Agente de la Policía Nacional durante el dispositivo de detención

Agente de la Policía Nacional durante el dispositivo de detención CNP

Vida

Golpe al supermercado del fraude digital: vendían 'kits' para cometer ciberestafas desde Cataluña

La Policía Nacional, junto a Europol y autoridades alemanas, detiene a tres personas asentadas entre Cataluña y Francia que comercializaba con herramientas para cometer estafas bancarias a gran escala

Contenido relacionado: Cataluña bloquea ocho de cada diez ataques informáticos a universidades y hospitales

Leer en Castellano
Publicada

La ciberdelincuencia ya no necesita hackers ni conocimientos técnicos avanzados para operar. Basta con pagar.

Ese era precisamente el negocio que había levantado una organización criminal internacional desarticulada, ahora por la Policía Nacional: vender herramientas listas para usar para cometer estafas bancarias por internet.

'Crime as a Service'

El entramado, con ramificaciones en varios países europeos y parte de su infraestructura asentada en Cataluña, funcionaba bajo el modelo conocido como Crime as a Service —el crimen como servicio—.

Así, desarrollaban kits de phishing y smishing, robaban credenciales bancarias y las ponían a disposición de otros delincuentes para que ejecutaran el fraude a cambio de dinero.

La operación, desarrollada conjuntamente con Europol y la policía de Hannover, se ha saldado con tres detenidos, registros en España y Francia y la localización de 1,5 millones de euros en criptomonedas, además del bloqueo de cuentas bancarias, vehículos de alta gama y abundante material informático.

El supermercado del fraude digital

La investigación arrancó en 2022 y permitió seguir el rastro de una estructura especializada en obtener datos bancarios mediante campañas masivas de engaño digital dirigidas contra clientes de entidades financieras europeas.

Pero el hallazgo clave fue otro: los investigados no solo cometían estafas directamente. Habían ido un paso más allá. Habían construido una infraestructura criminal completa para que otros ciberdelincuentes pudieran estafar.

Agente de la Policía Nacional analizando un ordenador incautado, en una imagen de archivo

Agente de la Policía Nacional analizando un ordenador incautado, en una imagen de archivo

A través de canales de mensajería privados comercializaban accesos a paneles con datos bancarios robados, credenciales sustraídas y kits preparados para lanzar campañas fraudulentas. Un catálogo digital del delito.

Según la Policía, la organización llegó a obtener credenciales bancarias de más de 2.000 clientes de bancos alemanes, llegando incluso a ordenar transferencias fraudulentas desde cuentas de las propias víctimas.

Registros en Barcelona y Sitges

La explotación policial se desarrolló de forma simultánea en España y Francia.

En Cataluña se practicaron dos entradas y registros en Barcelona y Sitges, mientras que en Francia se actuó en París y Niza, donde fue arrestado uno de los principales investigados.

La dimensión internacional del caso obligó a activar distintos mecanismos de cooperación judicial y policial europea, incluidas Órdenes Europeas de Detención y colaboración con autoridades francesas y alemanas.

La investigación también ha detectado conexiones en Marruecos y vínculos con pesquisas abiertas en Estados Unidos.

Criptomonedas, lujo y blanqueo

Los arrestados —perfiles altamente especializados y con formación universitaria técnica cursada en Europa, según los investigadores— también se encargaban de ocultar el dinero obtenido mediante las estafas.

Lo hacían a través de criptomonedas, pero también mediante la compra de bienes muebles e inmuebles para dificultar el rastreo del dinero.

Imagen de archivo de un agente de la Policía Nacional

Imagen de archivo de un agente de la Policía Nacional Cedida

El análisis financiero permitió localizar aproximadamente 1,5 millones de euros distribuidos en distintas carteras digitales, sobre las que ya se han solicitado medidas cautelares de bloqueo internacional.

Aunque el perjuicio económico acreditado supera ya los cuatro millones de euros, la Policía sospecha que la cifra real podría ser mucho mayor, ya que existen víctimas en distintos países que todavía no habrían denunciado.

A los detenidos se les atribuyen delitos de estafa agravada, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones.