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Pese a la tendencia a la baja en los indicadores de delincuencia, las noches de ocio en Cornellà de Llobregat (Barcelona) siguen dejando algunos episodios de extrema violencia.

Las fuentes policiales lo admiten: la presión ha aumentado y los dispositivos funcionan, pero las armas blancas siguen apareciendo de forma puntual en conflictos entre jóvenes que, en cuestión de segundos, pueden terminar en tragedia.

Es lo que le ocurrió a A.M., un joven magrebí de 21 años que la madrugada del pasado sábado 28 de marzo salió con la intención de pasar una noche de fiesta con unos amigos en la discoteca Mambo. La noche, sin embargo, dio un vuelco.

Sobre las 03:15 horas, en el parking del local, fue sorprendido por un grupo de jóvenes que le asestó hasta tres puñaladas por la espalda, en una agresión tan rápida como violenta, cuyos motivos todavía se investigan.

Agentes de los Mossos d'Esquadra durante un control nocturno Luis Miguel Añón

Cinco días hospitalizado

El resultado fue crítico. A. M. tuvo que ser trasladado de urgencias al Hospital Vall d’Hebron, donde ingresó con una herida penetrante en el tórax que le provocó un colapso casi total del pulmón derecho, tras la acumulación de aire y sangre en la cavidad torácica.

Según el informe clínico al que ha tenido acceso en primicia Crónica Global, el joven presentaba tres lesiones por arma blanca —una de ellas de mayor profundidad—, además de una fractura en la décima costilla derecha.

Imagen de las cicatrices que le dejaron las tres puñaladas Cedida

Los médicos tuvieron que intervenir de urgencia con la colocación de un drenaje pleural para revertir la situación.

Pese a la gravedad inicial, la evolución fue favorable. Tras varios días ingresado, el joven recibió el alta el 1 de abril, sin complicaciones añadidas y con el pulmón reexpandido correctamente.

En busca de los agresores

En paralelo, su abogado ya ha movido ficha. Tal y como ha podido saber este medio, ha presentado la comparecencia como acusación particular ante los juzgados de Cornellà de Llobregat, lo que ha activado formalmente la vía judicial para esclarecer lo ocurrido.

Una investigación que avanza en paralelo a la que ya abrieron los Mossos d’Esquadra.

Imagen de los Mossos d'Esquadra durante un operativo nocturno Luis Miguel Añón Crónica Global

Las primeras hipótesis policiales apuntan a un grupo de jóvenes con perfil violento --podría tratarse de pandilleros o similares-- que habría protagonizado varios incidentes esa misma noche.

De hecho, tal y como avanzó Metrópoli Abierta, durante la madrugada del 28 de marzo se registraron distintos episodios con armas blancas en la zona, lo que refuerza la sospecha de que podrían estar relacionados entre sí.

Plan especial de seguridad

El escenario no es casual. El entorno de las discotecas Mambo, Capitolio y Malalts de Festa es considerado desde hace años uno de los puntos sensibles del ocio nocturno del área metropolitana, lo que ha obligado a reforzar de forma estructural la presencia policial.

En este contexto, y durante las noches del fin de semana, Cornellà activa un dispositivo conocido como 'Fermades'.

Se trata de un operativo específico que forma parte del plan de ocio nocturno y que se coordina con estrategias más amplias como el 'Plan Daga', diseñado para frenar la proliferación de armas blancas en espacios de riesgo.

El memorial dedicado a Kristen, la joven asesinada a la salida de una discoteca de Cornellà en junio de 2020

No se trata de un despliegue puntual, sino de un dispositivo sostenido en el tiempo que combina prevención, detección e intervención.

Sobre el terreno, esto se traduce en una presencia constante de patrullas uniformadas y agentes de paisano, controles dinámicos en accesos y salidas de las zonas de discotecas, así como inspecciones selectivas cuando hay indicios de riesgo.

Prevenir y anticiparse

El objetivo es doble: anticiparse a los conflictos y evitar que escalen. Especialmente, cuando hay armas blancas de por medio.

De hecho, el 'Plan Daga' nace precisamente de esta preocupación y se basa en intensificar los controles, las identificaciones y los registros en zonas de ocio para retirar cuchillos y objetos peligrosos antes de que se utilicen .

Además, el dispositivo incorpora una lógica de presión constante sobre el espacio.

No solo se vigilan las peleas o agresiones, sino también todo lo que las rodea: el consumo de alcohol y drogas en la vía pública, la presencia de individuos con patinetes, que circulan a altas velocidades, o la comisión de robos y hurtos.

Episodios aislados

Esta estrategia, según fuentes policiales, ha contribuido a contener la delincuencia en la zona.

Sin embargo, también evidencia una realidad difícil de erradicar: la presencia puntual de armas blancas en entornos de ocio sigue siendo un factor de riesgo que, cuando irrumpe, eleva la violencia de forma inmediata.

De ahí que, pese alblindaje policial de los fines de semana, episodios como el de A. M. continúen registrándose, aunque —matizan las fuentes consultadas— de manera cada vez más aislada.