Exterior de la Capilla de Nuestra Señora de la Merced y San Pedro Apóstol

Exterior de la Capilla de Nuestra Señora de la Merced y San Pedro Apóstol SIMÓN SÁNCHEZ

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La misa "contracultural" de Sant Gervasi que coincidirá con la visita del Papa: oficiada de espaldas y en latín

En una diminuta parroquia de la calle Laforja, en la zona alta de Barcelona, cada miércoles el cura oficia mirando al altar y según el antiguo rito romano de la Iglesia Católica

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Las calles de Sant Gervasi se han engalanado con banderas del Vaticano, amarillas y blancas, por la visita de León XIV a Barcelona, el ducentésimo sexagésimo séptimo sucesor de San Pedro. Esta semana, los barrios de Barcelona se dividen entre aquellos en los que hay más banderas de la sede central de la Iglesia y en los que hay más banderas de Palestina. Son las dos Barcelonas.

La calle Laforja, junto a Balmes, pertenece a la primera categoría. En el número 21 se esconde la diminuta parroquia de Nuestra Señora de la Merced y San Pedro Apóstol, donde los miércoles y los domingos se celebra un curioso ritual: una misa tridentina, ceremonia tradicional según el antiguo rito romano de la Iglesia católica.

La capilla apenas se distingue a simple vista, con una fachada estrecha y sencilla encajonada entre edificios altos de viviendas.

Un parroquiano habitual de Laforja explica que la iglesia solo se abre para oficiar estas misas, en las que se congregan "frikis" y "tradicionalistas", en un gesto casi "contracultural" a los avances sociales del Vaticano en las últimas décadas.

Liturgia contracultural

Existen dos formas de celebrar la liturgia en el Rito latino. La más conocida es aquella en la que el sacerdote oficia de cara a la comunidad y en lengua vernácula, fruto de las reformas del Concilio Vaticano II.

La capilla de Laforja, sin embargo, es una rara avis de la cristiandad y celebra de un modo que hoy se antoja peculiar. La Misa tradicional o tridentina se celebra íntegramente en latín y el sacerdote la oficia de espaldas a la congregación, mirando hacia el altar. La comunión se recibe de rodillas y en la boca. Los fieles miran ad orientem (hacia el oriente), simbolizando a Cristo como el "Sol que nace de lo alto".

Este miércoles, como cada semana, la comunidad de Laforja se congregará para celebrar la liturgia romana, mientras el Papa León XIV recorre Barcelona en papamóvil y celebra la misa solemne en la Sagrada Familia, coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí.

Detalle de la fachada de la Capilla de Nuestra Señora de la Merced y San Pedro Apóstol

Detalle de la fachada de la Capilla de Nuestra Señora de la Merced y San Pedro Apóstol SIMÓN SÁNCHEZ

No es el único lugar de Barcelona donde se ofician misas tridentinas. "También celebran una en la parroquia de Fondo, en Santa Coloma; y otra en la de Sant Jordi de Vallcarca", explica el abogado y experto en la Iglesia católica Oriol Trillas.

Trillas explica que el rito cada vez es más frecuente en Europa, sobre todo en Francia. "Mientras que la asistencia general a la iglesia cae, las parroquias tradicionales no. Cada año hay una peregrinación de 100 kilómetros desde París hasta la catedral de Chartres de hasta 20.000 personas", detalla.

Tira y afloja con Roma

El adjetivo tridentina remite al Concilio de Trento, de cuyas disposiciones emanó el Misal de 1570, promulgado por Pío V. Esta manera de celebrar la misa fue la dominante durante cuatro siglos en el rito latino o romano de la Iglesia, y se mantuvo vigente hasta que apareció el Novus Ordo promulgado por Pablo VI en 1969, como uno de los frutos del Concilio Vaticano II.

La historia de la misa tridentina en el siglo XXI ha estado marcada por el tira y afloja entre Roma y las comunidades que practican la liturgia antigua. En 2007, Benedicto XVI, mediante el motu proprio Summorum Pontificum, liberalizó su celebración y declaró que el misal tridentino nunca había sido jurídicamente derogado.

La iglesia catalana que todavía celebra misas en latín

La iglesia catalana que todavía celebra misas en latín

El 16 de julio de 2021, el Papa Francisco publicó la carta apostólica motu proprio Traditionis custodes, en la que estableció que los libros litúrgicos promulgados por San Pablo VI y San Juan Pablo II son la única expresión del lex orandi del Rito Romano, contradiciendo directamente lo establecido por su antecesor.

Francisco aseguró que el uso de iglesias para celebrar el rito preconciliar y del misal antiguo quedaba subordinado a la autorización del obispo diocesano, quien a su vez debía recabar permiso de la Santa Sede.

De momento, el nuevo pontífice ha promulgado una posición más conciliadora. Aunque no ha derogado las restricciones, ha permitido el uso del rito tradicional en la Basílica de San Pedro y ha impulsado la integración de los fieles tradicionalistas.