La reciente caída en Tarragona de la red que suministraba todo el material para instalar grandes plantaciones de marihuana ha dejado una imagen inédita: el narcotráfico ha consolidado el salto al mundo empresarial.
Y lo ha hecho mediante empresas aparentemente legales y bien estructuradas, con actividad mercantil visible, facturación, proveedores y cuentas bancarias activas.
Lo ha hecho incluso tributando parte de los beneficios y haciendo uso de estructuras financieras cada vez más sofisticadas.
Apariencia de legalidad
Esta es la principal lectura que Mossos d’Esquadra y Guardia Civil han hecho después de desmantelar un entramado empresarial dedicado a proveer todo el equipamiento necesario para montar cultivos de marihuana a gran escala bajo la apariencia de varias sociedades vinculadas al sector grow shop.
Pero el alcance del caso va más allá.
Fuentes policiales expertas en la lucha contra el crimen organizado admiten a Crónica Global que esta investigación confirma una tendencia que lleva años creciendo en Cataluña: el uso de estructuras empresariales legales como herramienta de cobertura, financiación y expansión del narcotráfico.
Estructuras empresariales complejas
Hace tiempo que el 'narco' dejó de moverse únicamente en efectivo. La imagen clásica del dinero escondido en dobles fondos, trasteros o maletas sigue existiendo. Pero ya no basta.
Una plantación interior de marihuana localizada por los Mossos d'Esquadra
La evolución del crimen organizado pasa ahora por profesionalizar también su estructura económica, y ya no se trata solo de mover dinero 'en B'.
Ahora se crean sociedades mercantiles completas, con operativa real, facturación aparentemente regular, proveedores internacionales, movimientos bancarios constantes y una estructura financiera diseñada para resistir controles fiscales, bancarios y policiales.
Riesgo de contaminar la economía legal
Y en este contexto aparece una nueva preocupación policial, que Mossos lleva años advirtiendo.
Y es que el problema ya no es únicamente el cultivo ilegal de marihuana y el blanqueo posterior de sus beneficios.
El riesgo está en la capacidad de estos entramados para mezclarse con la economía legal y penetrar en sectores empresariales aparentemente ajenos al narcotráfico.
Los cuerpos policiales identificaron esta amenaza hace tiempo, cuando constataron que el crimen organizado dejó de ser un fenómeno paralelo para convertirse en una estructura con capacidad real de contaminar el tejido económico.
Una infiltración lenta y silenciosa, muy difícil de detectar, pero que, con este último caso detectado en Tarragona, se evidencia que ya es una realidad.
Agente de la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos d'Esquadra, en una imagen de archivo
El epicentro logístico
La operación desarrollada recientemente en Tarragona se interpreta dentro de ese cambio de paradigma. No se ha golpeado una plantación concreta. De hecho, no se ha incautado ni una hoja de marihuana.
Esta vez, aseguran los mandos policiales, se ha atacado —por primera vez con esta dimensión— una infraestructura empresarial que daba servicio a múltiples organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico.
Los investigadores sospechan que la red abastecía a decenas de entramados dedicados al cultivo intensivo de marihuana repartidos por el corredor mediterráneo, aunque el alcance exacto sigue bajo análisis.
Una plantación de marihuana localizada en una vivienda de Gelida, en una imagen de archivo
El objetivo, pues, no ha sido desmantelar una producción puntual, sino cortar uno de los nodos logísticos que permitían que muchas plantaciones siguieran funcionando.
Una segunda investigación en marcha
Tras las detenciones y los registros, la investigación entra ahora en una nueva fase.
Los agentes trabajan ahora en tres grandes líneas: reconstruir toda la arquitectura empresarial y económica del entramado; determinar para qué organizaciones trabajaba realmente y cuántas pudieron llegar a depender de esta red; y esclarecer si su capacidad financiera pudo alcanzar otros espacios de la economía legal.
Un "muro de contención"
Las mismas fuentes policiales insisten en que este tipo de operaciones tienen una dimensión que va más allá del narcotráfico. No buscan únicamente desmantelar plantaciones o detener responsables.
Buscan frenar la expansión económica del crimen organizado antes de que arraigue todavía más en el tejido empresarial. Actuar como un "muro de contención", señalan.
Parte del dinero en efectivo intervenido durante el operativo en Tarragona
Un dique frente a estructuras criminales que cada vez se parecen más a una empresa convencional y, por lo tanto, son más difíciles de detectar.
Una mezcla entre lo legal y lo ilegal que, según los investigadores, se ha convertido en uno de los grandes desafíos policiales que Cataluña ya tiene encima de la mesa, ante el riesgo cada vez más real de que estas estructuras criminales acaben penetrando y corrompiendo la economía lícita.
