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Esta vez no había muchas latas de Estrella Damm como en otras ocasiones, pero sí panderetas, un griterío ininteligible y altavoces que hacían sonar el reggaetón de la época en que las maestras de guardería entraron en la facultad y se hicieron los piercings que todavía no se han quitado.

Entre carritos, gafas de sol --hacía bueno este mediodía en Barcelona-- y bocadillos home made, las profes de 0 a 3 años han inaugurado hoy la huelga de hasta 17 días, impulsada por Ustec en plena guerra sindical, con la filosofía de siempre: pancartas, pícnic, batucada y a ver si cuela.

La marcha sindical, un pinchazo considerable al apenas reunir a 1.000 personas, ha partido alrededor de las 12 horas de Jardinets de Gràcia, no obstante, con las ideas claras. CCOO con camisetas rojas, y el resto de amarillo. Intentando no mezclarse, pero cantando las mismas canciones.

Polémica

"¿Qué hacen estos aquí?", decía una representante de un sindicato minoritario respecto a los de rojo y UGT. Y es que la polémica estaba servida cuando estos dos colosos del peculiar ecosistema de los trabajadores organizados se apuntaron a esta manifestación, pero a ninguna más.

Las distintas huelgas previstas hasta el viernes 5 de junio, organizadas por territorios y ámbitos, tienen el objetivo de atacar al Govern --"Illa, escolta, això és una revolta", repetían-- por el acuerdo educativo, que CCOO y UGT apoyan y los demás, mayoritarios, consideran "claramente insuficiente".

Pero lo referente a las guarderías quedaba fuera, así que se han apuntado a la concentración liderada por Ustec, el sindicato nacionalista al que se han acercado oliendo sangre partidos como Junts y ERC --apostando a que el ruido acabará con la consellera Esther Niubó, que tenía canción propia-- pero sin mojarse sobre lo demás, manteniéndose en el "más vale pájaro en mano" y llamando a sus compañeros a seguir negociando con el Ejecutivo.

Imagen de la manifestación de los profesores de guardería, este jueves en Barcelona

Consignas compartidas

Todos ellos, eso sí, se han acordado de los Mossos d'Esquadra, que acompañaban protocolariamente la marcha: "Menos policía y más educación", pedían en referencia a la propuesta del Govern de que haya agentes de paisano en los centros que lo soliciten, para paliar la creciente conflictividad.

Insistían en disminuir los ratios de alumnos --en este caso, párvulos-- por clase, que tiene mucho mejor marketing que salir a la calle a pedir un aumento de sueldo, y en frenar la externalización de servicios, así como en más inversión, en general, porque esto implica "invertir en el futuro".

La marcha ha acabado frente a la Delegación del Gobierno de la calle Mallorca --la huelga de hoy también se ha celebrado en el resto de España--, y tras los alegatos finales de los portavoces sindicales se han emplazado otra vez el próximo miércoles 20, cuando la huelga prevista vuelve a convocar a las guarderías. "Esperemos que haya más gente", decía un maestro, pues prácticamente el 90% del gremio ha dado la espalda a la manifestación.

Futuro incierto

Por lo demás, todo queda pendiente del encuentro que pide Ustec con Niubó, que parece improbable pero frenaría un final de curso turbulento como el que se prevé en estos momentos. La consellera asegura que tiene voluntad de seguir hablando, pero se remite al acuerdo firmado por UGT y CCOO.

Dicen, en lo que se ha convertido también en una batalla política de primer orden, que si no hay presupuestos poco más se puede hacer. Las banderas, más allá de la LGTB, no han formado parte, al menos, de esta primera marcha --ni una estelada-- y el ruido seguirá a partir del próximo martes con el parón en toda Cataluña, el miércoles en el Baix Llobregat y el Penedès, y el jueves en Girona y la Cataluña central.