Varios miembros de la coral Homin, durante el concierto en Terrassa cedida
A coro para resistir: "Cantamos para mantener presente a Ucrania en la conciencia internacional"
La diplomacia cultural ucraniana aterriza en Terrassa de la mano de la música, con dos conciertos de la coral Homin, dentro de su gira internacional
La música viaja con ellos desde Leópolis en la mochila de una memoria que todavía se escribe en presente. El coro ucraniano Homin ha aterrizado en Cataluña en medio de una gira internacional que atraviesa Europa y Norteamérica con dos conciertos en Terrassa celebrados la tarde del viernes y el sábado.
La agrupación, vinculada al Lviv Organ Hall y dirigida artísticamente por Vadym Yatsenko, se ha convertido en uno de los grandes embajadores culturales de Ucrania desde el inicio de la invasión rusa.
“Actuar en Cataluña es una experiencia profundamente emocional para nosotros”, confiesa Taras Demko, director de la institución, en una conversación con Crónica Global en la que destaca los vínculos entre ambos territorios: “El pueblo catalán, con su propia identidad fuerte y diferenciada, entiende intuitivamente el lenguaje de la resiliencia y la herencia cultural ucranianas”.
Refugio contra la guerra
La guerra, inevitablemente, atraviesa cada interpretación: "Ha transformado completamente nuestra relación con la música, convirtiéndola de una profesión en una misión”, atestigua el director.
El público de Terrassa, durante el concierto del coro ucraniano cedida
Los ensayos, explica, ya no son únicamente ejercicios de precisión técnica, sino espacios de refugio emocional, pues muchos de los integrantes del coro conviven diariamente con la ansiedad de tener familiares y amigos en el frente y cargan con la incertidumbre constante que marca desde hace cuatro años la vida cotidiana en Ucrania.
“La guerra ha alterado todos los aspectos de la vida cotidiana, obligándonos a equilibrar la dedicación artística con enormes preocupaciones personales e incertidumbres", lamenta.
Dos solistas del coro Homin cedida
Dolor colectivo
De este modo, la música es, para el coro, la manera de "procesar el dolor en grupo y encontrar fuerza colectiva", al tiempo que un ofrecimiento de "apoyo y consuelo para el público", cuando actúan en su país de origen.
“Venir a cantar juntos se ha convertido en un santuario”, resume Demko.
El coro Homin en Terrassa cedida
Tradición centenaria
Homin ha presentado ante el público catalán un repertorio coral que recorre siglos de música con melodías populares y composiciones contemporáneas.
“La música coral ucraniana se define por sus profundos contrastes emocionales, su rica polifonía y una conexión orgánica con la voz humana”, explica Demko, “tiene la capacidad de transmitir una vulnerabilidad extrema y una fuerza monumental al mismo tiempo”.
Un músico de la coral Homin cedida
“Tratamos nuestro patrimonio musical como un organismo que vive y respira, respetamos la autenticidad histórica de las partituras, pero incorporamos energía contemporánea, nuevas dinámicas y estéticas vocales modernas”, añade, rehuyendo de un folclorismo estático.
Puente a Cataluña
Durante los conciertos de Terrassa, la tradición musical catalana ha ayudado también a crear un puente entre artistas y audiencia. “Ambas culturas poseen un movimiento coral poderoso que los desafíos históricos solo han fortalecido”, señala Demko.
Un solista del coro Homin cedida
En el contexto de exaltación patriótica que vive Ucrania, se ve reflejado en los Cors de Clavé y el Orfeó Català como ejemplos de cómo el canto puede convertirse en una herramienta de afirmación patriótica.
“Hemos sentido una calidez y una solidaridad increíbles por parte del público aquí, no se trata solo de una apreciación por la música, sino de un momento compartido de conexión humana y respeto mutuo”, añade.
Diplomacia cultural
Los cantantes de Homin plantean esta gira internacional como una forma de diplomacia cultural. “Nuestros conciertos transmiten un mensaje que va más allá de la estética”, explica Demko.
"Actuar en escenarios internacionales afirma nuestra existencia, la sofisticación de nuestra herencia cultural y nuestro derecho a la autodeterminación cultural”, subraya sobre su intención de que Ucrania no sea percibida únicamente a través de la guerra.
“Queremos que el público español entienda que la cultura ucraniana es vibrante, sofisticada, autónoma y profundamente arraigada en la tradición europea”, insiste el director, que trata de distinguirse de la tradición rusa: “No es una derivación de otra cosa, sino una herencia rica y distinta, con su propia historia y vitalidad contemporánea”.
La voz de Ucrania
Igualmente, “la responsabilidad de representar a Ucrania en el extranjero en tiempos de guerra es inmensa y todo el conjunto la siente profundamente", reconoce el director.
Asume que "los miembros del coro son embajadores encargados de mantener presente la realidad de nuestro país en la conciencia internacional", lo que, desde su punto de vista, "exige un alto nivel de dignidad, fortaleza emocional y dedicación" para que "la voz de Ucrania siga siendo fuerte, auténtica y respetada”.
Cargan con el peso de llevar el mensaje de Ucrania a Europa: “Queremos que el público sepa que no solo luchamos por nuestra propia tierra, sino también por los valores fundamentales de libertad y democracia, y que la solidaridad continua y la conexión cultural siguen siendo absolutamente vitales para nuestro futuro compartido”.
Guerra y cultura
Lejos de casa, la guerra permanece. “La realidad actual es un tapiz complejo de lucha constante, pérdida trágica y esperanza inquebrantable”, recuerda Demko.
“Cada concierto es un recordatorio de que, mientras la guerra destruye, la cultura preserva nuestra humanidad”, termina, dando sentido a toda la gira.