Un manifestante en una protesta de profesores sostiene un cartel para denunciar la pérdida de poder adquisitivo de los docentes

Un manifestante en una protesta de profesores sostiene un cartel para denunciar la pérdida de poder adquisitivo de los docentes Lorena Sopêna / Europa Press

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Los sindicatos tensan el bolsillo de los docentes catalanes

Maestros y profesores se reparten las huelgas para no perder los 600 euros que dejarían de ganar si secundan todas las protestas convocadas contra el acuerdo educativo

Más información: La ‘huelga menguante’ de educación: así se han deshinchado las protestas de los docentes catalanes

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Tras finalizar la quinta reunión entre el Govern de la Generalitat y los sindicatos sin entente, los colegios e institutos catalanes viven este miércoles una nueva huelga azuzada por docentes de la primaria y la secundaria públicas.

Se trata de la segunda huelga del ciclo de movilizaciones contrario al acuerdo educativo, que ya está desplegándose para incrementar el salario de las plantillas y los recursos de los centros.

Nueva propuesta

La última propuesta de la consellera de Educación, Esther Niubó, de generalizar la subida de los complementos por tutoría tampoco ha satisfecho a las organizaciones beligerantes, Ustec, Aspepc, CGT e Intersindical. Y, con la de este miércoles, la comunidad educativa habrá celebrado ya 10 de las 17 jornadas de protestas que han agitado el final de curso de los alumnos.

Los docentes vuelven a salir hoy ataviados con la popular camiseta amarilla para alterar el tráfico y la normalidad de los centros en la segunda de las tres huelgas generales previstas en Cataluña; la última cerrará la tanda de manifestaciones el viernes 5 de junio, si un pacto no lo remedia antes.

"Esperamos que la vía del diálogo, que es donde se encuentra el Govern, tenga éxito y, en los próximos días o semanas, permita no solo desescalar el conflicto, sino darlo por cerrado satisfaciendo a la comunidad educativa en su conjunto", deseó la consellera y portavoz del Ejecutivo socialista, Sílvia Paneque, cinco horas antes de la nueva reunión de la mesa sectorial, la quinta sin acuerdo.

Una docente pide más dotaciones para los centros educativos en una manifestación en Barcelona

Una docente pide más dotaciones para los centros educativos en una manifestación en Barcelona Òscar Gil Coy Barcelona

Hasta 120 euros por día de huelga

Las dimensiones del ciclo de huelgas, no obstante, tensan la capacidad económica de los docentes catalanes. Raül —nombre ficticio para evitar señalamientos— era un participante habitual en los parones previos a la firma del pacto educativo por parte del Govern, CCOO y UGT que moviliza 2.000 millones de euros. Cada día de protesta le suponía perder 120 euros.

Una cifra que varía según la etapa educativa y los complementos a los que tiene derecho cada profesional, y que les obliga a elegir con mesura no solo si cierran los libros de texto para exigir mejores salarios y más recursos para sus centros, sino cuántos días se pueden permitir hacerlo sin poner en riesgo el bolsillo y el pago de sus facturas.

Cosa que, a su vez, puede ser uno de los motivos por el que las cifras de seguimiento caen con cada convocatoria.

Evolución del Seguimiento Evolució del Seguiment
En toda Cataluña A tota Catalunya
30% 40% 50% 40,90% 43,77% 34,77%
11 Feb 11 Febr
20 Mar 20 Març
12 May 12 Maig
Territoriales Territorials
15% 20% 25% 21,27% 18,26% 16,07%
13 May 13 Maig
15 May 15 Maig
19 May 19 Maig

Huelgas en cadena

Así, han proliferado las "huelgas en cadena", que consisten en repartirse las distintas convocatorias para evitar salir peor parado económicamente del conflicto. "De esta manera, siempre hay alguien de huelga y tú no pringas todos los días", explican voces del sector educativo, que aseguran que "la mayoría" de los docentes que secundan las movilizaciones siguen esta práctica.

Dan fe de ello no solo los profesores de secundaria, sino también los maestros de primaria e infantil. Estefanía ejerce en un centro educativo del distrito de Les Corts, en Barcelona, y aunque "el sueldo es secundario" para ella y sus reivindicaciones —prioriza la reducción de ratios y la movilización de recursos para los alumnos con necesidades especiales—, no participa en la huelga de este miércoles porque no se lo puede "permitir".

Sacrificio económico

De hecho, el sacrificio económico es aún más evidente en la primera etapa educativa, colectivo que adolece de sueldos sensiblemente más bajos, que en muchos casos a duras penas rebasan el millar de euros. Por ello, esta educadora infantil tan solo habrá participado en una de las cinco jornadas a las que cada colectivo está llamado, entre protestas generales y territoriales.

En el otro extremo, se encuentra Àlex, quien recuerda que "hacer huelga es un tema ideológico" y no se pierde una convocatoria. Aunque reconoce, no obstante, que otro gallo cantaría si fuera una huelga indefinida.

Cajas de resistencia

Precisamente algunos sindicatos como la UGT y la CGT tienen a disposición de sus huelguistas las llamadas cajas de resistencia. Se trata de fondos financiados con las aportaciones voluntarias de los afiliados para compensar el golpe económico de abandonar el puesto de trabajo.

No obstante, fuentes sindicales aseguran que esta posibilidad tan solo tiene sentido en conflictos laborales de empresas pequeñas o medianas. ¿Cuál es el motivo? Las cajas de resistencia no tienen suficiente músculo financiero como para cubrir los parones de las decenas de miles de docentes en huelga.

La consellera de Educación y Formación Profesional, Esther Niubó, se reúne con los sindicatos en la Mesa Sectorial de Educación, a 14 de mayo de 2026, en Barcelona

La consellera de Educación y Formación Profesional, Esther Niubó, se reúne con los sindicatos en la Mesa Sectorial de Educación, a 14 de mayo de 2026, en Barcelona

"Oportunismo"

Cabe recordar, en este sentido, la plantilla del Departamento de Educación y Formación Profesional se sitúa en torno a los 120.000 maestros y profesores.

Los más críticos, asimismo, censuran el "oportunismo" de algunos discursos favorables del pulso contra el acuerdo ya firmado, que incrementará los sueldos en 3.000 euros anuales al término del despliegue. Este, sin embargo, arranca con un aumento de en torno a 700 euros, monto que cubre el coste aproximado de secundar todas las huelgas.

"Es un juego sindical: si sale bien, se colgarán la medalla, pero si no, deberán dar explicaciones", anticipan otras voces consultadas.