Un grupo de ciudadanos en torno al puesto de libros y rosas frente a la sede del Govern en Madrid / CG

Un grupo de ciudadanos en torno al puesto de libros y rosas frente a la sede del Govern en Madrid / CG

Vida

Madrid se acostumbra a Sant Jordi: "Ya es una cita más de la ciudad"

El día del libro y la rosa vuelve a tener una cálida acogida en la capital de España pese al cambio de sede de la Delegación del Govern, más alejada del núcleo turístico

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Camino de una tradición más de la capital. La segunda edición de Sant Jordi en Madrid ha confirmado que se trata de una forma ideal de exportar una sana tradición y que ésta cale en el escenario madrileño en tiempo récord.

Y eso que la ubicación ha sido distinta a la de 2025, por mor del traslado de la delegación del Govern en Madrid. El destino provisional, a falta de encontrar uno ideal para terminar de asentar los reales en él, es menos propicio para llamar la atención de los transeúntes.

Sede provisional de la delegación del Govern en Madrid / CG

Sede provisional de la delegación del Govern en Madrid / CG

El antiguo, por el contrario, era poco menos que ideal. En la calle Alcalá, próxima a la confluencia con el paseo del Prado; junto al emblemático Círculo de Bellas Artes; y muy próximo a Gran Vía y la Puerta del Sol. En pleno corazón turístico de una de las ciudades más visitadas de Europa durante todo el año.

Sin embargo, aunque el Sant Jordi madrileño de 2026 ha tardado en despertar, ha tenido su público. En buena parte distinto del de la pasada edición. Aunque no han faltado los "repetidores", pese a la distancia entre los escenarios.

Un grupo de ciudadanos se interesan por los ejemplares expuestos en el exterior por la Librería Blanquerna / CG

Un grupo de ciudadanos se interesan por los ejemplares expuestos en el exterior por la Librería Blanquerna / CG

"Es una idea estupenda. El año pasado estuvimos y en este volvemos a participar. Es una tradición preciosa que debería extenderse por todo el mundo", afirma una pareja de septuagenarios, que no se han ido sin su libro y su rosa.

Ni sin la práctica bolsa de tela con el llamativo logo de este año, que no ha pasado desapercibida entre los que se han animado a participar.

Oficinistas y curiosos

Según ha avanzado la mañana, hasta el puesto exterior de la Librería Blanquerna han llegado numerosas personas que trabajan en las oficinas situadas en las calles de Orense y Francisco Gervás, en cuya confluencia se ubica provisionalmente la delegación del Govern.

De este modo, trajes de chaqueta, corbatas y colgantes con identificaciones se han hecho visibles en torno a los tomos y las flores. "¿Ya hubo edición el año pasado? Ni me enteré, la verdad; pero ahora lo han puesto aquí y hemos aprovechado que teníamos un rato para bajar a verlo", señala una joven, junto a dos compañeros de fatigas oficinescas.

Imagen de la carpa de la Librería Blanquerna, en el Sant Jordi en Madrid / CG

Imagen de la carpa de la Librería Blanquerna, en el Sant Jordi en Madrid / CG

Uno de ellos ha bajado por la curiosidad y se va con su libro y su rosa por haber encontrado un ejemplar a su gusto. "En castellano, sí; no hablo catalán. Pero mira, me encantaría entenderlo porque he visto algunos títulos muy llamativos".

La actividad también va en aumento en el interior de la Librería Blanquerna, con la caja plagada de rosas para los clientes en un día tan especial. Algunos entran dirigidos desde el expositor en el exterior, que empieza a quedarse pequeño. "Tendríais que tener más libros aquí, es un poco pequeño esto", señala una de las curiosas de la mañana.

Exterior de la Librería Blanquerna, en los bajos de la delegación del Govern en Madrid / CG

Exterior de la Librería Blanquerna, en los bajos de la delegación del Govern en Madrid / CG

Como ya sucediera en 2025, no han faltado a su cita numerosos catalanes residentes en Madrid, que no han querido perder la oportunidad de recuperar un hábito que se había perdido en la distancia.

"Nos queda un poco lejos de donde vivimos pero no nos importa", asegura un barcelonés, con más de 20 años de residencia en la capital. A lado, su esposa no deja de insistir en que "no puede imaginarse cuánto lo echábamos de menos".

Pero aquello ya pasó. Ahora está en Madrid y ha llegado para quedarse. "Eso sí, ya es una cita más de la ciudad. A ver si el año que viene ponen más libros y en un sitio más céntrico". Sólo quedan doce meses para comprobarlo. Para aligerar la espera, un libro; y una rosa, claro.