la alcaldía de Barcelona, con Begur de fondo Fotomontaje CG

Política

Jordi Aragonès, el 'Steve Bannon' de Orriols que soñaba con ser Jordi Pujol

Crónica Global habla con el entorno del alcaldable de Aliança Catalana en Barcelona para completar un retrato de su pensamiento, sus influencias, sus orígenes o sus gustos

El 'delfín' de Sílvia Orriols es seductor, culto, de maneras exquisitas, irónico, divertido, autocrítico, muy calculador, astuto, liberal en algunas cosas, conservador en otras y, sobre todo, "muy nacionalista"

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Jordi Aragonès apenas tenía siete años cuando el president de la Generalitat Jordi Pujol le regaló una sentida dedicatoria que aún conserva en su casa. Como muchos catalanes, el hoy dirigente de Aliança Catalana nació y creció en una región orgullosa de sí misma y de su pasado, y sublimada en la vigorosa figura de la familia Pujol. Ahora, aquel niño convergent será el candidato de Sílvia Orriols a la alcaldía de Barcelona.

Su infancia la pasó en Pineda, con excursiones al Mas Carreras de Begur en verano, una majestuosa mansión familiar construida por indianos con pinturas modernistas y un fastuoso foc a terra. Begur es un pueblo petrificado en el pasado, de seny i ordre, en el que aún pervive la Cataluña que explicó Josep Pla y que, para Aragonès, retrata la nostalgia de una patria perdida. Ahora nunca sale de casa sin un anillo en el que está tallado el castillo del municipio.

Primo de Pere Aragonès

Procede de una familia rica y hostelera del Maresme, de la que ya han corrido ríos de tinta por su parentesco con el expresident Pere Aragonès (ERC), su primo hermano. Ambos son nietos de Josep Aragonès i Montsant, alcalde de Pineda durante 20 años, empresario textil y hotelero. Avalado por Fraga y Milián Mestre, también presidió Reforma Democràtica de Catalunya, partido que luego se convertiría en Alianza Popular.

Jordi Aragonès creció en una familia apasionada por la política, y muy pronto se preocupó por ella. Desde que tuvo uso de la razón, siempre ha sido de derechas.

En la UB con traje y maletín

Estudió historia en la Universidad de Barcelona (UB) en el barrio del Raval, en una facultad plagada de comunistas a la que él acudía vestido con traje y maletín de piel. Algunos de sus compañeros le recuerdan definirse como carlista.

Uno de sus profesores fue Agustí Colomines, quien le dirigió una tesis sobre su abuelo Josep Aragonès. Pasados los años, ambos se recuerdan con desagrado.

Jordi Aragonès, número dos de Aliança Catalana en Barcelona

Jordi Aragonès, número dos de Aliança Catalana en Barcelona Polangles (Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International)

Completó sus estudios con un máster de profesorado en la Universidad de Girona (UdG), y acabó trabajando de profesor para niños en riesgo de exclusión social en un colegio del barrio del Poblenou, la mayor parte de ellos, inmigrantes. “Los robots podrán hacer muy pronto los trabajos a los que aspiráis; y, al menos, ellos hablan catalán”, espetó en una ocasión a sus estudiantes.

Su carrera política comenzó pronto. Se hizo militante de Unió Democràtica, partido al que aún recuerda “con mucho cariño” y, con solo 20 años, fue uno de los fundadores del Moviment Demòcrata Català, junto al alcalde de Vic, Josep Vila d'Abadal.

Su interés en Jordi Pujol le llevó a coordinar el proyecto Tagamanent, dedicado a difundir la obra de gobierno del expresident, con mesas redondas y coloquios en los que participaban antiguas figuras destacadas del entorno de Convergència i Unió (CiU).

Pausa durante el 'procés'

Con el procés, Aragonès se volvió muy crítico con los partidos catalanes, a los que acusaba de lucrarse de las ilusiones de un pueblo. Retirado en la retaguardia, se volvió un observador de la vida política. Dedicó durante esos años mucho tiempo a pensar en cómo alcanzar la independencia de Cataluña; y también en cómo desprenderse de la inmigración.

Una de las tesis que se apropió en aquella época fue la de la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) de Rhodesia (actual Zimbabue) en 1965, cuando una minoría blanca resistió durante 15 años aislada internacionalmente y bajo sanciones, apoyada en un sistema de sufragio censitario muy restrictivo y una estructura segregacionista.

Aparece Orriols

Algo cambió para él cuando, en 2019, vio a Sílvia Orriols tomar posesión como regidora de Ripoll con el Front Nacional de Catalunya (FNC), en la que juró las "Constituciones catalanas" previas al 11 de septiembre de 1714.

Años después, Orriols salió del FNC y fundó Aliança Catalana. A su lado estaban, entre otros, Aragonès, que pronto se convirtió en secretario de estudios y programas y en principal ideólogo del partido. El adjetivo “ideólogo” le encanta, como también le encanta Steve Bannon, el cerebro de la primera victoria de Trump.

Sílvia Orriols en una rueda de prensa

Sílvia Orriols en una rueda de prensa Cedida

Ideología

El punto más importante de su pensamiento es el nacionalismo, condición que comparte con Orriols. Pero en él también convive una amalgama de ideas como el liberalismo económico y el conservadurismo social, heredado del pensador británico Roger Scruton, quien afirmaba que “las cosas bellas son fáciles de destruir, pero difíciles de crear”.

Ha manifestado en repetidas ocasiones su firme oposición al Islam y su defensa del control de fronteras y la expulsión de dos millones de catalanes (cifra que tacha como “ciertamente muy conservadora”). Entre sus referentes constan el citado Steve Bannon o Donald Trump, Margaret Thatcher, Enric Prat de la Riba, Geert Wilders y, por supuesto, Jordi Pujol. También ha apoyado abiertamente a Alternative für Deutschland y al Rassemblement National.

En Cataluña, algunos de los pensadores que le acompañan son Frederic J. Porta, director de la publicación Revista de Catalunya; o el escritor Enric Vila.

El clan de l’Ateneu

En el último año, ha erigido en el partido un grupúsculo a su medida, que se podría denominar el clan de l’Ateneu, en cuyo patio de palmeras se reúnen con asiduidad para conspirar y hablar del partido y del presente de Cataluña.

A Aragonès siempre le han acompañado en el Ateneu su inseparable amigo Pau Nadal, brillante, divertido y acaudalado escudero, aunque ahora fuera del partido, Guillem Espaulella, su futuro jefe de campaña o de gabinete, un hombre de la total confianza de Jordi; Marc Godia, gestor de grandes fortunas en Suiza y socio del Círculo Ecuestre; o Franc Massaneda, secretario de acción política de la formación.

Fue Nadal el encargado de viajar a Alemania, Asia o Estados Unidos para recabar apoyos internacionales. En uno de ellos, se reunió con el Partido Republicano, que vio “con buenos ojos” la propuesta de Aliança, “siempre que se dieran ciertas condiciones”.

El patio del Ateneu Barcelonès, donde se reúne Aragonès con compañeros de Aliança

El patio del Ateneu Barcelonès, donde se reúne Aragonès con compañeros de Aliança IDEALISTA

Aragonès admira de Trump la seducción de la clase media empobrecida y ha visto un paralelismo entre los rednecks y los votantes del cinturón del fuet, que se extiende por Osona, el Ripollès, la Garrotxa y zonas de la plana de Lleida.

Personas cercanas a él lo describen como seductor, cultísimo, de exquisitas maneras, muy irónico, divertido y autocrítico —tanto con él mismo como con su partido—, si bien también añaden que es muy calculador y políticamente astuto. Católico, liberal, conservador… La lista de adjetivos es extensa, pero todo el mundo coincide en el mismo: muy nacionalista.

'Bon vivant'

El nuevo líder de Aliança en Barcelona también es un bon vivant, y frecuenta el Café de París de Jordi Cunill o el Belvedere del pasaje Mercader. Otro de sus templos es el Tempura-Ya de la calle Aribau, un restaurante "que ha sido muy importante para él", y en el que se ha reunido periódicamente con Oriol Gès para limar sus asperezas.

No es estridente, sino que habla de lo que él considera “la extinción de los catalanes” con serenidad. Considera que Orriols es “el último tren” antes de que, dentro de 15 o 20 años, “los catalanes y el catalán sean una minoría destruida”.

Recién empadronado en Barcelona

Durante muchos años no ha vivido en Barcelona, donde se ha empadronado hace unos meses en la Dreta de l'Eixample.

Subidas y bajadas en coche o en tren a última hora de la noche y a primera de la mañana le han acostumbrado a dormir poco, pero también le han disciplinado. Pese a estar desde hace años en el pinyol de Aliança, no ha dejado su trabajo en un colegio de secundaria. Ahora, buscará batallar con Collboni la alcaldía de Barcelona, y se rodeará de un equipo a medida forjado en el Ateneu Barcelonès.