El tiroteo en Poblenou desemboca en un trágico final. La víctima, Krsto Vujic, un hombre serbio de 44 años, ha fallecido en el Hospital del Mar tras ser ingresado de gravedad el pasado martes.
El caso, tal y como fuentes policiales expertas en la lucha contra el crimen organizado confirmaron en primicia a Crónica Global, apunta a un caso de venganza entre los Kavacki y los Skaljari.
Tras la muerte del damnificado, el caso se investiga a partir de ahora como un delito de homicidio consumado.
Actuación premeditada
El martes, sobre las 15:50 horas, en el Passeig del Taulat, Vujic se encontraba sentado en la terraza de un bar, junto a una mujer rubia con un carrito de bebé. Entre dos o tres individuos se aproximaron corriendo y abrieron fuego de forma directa y a bocajarro, prácticamente a escasos centímetros de la sien del individuo, en un ataque tan rápido como preciso.
La víctima recibió varios impactos en la cabeza y el cuello y quedó tendida en el suelo, gravemente herida, mientras decenas de testigos corrían a esconderse, atónitos ante la violencia de la escena.
Punto de encuentro
El tiroteo, avanzado por Metrópoli Abierta, tuvo lugar en la terraza del bar KIBO, un local que hace esquina y que, según ha podido saber Crónica Global, está frecuentado por personas procedentes de Europa del Este, principalmente de origen serbio y albanés.
Fuentes policiales consultadas por este medio insisten en que, por el momento, no se puede establecer ninguna relación directa entre el establecimiento y el ataque, y subrayan que todas las hipótesis siguen abiertas.
En paralelo, otras voces conocedoras de los bajos fondos de la ciudad apuntan a que el local habría funcionado en ocasiones como punto de encuentro de perfiles vinculados al narcotráfico internacional, un extremo que, por ahora, las fuentes oficiales ni confirman ni desmienten.
Nombre importante
Según las mencionadas fuentes policiales, Vujic no sería un actor menor dentro del clan Skaljari, sino un miembro relevante y cercano a la cúpula del grupo. Las autoridades de su país le han vinculado con la organización del asesinato de un líder del clan rival, en el marco de la pugna abierta por el control de las rutas del narcotráfico.
Su historial refuerza ese perfil. Vujic habría sobrevivido al menos a tres intentos de asesinato en los últimos años. El primero, en 2016, cuando una bomba colocada bajo su vehículo explotó mientras se encontraba con su hijo. Ambos resultaron heridos.
Un año después, en 2017, fue tiroteado desde una motocicleta en marcha en plena calle. Y en 2018 volvió a ser objetivo de un nuevo ataque armado en su entorno familiar.
La violencia ha marcado también a su círculo más cercano. Según la prensa de su país, varios episodios de la guerra entre clanes han golpeado a su entorno, en una escalada que se ha extendido durante años y que ha dejado decenas de víctimas en distintos puntos de Europa.
Cuarto escenario
Se trata del cuarto escenario de violencia vinculado a este conflicto en la ciudad y su área metropolitana en el último año, tras los tiroteos registrados en Consell de Cent, la zona de Francesc Macià y Castelldefels.
El último de estos episodios tuvo lugar el pasado 22 de diciembre, en Castelldefels (Barcelona). Un hombre presuntamente vinculado también al clan Škaljari murió tras recibir tres disparos por la espalda en plena vía pública.
Meses antes, el 15 de julio, Filipu Knežević, un ciudadano serbio de 36 años, murió ejecutado en la calle Consell de Cent. Él, sin embargo, era miembro de los Kavacki.
