Momento del cacheo y la detención de Antonio P. S., el asesino confeso de Lleida

Momento del cacheo y la detención de Antonio P. S., el asesino confeso de Lleida Crónica Global

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El hombre que mató a su yerno en Lleida se suicidó tras dejar el módulo de enfermería

Antonio, de 78 años, entró en prisión en octubre y ayer fue trasladado a un módulo ordinario tras pasar más de seis meses en la unidad sanitaria del centro

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Antonio P. S., de 78 años, se ha suicidado esta madrugada en la prisión de Ponent (Lleida), apenas un día después de ser trasladado a un módulo ordinario.

Según puede avanzar Crónica Global, el interno —que ingresó a principios de octubre tras matar a su yerno en plena vía pública— había permanecido más de seis meses en la enfermería del centro.

Por causas que se desconocen, este miércoles 15 de abril fue reubicado en un módulo común, donde se ha quitado la vida.

Protocolo desactivado

En el momento de los hechos no tenía activado el protocolo de prevención de suicidios, al no haberse detectado indicadores que justificaran su aplicación.

Siguiendo el procedimiento establecido, Justicia ha puesto lo ocurrido en conocimiento de la autoridad judicial y ha abierto la correspondiente investigación para esclarecer las circunstancias de la muerte.

Centro Penitenciario Ponent (Lleida)

Centro Penitenciario Ponent (Lleida)

En un comunicado, el Departamento de Justicia ha lamentado el fallecimiento del interno y ha trasladado sus condolencias a la familia: “Cualquier suicidio en un centro penitenciario es un fracaso del sistema”.

Se trata del cuarto suicidio registrado en cárceles catalanas en lo que va de año; como en todos los casos, el departamento analizará las circunstancias para reforzar la prevención y valorar la adopción de medidas adicionales.

Crimen a sangre fría

El crimen por el que Antonio ingresó en prisión fue meticulosamente planificado.

El septuagenario esperó a su yerno —un agente de los Mossos d’Esquadra de 47 años, destinado en la comisaría de Mollerussa— y le disparó varias veces por la espalda con una pistola del calibre 22, para rematarlo después a bocajarro.

Según los investigadores, llevaba días preparando el ataque. Tras el tiroteo, cubrió el cuerpo con una sábana blanca que había llevado consigo, un gesto que evidencia la frialdad y preparación del acto, y llamó a su exmujer y a una vecina para contarles lo sucedido.

No intentó huir: permaneció en el lugar, esperando a los agentes, con la documentación en la mano. Cuando llegaron los Mossos, les entregó el DNI sin oponer resistencia y se dejó detener.

En las imágenes a las que tuvo acceso Crónica Global se aprecia el momento exacto de la intervención: los policías lo apartan a una zona menos visible, lo cachean y lo esposan. Antonio no muestra emoción alguna; está sereno, inmóvil, casi indiferente.

Los Mossos d'Esquadra y los Servicios de Emergencia en el barrio de Cappont de Lleida

Los Mossos d'Esquadra y los Servicios de Emergencia en el barrio de Cappont de Lleida Cedida

"Franquista, machista y violento"

Tras los hechos, los vecinos de La Pobla de Segur (Lleida), donde vivía el homicida confeso desde hacía años, lo describieron como un hombre "franquista, machista y violento en las formas".

Natural de Madrid, llegó a La Pobla siendo muy joven para trabajar en Telefónica. Allí conoció a su mujer y formó una familia. Durante décadas fue un vecino más, pero con el paso del tiempo se labró una reputación incómoda.

“Nunca tuvo problemas con nadie, pero en el pueblo todos sabíamos de qué pie cojeaba”, explica un vecino a Crónica Global. Lo recuerdan como un hombre malhumorado, abiertamente franquista y profundamente misógino, de carácter rígido y modales secos.

Según cuentan en el municipio, hace un par de años se divorció y desde entonces inició una guerra abierta contra su exmujer, su hija y su yerno, con quien mantenía una relación especialmente tensa.

Los Mossos d’Esquadra apuntan a que el detonante de la tragedia fue el distanciamiento con sus nietas, de 9 y 14 años, a las que no podía ver desde hacía tiempo.

La familia lo había apartado de las niñas precisamente por su carácter hostil, algo que, según las fuentes consultadas, había alimentado un profundo resentimiento en el anciano.