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Su madre y su cuñado fallecieron en un accidente de tráfico en el que su hermana resultó gravemente herida, con dos hijas menores de edad en casa, de las que ahora Giulia --nombre ficticio para preservar su anonimato-- debía hacerse cargo. Dos semanas después, la empresa para la que trabajaba, Nuñez i Navarro (NiN), consideró que las pruebas presentadas eran "insuficientes" para justificar una excedencia laboral. En su lugar, la compañía la dio de baja como empleada.

La trabajadora, de origen italiano, ejercía como recepcionista en un hotel propiedad de NiN ubicado en pleno centro de Barcelona hasta el 30 de marzo de este mismo año, cuando se quedó sin empleo, al no poder regresar a la capital catalana para reincorporarse, por estar en Milán en estas circunstancias familiares.

El caso ha incendiado a sus compañeros de trabajo, ante una situación que califican de "injusta". Es por ello que el Comité de Empresa solicitó este lunes a la compañía que reconsiderase su condición y readmitiera a la trabajadora o procediese a un despido formal para que esta pueda acceder a las prestaciones por desempleo.

La empresa, por su parte, asegura a Crónica Global que ha "brindado soporte" a la mujer, e indica que, "por política interna", no puede "facilitar información adicional".

Accidente en Italia

El fatídico accidente vial ocurrió a mediados de marzo, mientras la recepcionista disfrutaba de un período vacacional y justo dos días antes de su reincorporación al puesto de trabajo.

De inmediato, la mujer se desplazó al municipio del norte de Italia donde reside la familia, no solo para asistir al funeral, sino también para hacerse cargo de las gestiones vinculadas a las defunciones, atender a su hermana, que fue intervenida quirúrgicamente varias veces y se encuentra todavía hospitalizada, y, sobre todo, para cuidar de sus sobrinas.

Tras consumir dos días de permiso por defunción de un familiar y otros cinco por hospitalización de un pariente, Giulia solicitó a la inmobiliaria una excedencia por cuidado de familiares, mientras su hermana siguiera hospitalizada y no se pudiera hacer cargo de sus hijas.

Permiso denegado

Según un portavoz del Comité de Empresa consultado por este medio, Núñez i Navarro habría denegado la excedencia alegando que la trabajadora no habría presentado suficiente documentación para acreditar su situación, pese a que esta era "ampliamente conocida".

Por la imposibilidad de la recepcionista de acudir a su puesto de trabajo, la compañía terminó presentando ante la Tesorería General de la Seguridad Social una baja voluntaria, es decir, una renuncia, que resulta incompatible con el cobro de cualquier subsidio por desempleo.

Sin embargo, la italiana nunca estuvo conforme con esta decisión, aseguran las mismas fuentes, pues sí tenía la intención de regresar a su trabajo, tan pronto como su familia dejara de necesitarla.

Piden empatía

"La empresa no se ha saltado la ley, pero tampoco han sido empáticos con la situación de nuestra compañera", lamentan desde el Comité de Empresa, mientras piden a la firma que comprenda estas circunstancias que consideran del todo "excepcionales".

En este sentido, sostienen que Núñez i Navarro no tenía motivos para no aceptar su solicitud de excedencia laboral y aseguran que sí hacerlo no hubiera supuesto un perjuicio para la empresa.

Vulnerabilidad económica

Además, insisten en que, de querer deshacerse de la afectada, "lo propio habría sido despedirla", pues dándola de baja como han terminado haciendo le han bloqueado la oportunidad de pedir la prestación por desempleo.

Los compañeros de la recepcionista añaden que, sin un ingreso económico fijo, tras este duro golpe emocional, con nuevas responsabilidades familiares y lejos de su residencia habitual --en Barcelona--, la extrabajadora ha quedado en una situación de grave vulnerabilidad.

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