Yulia, una joven que fue adoptada en la ciudad rusa Uliánovsk Barcelona
"Empezamos nuestro puzle sin ninguna pieza": cientos de personas adoptadas buscan cada año a su familia biológica en Cataluña
Cuatro mujeres adoptadas relatan a Crónica Global cómo afrontaron la búsqueda de sus raíces, entre el deseo de respuestas y el miedo a lo que puedan encontrar
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"Es un vacío existencial. Un hijo biológico empieza su puzle identitario con casi todas las piezas; nosotros empezamos sin ninguna". Así describe Yulia, adoptada en Uliánovsk (Rusia) con nueve meses, la inquietud abisal de no conocer su propia historia.
Como ella, cientos de personas adoptadas en Cataluña emprenden cada año un complejo viaje legal, burocrático y emocional para responder a la pregunta más antigua de la humanidad: ¿de dónde vengo? Un asomo que, en ocasiones, sienten como un abismo en su biografía.
Para comprender el proceso, Crónica Global ha recogido el testimonio de cuatro mujeres que han transitado este camino.
Laia B., una mujer adoptada en Cataluña y Laia M., una mujer adoptada en Guinea Ecuatorial Barcelona
Un servicio público
Para dar respuesta a este derecho, la Generalitat dispone del Servicio de Búsqueda de Orígenes, un recurso institucional que, pese a su trascendencia vital, sigue siendo un gran desconocido para buena parte de las personas adoptadas.
Desde 2023, el Institut Català de l’Acolliment i de l'Adopció (ICAA) asume la competencia integral de estos expedientes. Desde el traspaso competencial, han gestionado 382 solicitudes de adopciones nacionales y 33 internacionales.
Lista de espera
El proceso, sin embargo, requiere paciencia y una enorme contención emocional.
Núria Cañas, técnica de la Direcció General de Prevenció i Protecció a la Infància i l’Adolescència (DGPPIA) y miembro del equipo multidisciplinar que gestiona estos casos, explica a este medio que actualmente afrontan una lista de espera de unos siete meses.
"El valor añadido no es solo encontrar y entregar un documento, sino acompañar a la persona en todo el procedimiento para prepararla ante lo que pueda o no encontrar, porque en el imaginario esperan una cosa y las realidades pueden ser muy duras", detalla Cañas.
De hecho, del total de expedientes cerrados recientemente en 2025, el servicio logró culminar con éxito seis encuentros presenciales.
Derecho a saber y privacidad
A nivel jurídico, el camino está amparado. Xavier Campà, presidente de la Sección de Infancia y Adolescencia del Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona (ICAB), aclara que normativas internacionales como la Convención de los Derechos del Niño y el propio Código Civil de Cataluña garantizan este derecho a conocer los orígenes.
A esta protección se suman marcos estatales, como la Ley de Adopción Internacional o el Código Civil, que obligan a las administraciones a conservar los historiales durante décadas.
No obstante, la ley obliga a un delicado equilibrio: "El adoptado tiene derecho a informarse sobre quiénes son sus padres biológicos, pero esto no incluye recibir los datos de localización de forma automática; siempre debe haber un procedimiento de mediación y un consentimiento expreso de la otra parte", puntualiza el abogado.
La legislación garantiza acceder a la información del expediente, pero para propiciar un contacto siempre debe existir un procedimiento de mediación y el consentimiento expreso de la otra parte, que mantiene su derecho legal a rechazar el encuentro.
La barrera internacional
El éxito depende enormemente de la geografía y del paso del tiempo. En las adopciones nacionales recientes, la administración custodia expedientes completos y la trazabilidad es más sencilla. En el panorama internacional, el muro se eleva de forma drástica.
Países como Colombia cooperan activamente facilitando información; en cambio, otros como Rusia bloquean los procesos; y en China muchas veces resulta imposible encontrar datos debido a las circunstancias de abandono inicial.
Esta frustración, sumada a la lentitud del sistema, empuja a algunos jóvenes al peligroso atajo de las redes sociales o a los investigadores privados.
Es una vía paralela que la administración desaconseja tajantemente, advirtiendo del alto riesgo de fraude y, sobre todo, del impacto de enfrentarse a sorpresas traumáticas sin una red de apoyo psicológico que sostenga la caída.
El espejo colectivo
Precisamente para paliar la incomprensión y la soledad que envuelve este tránsito nació APAC (Associació de Persones Adoptades de Catalunya), la primera entidad impulsada en el territorio exclusivamente por los propios jóvenes.
Su cofundadora, Laia Muñoz, nacida en Guinea Ecuatorial y criada siendo de las únicas niñas negras en la pequeña localidad de Riba-roja d'Ebre, inició su búsqueda tras una crisis de salud mental a los 30 años.
A través de la mediación institucional de la Generalitat, logró contactar con su madre y conocer a varios hermanos biológicos.
"Me sentí muy incomprendida durante gran parte de mi vida. APAC es ese espacio donde no tienes que dar explicaciones; sabes que la otra persona te entiende con solo una mirada y aprendes a relativizar tu propia situación", confiesa Muñoz.
Preguntas, preguntas y preguntas
El detonante para iniciar la búsqueda de respuestas varía en cada persona.
En el caso de Yulia, fue una curiosidad innata y constante desde la infancia por rellenar los espacios en blanco de sus primeros meses de vida en Rusia y entender su propia historia.
Para Laia Bové, de adopción nacional, el "clic" llegó al mudarse a Estados Unidos.
La constante exposición a la diversidad y las insistentes preguntas sobre su origen étnico la empujaron a definirse como "afrocatalana" y a solicitar su expediente.
Aunque no logró dar con el paradero actual de su madre biológica, leer los documentos supuso un alivio inesperado: "Descubrí que mi madre tenía 16 años. Verlo ahora, como adulta, me hizo entender la decisión que tomó; hizo lo mejor que pudo".
Bové aprovecha su experiencia para visibilizar y criticar la invisibilización de la figura paterna en los registros, lamentando que la responsabilidad y el estigma recaigan casi exclusivamente sobre las mujeres.
El miedo a conocer
El vértigo a lo desconocido también es una respuesta habitual y, tal y como apunta la técnica de la DGPPIA, absolutamente válida.
Sònia, adoptada en Ucrania a los dos años, representa a quienes deciden no abrir del todo esa puerta. Al investigar para su Trabajo de Fin de Grado sobre el acompañamiento familiar en la adolescencia de los adoptados, comprendió que su propia rebeldía juvenil nacía de un miedo inconsciente a ser abandonada de nuevo.
Aunque consultó su expediente por curiosidad, prefirió detenerse ahí. "Me da miedo encontrar algo que me impacte o cambie mi presente. Estoy muy bien con mi familia adoptiva y creo que, para buscar tus orígenes, tienes que estar muy fuerte psicológicamente", reflexiona.
Laia Bové y Laia Muñoz en la entrevista con Crónica Global Barcelona
La familia adoptiva
A menudo, el primer gran obstáculo es el propio miedo de los jóvenes a herir a sus padres adoptivos.
Sònia reconoce que parte de su reticencia a indagar más allá de su expediente nace de ese sentimiento: "Estoy muy agradecida por mis padres adoptivos, y buscar algo mientras estoy viviendo con ellos siento que no toca".
La gestión de esta inquietud en los hogares varía enormemente. Para Laia Bové, el proceso fue natural y apoyado desde el primer minuto por su madre, quien siempre normalizó su historia y no dudó en intentar ayudarla con recursos profesionales.
Yulia Camps recuerda cómo su curiosidad generaba alarmas durante su infancia: "Siempre causaba discusiones. Por inseguridad de mis padres a que los abandonase, se intentaba reconducir el tema". No fue hasta el día que cumplió los 20 años que le entregaron su documentación, y la comunicación solo mejoró cuando su madre adoptiva acudió a terapia psicológica.
Esta barrera pesa también sobre los propios padres, que muchas veces han carecido de herramientas.
Como reflexiona Sònia, en etapas conflictivas como la adolescencia las familias sufren y se cuestionan si han educado mal a sus hijos. "En el año 2000 no había tanta información como ahora", disculpa Sònia, una idea que comparte Laia Bové al mirar atrás: "Mis padres lo hicieron lo mejor que pudieron con los recursos que tenían".
El debate hacia una "adopción abierta"
Más allá del desenlace de cada expediente, todas las voces convergen en la urgencia de establecer un apoyo psicológico público, continuo y especializado en adopción que no termine en la infancia.
Yulia, una joven adoptada en Rusia, en su entrevista con Crónica Global Barcelona
Como sugiere el abogado Campà, el sistema debe abrirse a nuevas realidades, explorando modelos de "adopción abierta" que no impliquen, por defecto, la ruptura total y absoluta de los vínculos biológicos cuando mantenerlos sea en beneficio del menor.
Al final de la entrevista, Yulia remarca que buscar los orígenes no pretende borrar a la familia que los crio ni renegar del amor recibido; se trata, sencillamente, de reclamar el derecho a poder leer la primera página del propio libro de la vida.